Ahora sí, inició la renegociación del TMEC

México y Estados Unidos arrancan la renegociación del TMEC con presión sobre reglas de origen, China, minerales críticos y seguridad. Canadá corre riesgo de quedar marginada.
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Geopolítica y Comercio

Con los comunicados emitidos ayer por la secretaría de Economía y por la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), luego de la reunión entre el secretario Ebrard y el embajador Jamieson Greer, en la que acordaron instruir a sus equipos negociadores establecer un calendario de reuniones para generar entregables que se discutirían durante la reunión ministerial del primero de julio, arrancó la renegociación del TMEC entre México y Estados Unidos. Se espera que el USTR anuncie la próxima semana la fecha en que Greer se reunirá con Dominic LeBlanc para iniciar el proceso con Canadá, con quien persiste una relación muy tensa desde que el gobierno de Ontario difundiera en octubre un comercial donde el presidente Reagan habla en contra de los aranceles.

Los negociadores trabajarán las próximas 14 semanas en propuestas sobre tres grandes áreas: la primera, reducir las importaciones de partes y componentes elaborados fuera de América del Norte, con la intención de disminuir las importaciones chinas. México es el país de la región más dependiente de China, cuyas importaciones representaron el año pasado el 20% de su total importado, mientras que para Estados Unidos representaron el 9% y el 8% para Canadá. En el caso de la Unión Americana, las importaciones chinas alcanzaron el 22% en 2017, lo que sirvió como uno de los detonadores de las medidas proteccionistas de Trump durante su primer periodo de gobierno.

La segunda es el fortalecimiento de las reglas de origen para elevar el contenido regional en las industrias que Estados Unidos considera claves, especialmente la automotriz y la aeroespacial, buscando también reducir la vulnerabilidad de las cadenas identificadas como estratégicas. Trump aplicará la máxima presión posible para repatriar la producción automotriz, lo que implicará que México y Canadá trabajen de manera conjunta para lograr la reducción de los aranceles vigentes y periodos de gracia que eviten la formación de cuellos de botella que generen otros aumentos de precios.

La tercera es el fortalecimiento y mejora de las cadenas de suministro y evitar que se repita una situación similar a la que ocurrió con la pandemia. En esta mesa dos temas clave serán el acceso a los minerales críticos que posee México y los problemas de seguridad para producir y transportar las mercancías en gran parte del territorio mexicano. Existen casos de zonas mineras donde las empresas dueñas de las concesiones tienen que pagar derecho de piso por tener acceso a sus minas, al igual que la enorme mayoría de productores de mango, limón, aguacate y otros productos agrícolas lo hacen en diversos estados.

México no puede olvidarse de Canadá y evitar que quede marginada, pues la productividad de varios sectores se vería muy afectada, con lo que los beneficiados serían otros países asiáticos. Sheinbaum demostraría así si en verdad tiene la intención de mantener el tratado como un instrumento trilateral y evitar que en esta negociación se repitan los roces que sucedieron con Ottawa durante el cierre de las negociaciones en 2018. Y México no puede ignorar que en algún momento tendrá que atender el estado que guarda su relación comercial con Canadá.

Por su parte, el inicio de las negociaciones bilaterales no implica que Estados Unidos dejará de seguir presionando. Este martes, el USTR publicó en el Federal Register el inicio de dos investigaciones en el marco de la sección 301 que incluyen a México: una por el llamado exceso de capacidad productiva, que argumenta está dañando a varios sectores de su economía, entre ellos el automotriz; y la otra por producir y exportar productos elaborados con prácticas laborales ilegales. Estas investigaciones estarían listas entre agosto y octubre y servirán como otro elemento de presión, buscando sustentar nuevos aranceles adicionales.

Además, continúan las cartas a Greer de diversos grupos de legisladores de todo el congreso para que incorpore nuevas medidas, como un mecanismo de respuesta rápida para temas ambientales similar al del capítulo laboral, así como las de organismos del sector privado solicitando nuevas medidas de protección, como la de un grupo de 38 entidades pidiendo incluir el etiquetado de origen, medida declarada ilegal en 2015 por un panel de la OMC. Y para antes de que termine este mes, USTR publicará su reporte 2026 sobre barreras no arancelarias, lo que dará a conocer el avance que México ha logrado en este tema desde que Marco Rubio se reunió con Sheinbaum en septiembre.

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