Por: Juan Carlos Ortíz García *
Saltó la sorpresa el 10 de marzo, de una terna que ya había excluido David Colmenares quien se rumoraba sería reelecto, se eligió a Aureliano Hernández Palacios con un arrasador 472 de 500 votos de los diputados entre 92 personas inscritas al proceso de selección, 77 aspirantes evaluados y la terna final. El papel que juega la Auditoría Superior de la Federación es de gran importancia debido a que como organismo con autonomía de gestión tiene a su cargo la fiscalización del ejercicio presupuestal de todo lo que recibe dinero del gobierno federal.
Los ciudadanos exigen seguridad, aptos sistemas de salud y de educación, desarrollo económico y demás a sus gobernantes para poder lograr una buena calidad de vida, para esto es necesario un uso eficiente, eficaz y probo de los recursos públicos.
Ben Ansell plantea que la política es en esencia una serie de promesas hechas por los gobernantes, en este tenor, la promesa se comienza a cumplir cuando existe una institución que verdaderamente funcione para ese fin por ejemplo, el gobernador del estado “X” prometió que a la falta de hospitales federales, de llegar a ganar creará centros de salud dependientes de su estado con mayor cobertura para la población, de acuerdo con Ansell, la institución centros de salud es esa promesa en sus primeros pasos; pero como ya sabemos los mexicanos no pasará mucho tiempo para que los encargados de esa institución comiencen a hacer entre otras faltas, el mal uso del presupuesto, lo que genera otra demanda de la población, que se usen correctamente nuestros impuestos, y para cumplir la promesa de combate a la corrupción y procuración del correcto uso del dinero público tenemos a la Auditoría Superior de la Federación.
La forma de trabajar de la ASF ha evolucionado de manera tal que no solo se enfoca en vigilar el dinero, también se ha encaminado a evaluar el desempeño de las acciones gubernamentales; traigo a colación la Auditoría Especial de Desempeño -una de las cuatro auditorías especiales que componen a la ASF-, debido a que su tipo de fiscalización es de las más impactantes para la política, comparto el postula del académico Roberto Salcedo Aquino (auditor especial al desempeño en la ASF del 2000 al 2018), “se debe tener en cuenta de que lo que se evalúa son decisiones políticas; que los resultados de la evaluación entran necesariamente en la arena política, lo que significa que estos serán usados para denostar enemigos o para publicitar el éxito de quienes conducen la maquinaria gubernamental”.
En abril del 2024 el en ese entonces Auditor Especial de Desempeño – y exaspirante a la ASF-, Agustín Caso Raphael fue separado de su cargo por una supuesta “pérdida de confianza”, a su vez Caso Raphael argumentó una censura por parte de David Colmenares debido a los resultados que daban sus auditorías, como en el caso de la cancelación del aeropuerto de Texcoco que resultó costar 331 mil millones de pesos y no 100 mil millones como había asegurado el gobierno del expresidente López Obrador.
El asunto entre Caso Raphael y Colmenares Páramo deja ver una realidad en la institución: si bien por ley es autónoma, la realidad es que se ve expuesta a presiones políticas del oficialismo; basta recordar el caso del primer auditor superior de la federación, Don Gregorio Guerrero Pozas quien no fue ratificado debido a un cabildeo intenso de la mesa directiva de los diputados, presidida por ese entonces por Beatriz Paredes, ya que se negó a compartir una información a su resguardo al grupo parlamentario de mayoría de los diputados; y tuvo que abandonar el despacho de auditor superior. Los precedentes de Guerrero Pozas y Caso Raphael seguramente ha plantado un miedo consciente o inconsciente en todos los que le han sucedido, el de por hacer enojar a la mayoría parlamentaria o al oficialismo, sean removidos de su cargo aún y con las formas legales a su favor.
Hoy ya tenemos un nuevo auditor superior, el veracruzano Aureliano Hernández Palacios Cardel, existe la expectativa natural de que con un nuevo equipo llegue una nueva forma de trabajar, pero tenemos los antecedentes políticos: desde 2025 auditor especial al gasto federalizado, antes director general en esa misma área, ósea que no es un novato, director de administración en la Secretaría de Obras de la Ciudad de México.
Lo que más ha llamado la atención, es que su padre Fernando Aureliano Hernández Palacios fue secretario particular de la presidenta Claudia Sheimbaum cuando esta era jefa de Gobierno; es inevitable imaginar que la gestión del nuevo auditor de la federación este llena de parcialidades y que espere para actuar el visto bueno de allá en Palacio Nacional.
Más allá de los vínculos que tenga o las dudas razonables sobre su imparcialidad, la verdadera prueba de fuego para el nuevo auditor será su primera fiscalización a la Cuenta Pública. La democracia no necesita un auditor que haga informes a medida del poder, sino un pilar de la transparencia capaz de incomodar al oficialismo ¿Qué opina usted? ¿Es mejor esperar a ver que pasa o hacer un juicio con los elementos que tenemos ahora? ¿Será la ASF un contrapeso real o una oficina más a las órdenes de Palacio Nacional?
La ASF no es un adorno, es un elemento fundamental de la democracia que tiene que vigilar que las promesas del gobierno se cumplan con eficacia, eficiencia y probidad. Lo que nos garantiza un buen gobierno no es la fe en las personas, sino la fuerza de sus instituciones
Veamos con atentos ojos que pasas estimados lectores. Lo dejo y abandono lentamente…

* Juan Carlos Ortíz García
Estudiante de la Licenciatura en Derecho en la Universidad Panamericana (UP), con gran interés por el derecho administrativo y fiscal; por lo que se mantiene en seguimiento constante de la relación ciudadano-Estado.
Voluntario administrativo en diversas áreas fiscalizadoras, lo que le ha permitido desarrollar habilidades de trabajo en equipo y análisis crítico.




