El Banco de México redujo en 25 puntos base el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día, que pasó de 7.00% a 6.75% con efectos a partir del 27 de marzo de 2026. La decisión mantuvo abierto el ciclo de recortes, pero dejó una señal clara de cautela: la inflación volvió a subir, el entorno global se volvió más incierto y la economía mexicana arrancó el año con una debilidad más visible.
La Junta de Gobierno sustentó el ajuste en una combinación de factores: el nivel actual del tipo de cambio, la debilidad de la actividad económica y el grado de restricción monetaria que aún conserva la política vigente. Al mismo tiempo, reconoció que el balance de riesgos para la inflación sigue sesgado al alza y que los conflictos geopolíticos, en particular en Medio Oriente, agregan presión e incertidumbre al panorama macroeconómico.
El dato más incómodo sigue estando en los precios. Entre la primera quincena de enero y la primera de marzo, la inflación general subió de 3.77% a 4.63%, impulsada sobre todo por el componente no subyacente. La inflación subyacente prácticamente no se movió, al pasar de 4.47% a 4.46%, pero se mantiene en niveles altos. Además, las expectativas de inflación general para el cierre de 2026 aumentaron, mientras las de mayor plazo permanecen relativamente estables, aunque todavía por arriba de la meta permanente de 3%.
Los principales datos del anuncio fueron estos:
- Tasa de referencia: 6.75%
- Recorte aplicado: 25 puntos base
- Inflación general: de 3.77% a 4.63%
- Inflación subyacente: de 4.47% a 4.46%
- Convergencia prevista de la inflación a 3%: segundo trimestre de 2027
- Votación: 3 integrantes a favor del recorte y 2 por mantener la tasa en 7.00%
La lectura económica del anuncio es más compleja que un simple recorte. Banxico decidió bajar la tasa, pero revisó al alza sus pronósticos de inflación general y subyacente entre el primer y el tercer trimestre de 2026. El ajuste responde principalmente a una trayectoria más alta de la inflación no subyacente y a una disminución más gradual de lo previsto en la inflación de servicios. Esto implica que el banco central sí encontró espacio para relajar ligeramente la postura monetaria, pero no porque el problema inflacionario esté resuelto.
También influyó el deterioro del entorno externo. El conflicto en Medio Oriente elevó la volatilidad financiera, redujo el apetito por riesgo, impulsó los precios de diversas materias primas, fortaleció al dólar y presionó al alza las tasas gubernamentales en Estados Unidos. En México, desde la pasada decisión de política monetaria, las tasas de los valores gubernamentales aumentaron en los plazos medios y largos, mientras el peso se depreció moderadamente. Eso significa que Banxico está recortando en un contexto menos benigno que el de meses anteriores.
La otra cara de la decisión es la debilidad de la actividad económica. La Junta señaló que a inicios de 2026 la economía mexicana mostró una marcada fragilidad. Ese punto ayuda a explicar por qué el banco central siguió recortando pese al repunte inflacionario. La señal es que la política monetaria continúa siendo restrictiva y que, en la evaluación del banco central, existía margen para un ajuste moderado sin abandonar la convergencia inflacionaria.
Hacia delante, el mensaje fue prudente. La Junta anticipó que valorará la pertinencia y el momento de un recorte adicional conforme evolucionen las condiciones macroeconómicas y financieras. No comprometió una ruta automática. Más bien dejó claro que seguirá vigilando todos los determinantes de la inflación y la evolución del frente externo. Eso implica que el ciclo de bajas sigue abierto, pero con una dependencia mucho mayor de los datos y de los riesgos geopolíticos.
Para hogares y empresas, el anuncio deja una señal mixta. Por un lado, el costo del dinero baja ligeramente y eso puede aliviar algunas condiciones financieras. Por otro, la inflación sigue lejos de la meta, los riesgos al alza persisten y la actividad económica se muestra débil. El recorte, por tanto, no representa un giro expansivo, sino un ajuste cuidadoso dentro de un entorno todavía incierto.



