La economía mexicana arrancó 2026 con una señal de debilidad más clara de la prevista. En enero, la actividad económica retrocedió 0.9% en términos mensuales y apenas avanzó 0.5% frente al mismo mes del año anterior. El dato confirma que el inicio del año no solo fue lento: fue contractivo en el margen inmediato y con un crecimiento anual muy limitado.
El resultado es relevante porque ofrece una lectura amplia del comportamiento productivo del país. Cuando la actividad cae en un solo mes y lo hace con retrocesos simultáneos en actividades primarias, secundarias y terciarias, lo que aparece es un enfriamiento más extendido, no un tropiezo aislado en un solo sector.
INEGI reportó que en enero las actividades primarias bajaron 3.7% mensual, las secundarias 1.1% y las terciarias 0.6%. A tasa anual, el panorama fue menos homogéneo: las primarias crecieron 2.4%, las terciarias 0.9% y las secundarias cayeron 0.1%. Esto implica que el deterioro mensual fue generalizado, aunque en la comparación anual todavía sobreviven algunos apoyos parciales, sobre todo desde el campo y los servicios.
Las principales cifras del arranque de año fueron estas:
- Actividad económica total: 104.6 puntos
- Variación mensual: -0.9%
- Variación anual: 0.5%
- Actividades primarias: 108.3 puntos, -3.7% mensual, 2.4% anual
- Actividades secundarias: 100.3 puntos, -1.1% mensual, -0.1% anual
- Actividades terciarias: 107.0 puntos, -0.6% mensual, 0.9% anual
El mayor problema vuelve a estar en la parte productiva de la economía. Dentro de las actividades secundarias, la construcción creció 5.0% anual, pero la industria manufacturera cayó 1.7% y la minería apenas avanzó 1.0%. En la medición mensual, los cuatro grandes componentes industriales se movieron a la baja: minería -1.1%, energía, agua y gas -1.9%, construcción -1.1% e industrias manufactureras -1.1%. Esa coincidencia de retrocesos debilita al conjunto de la actividad industrial y explica parte importante del mal arranque del año.
En los servicios, el deterioro fue menos profundo, pero también generalizado en varias ramas. El comercio al por mayor cayó 0.9% mensual, el comercio al por menor 0.4%, transportes y almacenamiento 1.1%, servicios profesionales 2.8% y esparcimiento 8.5%. Del lado positivo, solo unas cuantas actividades avanzaron en el mes, como información en medios masivos (1.8%), alojamiento y preparación de alimentos (1.3%), servicios educativos (0.3%), salud y asistencia social (0.2%) y servicios financieros e inmobiliarios (0.1% en ambos casos).
A tasa anual, la fotografía del sector terciario también es dispareja. Destacan servicios de salud y asistencia social (3.6%), servicios de apoyo a los negocios y manejo de residuos (3.7%), comercio al por menor (2.2%) y servicios financieros y de seguros (2.2%). En contraste, las mayores caídas se concentraron en servicios profesionales, científicos y técnicos (-3.1%) y en servicios de alojamiento temporal y preparación de alimentos y bebidas (-1.2%). Esto sugiere que el sector servicios sigue sosteniendo parte de la economía, pero con un impulso cada vez más acotado y desigual.
Las cifras originales refuerzan la idea de un arranque frágil. En esa medición, la actividad económica cayó 0.3% anual. Las actividades primarias crecieron 1.6%, las secundarias bajaron 1.1% y las terciarias apenas avanzaron 0.1%. Dentro de estas últimas, el comercio al por mayor cayó 1.5%, transportes 0.3%, alojamiento y alimentos 0.8% y servicios de esparcimiento 2.0%. Es decir, incluso fuera del ajuste estacional, la economía llega a enero con un crecimiento prácticamente detenido.
La lectura económica del dato es clara. La caída mensual de 0.9% implica que la economía perdió tracción al inicio del año en casi todos sus frentes. El avance anual de solo 0.5% confirma que el crecimiento existe, pero es muy pequeño para hablar de un arranque sólido. Además, el hecho de que la industria siga débil y que varios servicios relevantes también retrocedan muestra que el problema no se limita a una sola rama.
Para hogares y empresas, esto implica un entorno de menor dinamismo productivo. Cuando caen la construcción, la manufactura, el comercio mayorista y varios servicios, se reduce el impulso sobre empleo, inversión, transporte y consumo. Para la política económica, el dato obliga a reconocer que el primer mes de 2026 no mostró una economía en expansión firme, sino una con crecimiento apenas marginal en la comparación anual y con una contracción mensual importante.
El arranque del año deja así una señal incómoda: la economía mexicana no solo crece poco, sino que empezó 2026 retrocediendo en el margen mensual y con debilidad simultánea en producción, comercio y servicios.



