El PAN decidió abrir sus candidaturas a la ciudadanía rumbo a las elecciones de 2027, en una apuesta que combina registro abierto, filtros internos, mediciones por encuesta y una redefinición de su estrategia política sin alianzas con el PRI. La decisión fue presentada como un cambio de método para la selección de abanderados y como una forma de reposicionar al partido de cara a una contienda en la que estarán en juego 17 gubernaturas, la renovación de la Cámara de Diputados y miles de alcaldías.
El hecho central no es solo la apertura formal a perfiles no militantes, sino la manera en que el PAN busca reorganizar su mecanismo interno de competencia. La dirigencia nacional sostuvo que cualquier ciudadano puede registrarse para aspirar a una candidatura, aunque el partido conservará facultades de depuración y admisión. Hasta ahora, ya se reportan más de 5 mil personas interesadas en competir por distintos cargos en todo el país.
La ruta planteada por el partido incluye varias etapas concretas:
- registro abierto a ciudadanía y militancia;
- uso de una aplicación para celular para inscribirse;
- proceso de depuración de perfiles antes de septiembre;
- mediciones por encuestas una vez iniciado formalmente el proceso electoral;
- posibilidad de usar elecciones primarias abiertas;
- plazo de prerregistro que se mantendría hasta octubre.
La estructura partidista del anuncio también revela una redefinición interna. Durante años, el PAN utilizó como mecanismos principales la elección entre militantes y las designaciones tomadas por dirigencias. Ahora, la dirigencia plantea desplazar ese modelo para dar más peso a procesos abiertos o respaldados por encuestas. En el discurso partidista, esto busca evitar decisiones cerradas de cúpula y dar una señal de mayor apertura hacia perfiles externos.
La decisión fue presentada públicamente por Jorge Romero, dirigente nacional del PAN, durante un acto en la Alameda Sur, en la alcaldía Coyoacán, con presencia de gobernadores, legisladores, exdirigentes y liderazgos estatales. Ahí se afirmó que ninguna candidatura quedará reservada automáticamente para dirigencias o grupos internos si no se gana respaldo competitivo. Esa definición busca enviar un mensaje de reacomodo interno en un partido que, en los últimos años, había sido cuestionado por el peso de las designaciones.
Otro elemento relevante es el criterio de admisión. Aunque la convocatoria es abierta, el PAN dejó claro que no todos los perfiles serán aceptados. La dirigencia sostuvo que el requisito central será la probidad, integridad y honradez, y anticipó que se excluirá a figuras que considere incompatibles con esos estándares. En términos políticos, eso permite al partido abrir el registro sin renunciar al control final sobre quién puede llegar a una boleta.
El movimiento también tiene una dimensión estratégica más amplia. Desde el PAN se sostiene que esta apertura es una respuesta al desgaste de las alianzas previas, que habrían debilitado la democracia interna y desdibujado la identidad partidista. En esa lógica, la dirigencia y distintos voceros han marcado distancia frente al PRI y han señalado que el partido no irá en coalición con esa fuerza. La decisión implica un cambio importante porque rompe con la ruta seguida desde 2018, cuando Acción Nacional compitió acompañado por otras fuerzas opositoras.
La combinación de apertura ciudadana y ruptura con el PRI modifica el mapa partidista rumbo a 2027. Por un lado, el PAN intenta ampliar su base de reclutamiento y sumar figuras competitivas fuera de su militancia tradicional. Por otro, busca reconstruir su marca propia sin depender de una coalición que, a juicio de sus dirigentes, terminó erosionando confianza y participación interna. Esa definición no impide que en casos excepcionales pueda respaldar perfiles de amplio consenso, pero sí cierra la puerta a una alianza estructural con el priismo.
También hay un ángulo institucional relevante. El uso de encuestas y primarias abiertas coloca al PAN en una ruta de selección más expuesta a escrutinio público y eventualmente a controversias internas. La dirigencia sostiene que el método no es nuevo en su historia y rechaza que se trate de una copia de otros partidos. Al mismo tiempo, la apertura a ciudadanos no militantes implica que el proceso tendrá que demostrar reglas claras de depuración, medición y resolución de inconformidades para evitar que la promesa de apertura quede solo en el plano discursivo.
Lo que sigue, con base en la información disponible, es la depuración de los más de 5 mil registros, la validación de nuevos interesados y el arranque de las mediciones en septiembre, cuando inicie formalmente el proceso electoral. El dato central, por ahora, es que el PAN ya activó su ruta interna hacia 2027 con dos definiciones de fondo: candidaturas abiertas a ciudadanos y una competencia sin alianza con el PRI.



