La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) de México ha anunciado que destinará 41,000 millones de pesos de impuestos «saludables» al sector de la salud. La medida, que surge de la recaudación del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) en bebidas azucaradas y tabaco, busca financiar programas de salud pública y de prevención de enfermedades crónicas, como la diabetes y la obesidad. La SHCP ha aclarado que, aunque estos impuestos se aplican por motivos de salud, los ingresos se incluirán en el presupuesto general del sector.
La política de impuestos «saludables» ha generado un intenso debate. Por un lado, los defensores de la medida argumentan que es una herramienta efectiva para reducir el consumo de productos dañinos y generar ingresos para el sector salud. Estudios han mostrado que el impuesto a las bebidas azucaradas ha logrado una reducción significativa en el consumo, lo que podría tener un impacto positivo en la salud de los mexicanos a largo plazo.
Por otro lado, los críticos señalan que la medida puede afectar a los consumidores de bajos ingresos y que la recaudación, aunque significativa, es solo una fracción del presupuesto de salud. Además, el gobierno ha incluido un nuevo IEPS del 8% a los videojuegos violentos, lo que ha generado críticas por ser una medida que no tiene un sustento claro en evidencia económica o de salud. El gobierno enfrenta ahora el desafío de demostrar que estos impuestos no son solo una fuente de ingresos, sino una herramienta efectiva para mejorar la salud de la población.



