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OPINIÓN

Organismos autónomos | Coyuntura económica y algo más

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Por Eduardo López Chávez


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Eliminar contrapesos muestra no solo incapacidad para gobernar, sino una ambición desenfrenada…

Macraf

La semana pasada, hablé en este espacio sobre lo que implica la reforma a las pensiones, que es parte de las 10 mencionadas por el hijo predilecto de Macuspana y que presentará, en principio, el próximo 5 de febrero. Sin embargo, hay otra propuesta de reforma que, en términos económicos, nos debe preocupar más que lo relacionado con las pensiones, y me refiero a la que afecta a los organismos autónomos.

Para empezar, es importante entender que hay dos tipos de instituciones en este rubro. Por un lado, tenemos los organismos autónomos que tienen origen en una ley específica, como es el caso de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) o la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH). Por otro lado, están aquellos que tienen su origen en la constitución. Estos últimos no tienen una dependencia directa de ninguno de los tres poderes del Estado, por lo que poseen autonomía funcional, presupuestal y de gestión. Es decir, aunque sus titulares tienen que pasar por una propuesta del Ejecutivo y una aprobación del Legislativo, toda su actividad se realiza de forma independiente. En este sentido, las instituciones autónomas constitucionales en nuestro país son: Banco de México (BANXICO), la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE), la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), la Fiscalía General de la República (FGR), el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) y el Instituto Nacional Electoral (INE).

Como podrá ver, estimado lector, la razón de ser y el listado de los organismos autónomos nos hablan de una idea: contrapesos y equilibrios; idea que, de entrada, al menos en términos económicos, es vital para el crecimiento y el desarrollo, dado que genera certeza y confianza entre los inversionistas que deciden venir al país. Pero también para los inversionistas nacionales, cuyo costo de oportunidad se encuentra entre dejar aquí sus recursos o llevarlos a otro país. En ambos casos, el resultado de que los recursos se queden, tanto nacionales como extranjeros, es la creación de empleos, los cuales generan un ingreso para las personas, que a su vez utilizarán para aumentar su consumo y mejorar su situación, provocando que la economía se mueva y fomentando el crecimiento. Sin embargo, también es muy claro que hablar de contrapesos y equilibrios genera molestia en el morador de palacio, porque él es quien debe tener la razón absoluta. Que alguien se atreva a decir lo contrario es un traidor, pensamiento propio de un necio.

Ahora bien, desaparecer estos organismos provocaría un grave desajuste económico y el motivo es muy sencillo: vulnera los contrapesos y con ellos la estabilidad del mercado. Por ejemplo, él propone desaparecer a la COFECE, al IFT, al INAI y la CRE. Pero, ¿qué pensaría usted, estimado lector, si le digo que los primeros dos, la COFECE y el IFT, le han dado muchas libertades económicas? E incluso, en algunos casos, hasta le han ahorrado dinero. Hoy usted tiene la posibilidad de decidir qué servicio de telefonía, internet o televisión adquirir gracias a estas instituciones. La primera, por vigilar y evitar prácticas de competencia deshonestas que terminen por aumentar los precios para los usuarios finales, y la segunda por vigilar que las empresas cumplan con lo establecido en la ley que les dio la concesión para brindar ese servicio, como es el nivel de cobro y posibles comisiones. Esto a nivel empresarial permite eficientar los costos y hace más atractivo al país para la inversión, algo que al gobierno del tabasqueño al parecer no le agrada. Y ¿qué decir del INAI? La transparencia y la rendición de cuentas son un dolor de cabeza para el opaco pensamiento del hijo predilecto de Macuspana. ¿Por qué tendría que darle cuentas de lo que hace a los ciudadanos? ¿Quiénes se creen aquellos que piden transparencia? Pero ojo, más allá de eso, recordemos que el INAI es el encargado de velar por la protección de la información que las empresas tienen de sus usuarios, punto importante en la privacidad de cada uno de los ciudadanos.

En conclusión, es una reforma que dañaría de forma importante al país en términos económicos. ¿Será aprobada? Lo dudo mucho, pero deja entrever las grandes filias y fobias del morador de palacio. Mientras menos se le cuestione, más feliz es; mientras más contrapeso tenga, más iracundo se vuelve.

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