Las empresas constructoras arrancaron 2026 con una mejora mensual en su valor de producción, aunque el sector todavía mostró debilidad en su comparación anual. En enero, el valor de producción aumentó 0.6% real frente a diciembre, pero cayó 1.1% respecto al mismo mes del año previo. El dato confirma que la construcción logró un repunte en el margen inmediato, pero todavía no recupera el terreno perdido en términos anuales.
El resto de los indicadores del sector mantiene una lectura más frágil. El personal ocupado total retrocedió 0.1% mensual y 3.8% anual. Las horas trabajadas crecieron 0.3% frente a diciembre, pero bajaron 4.1% respecto a enero de 2025. En contraste, las remuneraciones medias reales subieron 1.1% mensual y 3.1% anual, lo que muestra que el ajuste del sector sigue concentrado más en volumen de trabajo y empleo que en ingresos promedio.
Ese cruce de variables deja una señal clara: la producción mostró un alivio de corto plazo, pero la construcción sigue operando con una base laboral más reducida y con menor intensidad de trabajo. Cuando el valor producido mejora mes a mes, pero el empleo y las horas acumuladas siguen cayendo frente al año anterior, lo que aparece es un sector que avanza con menor densidad operativa.
La desagregación por tipo de contratación ayuda a precisar mejor ese comportamiento:
- El personal dependiente de la razón social cayó 0.1% mensual y 4.0% anual.
- Dentro de ese grupo, los obreros bajaron 0.1% mensual y 4.4% anual.
- El personal administrativo, contable y de dirección retrocedió 0.1% mensual y 2.6% anual.
- El rubro de otros disminuyó 2.6% mensual y 1.5% anual.
- El personal no dependiente de la razón social cayó 0.1% mensual, aunque creció 3.9% anual.
Las horas trabajadas también muestran diferencias internas. Las del personal dependiente subieron 0.2% mensual, con un alza de 0.5% entre obreros, pero una caída de 0.7% en personal administrativo y de 4.8% en el rubro de otros. En el personal no dependiente, las horas avanzaron 0.6% mensual y 2.8% anual. Sin embargo, en el agregado anual, el sector sigue a la baja: -4.5% en horas del personal dependiente y -4.1% en el total.
En remuneraciones, el comportamiento fue mixto dentro del mismo sector. Los salarios pagados a obreros crecieron 1.7% mensual y 6.5% anual, mientras los sueldos del personal administrativo, contable y de dirección aumentaron 0.9% mensual, pero cayeron 3.9% anual. Eso implica que la mejora en remuneraciones se sostuvo sobre todo en el componente obrero, mientras la parte administrativa continuó rezagada en comparación con enero del año pasado.
Las cifras por entidad federativa muestran una geografía muy desigual. En valor de producción anual destacaron los aumentos de Guerrero (75.3%), Morelos (71.4%), Hidalgo (62.0%), Zacatecas (48.8%), Colima (48.4%) y Estado de México (40.1%). En contraste, las mayores caídas se observaron en Oaxaca (-66.7%), Chiapas (-47.4%), Campeche (-45.9%), Durango (-42.5%), Puebla (-40.4%) y Nayarit (-39.9%). Esa dispersión indica que el desempeño del sector depende cada vez más de condiciones locales y del tipo de obra que predomina en cada estado.
En personal ocupado total también hubo contrastes marcados. Guerrero avanzó 37.9%, San Luis Potosí 23.5%, Sinaloa 21.9%, Zacatecas 18.0%, Veracruz 14.7% y Baja California 12.1%. Del lado opuesto, Hidalgo registró -56.2%, Guanajuato -38.6%, Colima -23.3%, Campeche -15.0%, Tabasco -15.4% y Sonora -13.5%. Esto implica que la recuperación no es generalizada y que parte importante del sector todavía opera con plantillas reducidas.
Para empresas y política económica, el dato de enero deja una lectura prudente. El repunte mensual del valor de producción evita una señal de deterioro inmediato, pero la caída anual en empleo, horas trabajadas y valor real confirma que la construcción sigue sin recuperar un ritmo consistente. Para los hogares vinculados al sector, la mejora en remuneraciones reales ayuda a amortiguar parte del ajuste, aunque no sustituye la pérdida de empleo o de carga de trabajo.
El arranque de 2026 deja así un sector constructor con una mejora operativa de corto plazo, pero todavía con rezagos claros frente a hace un año. La producción se mueve al alza en el mes, pero la construcción sigue cargando una base laboral más débil y una recuperación todavía desigual entre regiones.



