El reconocido economista Santiago Niño Becerra ha emitido una severa crítica al sistema de pensiones de España, advirtiendo que, estructuralmente, el pago de las prestaciones ya no se sostiene exclusivamente con las cotizaciones de los trabajadores, sino que se financia cada vez más con la emisión de deuda pública. Esta situación expone la profunda vulnerabilidad del modelo y genera un riesgo fiscal a largo plazo para la economía española.
El argumento central del economista se basa en el déficit endémico de la Seguridad Social, que obliga al Estado a recurrir a transferencias directas del Presupuesto General y a la acumulación de deuda para cubrir el creciente gasto en prestaciones. Este déficit se ha disparado a niveles históricos en los últimos años, impulsado por el envejecimiento de la población y la revalorización de las pensiones con el Índice de Precios al Consumo (IPC).
Desde una perspectiva crítica, la financiación con deuda implica que el costo de las pensiones actuales se traslada a las futuras generaciones de contribuyentes. La situación se agrava por el aumento de la esperanza de vida y la baja natalidad, lo que reduce el número de trabajadores activos por cada pensionista, socavando el principio de reparto del sistema.
La sostenibilidad del sistema exige una reforma estructural y fiscal que genere mayor recaudación por cotizaciones o que contenga el gasto. De lo contrario, la deuda pública seguirá creciendo, lo que limitará la capacidad de inversión del Estado y afectará la credibilidad del país ante los mercados financieros.



