El programa Vivienda para el Bienestar avanza como uno de los ejes de la política social federal en materia de vivienda, con una meta nacional de 1.8 millones de casas y un despliegue que ya comienza a reflejarse en entregas concretas. Esta semana, la presidenta Claudia Sheinbaum encabezó, mediante un enlace desde Palacio Nacional, la entrega de las primeras viviendas del desarrollo San Marcos del Infonavit en Mérida, Yucatán, entidad cuya meta sexenal fue ampliada de manera significativa.
El caso de Yucatán resulta ilustrativo del alcance institucional del programa. La meta estatal pasó de 19 mil 500 a 70 mil viviendas a lo largo del sexenio, un ajuste que refleja la priorización territorial del proyecto. De ese total, 10 mil viviendas estarán a cargo de la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) y 60 mil serán construidas por el Infonavit. Actualmente, ya se encuentran en obra 37 mil 307 viviendas, lo que representa un avance superior al 50 por ciento, con una inversión acumulada de 42 mil millones de pesos.
Más allá de las cifras de construcción, el programa tiene implicaciones sociales y económicas relevantes. De acuerdo con la información oficial, el avance de las obras beneficia a unas 252 mil personas y genera un impacto laboral considerable: 210 mil empleos directos y 315 mil indirectos. Esto coloca a la política de vivienda no solo como una estrategia de acceso a un derecho social, sino también como un motor de actividad económica regional.
En el desarrollo San Marcos del Infonavit, donde se realizó la primera entrega, se construyen 2 mil 608 viviendas. Las primeras 64 ya fueron asignadas y, a partir de este momento, se prevé una entrega constante de 134 viviendas mensuales hasta agosto de 2027. Este calendario busca dar certidumbre a las familias beneficiarias y mostrar continuidad en la ejecución del programa.
El despliegue en Yucatán incluye además otros componentes institucionales. En los próximos cinco años se entregarán 6 mil escrituras y se otorgarán 4 mil 500 créditos de mejoramiento, en coordinación con la Sociedad Hipotecaria Federal. A ello se suma la contratación de 14 proyectos adicionales que contemplan 33 mil viviendas en distintos municipios del estado, así como la revisión de nuevos proyectos que permitirían alcanzar este año hasta el 80 por ciento de la meta sexenal del Infonavit en la entidad.
Un elemento central del programa es la atención a los créditos impagables. A nivel estatal, más de 136 mil financiamientos fueron reestructurados, ya sea mediante liquidaciones, quitas de saldo o reducciones en intereses y mensualidades. Este componente busca corregir rezagos históricos y dar viabilidad financiera a miles de familias.
En conjunto, Vivienda para el Bienestar se perfila como una política de alcance estructural, con impactos en el acceso a vivienda, la regularización patrimonial y la dinámica económica local, particularmente en estados como Yucatán donde la ejecución ya muestra resultados visibles.



