Cinco argumentos en contra de los nuevos aranceles mexicanos

Los nuevos aranceles mexicanos pueden ser inflacionarios, reducir producción, afectar empleos y provocar tensiones comerciales, especialmente con China, sin garantizar sustitución de importaciones.

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Geopolítica y Comercio

A pesar de que el secretario Ebrard declaró que la aplicación de los nuevos aranceles a productos importados desde países con los que México no tiene un tratado de libre comercio permitirán proteger a unos 350,000 empleos y generarán alrededor de 70,000 millones de pesos, la medida puede resultar mucho más perjudicial para la economía en general de lo que se ha dicho hasta ahora.

Cuando se aplica un arancel a un producto final – un bien que cualquier persona puede adquirir para su consumo como una prenda de vestir, un par de zapatos o un teléfono celular – el efecto es similar a la aplicación de un impuesto a ese producto y el consumidor termina pagando un precio mayor que cubre la mayoría del monto del arancel. Pero cuando el arancel se aplica a un producto semi-terminado, un bien que se usa para la producción de otro producto, como lo puede ser el acero, los procesadores para las computadoras o las autopartes, los efectos del arancel se hacen sentir en un mayor número de sectores afectando el precio de diversos productos que los incluyen.

De acuerdo con las estadísticas del INEGI, el 77% de las importaciones entre enero y octubre correspondieron a bienes intermedios. Y del total importado, el 39% provino de países con los que México no tiene un tratado comercial, destacando que 20 de esos 39 puntos porcentuales corresponden a importaciones chinas, que es el segundo proveedor de la economía mexicana, después de Estados Unidos. Con estos antecedentes, se puede argumentar lo siguiente en contra de la medida adoptada por el gobierno mexicano.

1. Los aranceles serán inflacionarios. Más del 60% de las fracciones arancelarias afectadas corresponden a insumos y bienes semi-terminados, lo que tendrá un efecto directo en el costo de producción de autos, prendas de vestir, electrodomésticos y diversos productos que requieren plástico, aluminio, papel, cartón y vidrio provenientes, sobre todo, de Corea del Sur, Tailandia, India y Rusia además de China.

2. Los aranceles tendrán un efecto negativo sobre la producción. Las importaciones de varios de estos países corresponden en su mayoría a insumos y componentes que utilizan las empresas de esas naciones que operan en nuestro país. En el caso de Corea del Sur, las importaciones de Samsung, LG, Hyundai, Kia y las demás empresas de esa nación que producen en territorio mexicano justifican más del 86% del total importado desde esa nación. En este caso, una reducción en sus importaciones puede llevar a una reducción en su producción y generar despidos.

3. Los efectos recaudatorios pueden estar sobreestimados. El equipo de Trump sobreestimó la recaudación derivada de los aranceles aplicados al resto del mundo. El presidente de Estados Unidos dijo que su plan arancelario generaría miles de millones de dólares en ingresos que permitirían incluso reducir la deuda. Sin embargo, al 7 de diciembre se habían recaudado 259,000 millones de dólares, por debajo de los 325,000 que estaban previstos para esa fecha. En el caso de México, la recaudación esperada dependerá de la elasticidad de la demanda por los bienes importados y por la posibilidad de sustituirlos por bienes similares de otros países a menores costos.

4. Los aranceles no garantizan la sustitución de importaciones. La aplicación de aranceles no garantiza que los bienes afectados se puedan producir en territorio mexicano ya sea porque no existen los insumos necesarios, no se cuenta con la tecnología requerida o incluso por no contar con los derechos para la producción. Existe la experiencia durante el gobierno de Luis Echeverría (1970-76), cuando la restricción a las importaciones no generó la respuesta de la industria nacional que se esperaba. Además, cuando el sistema aduanero no cuenta con los candados que eviten las importaciones ilegales o utilizando diferentes fracciones, los aranceles son superfluos.

5. Los aranceles pueden generar repercusiones políticas de China y de otros países afectados. China es por mucho el país más afectado por los nuevos aranceles: México es el segundo comprador de productos chinos en el hemisferio americano después de Estados Unidos, por encima de Brasil y Canadá; es el principal comprador de autos chinos en el mundo; y es el décimo importador de productos chinos a nivel mundial. Por ello, el gobierno de Xi Jinping informó desde septiembre a las autoridades mexicanas sobre las posibles consecuencias que se derivarían de esta medida y esta semana emitió un comunicado pidiendo diálogo al gobierno mexicano.

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