El Comité Olímpico Internacional ha establecido una modificación estructural en sus criterios de elegibilidad para las competencias femeninas. A partir de una resolución adoptada por su comisión ejecutiva, la admisión a estas categorías quedará condicionada a la realización de pruebas cromosómicas que confirmen el sexo biológico de las atletas. Esta determinación representa un cambio de rumbo respecto a las directrices de 2021, las cuales otorgaban autonomía a cada federación internacional para fijar sus propias políticas de inclusión.
La nueva normativa estipula que la participación en la rama femenina estará reservada exclusivamente a personas de sexo biológico femenino que no sean portadoras del gen SRY. Esta medida busca unificar los criterios de admisión en el ciclo olímpico y se fundamenta en la ventaja competitiva que confiere el sexo masculino en disciplinas que requieren fuerza, potencia y resistencia física.
Claves de la decisión
La implementación de este nuevo marco regulatorio conlleva procedimientos específicos y criterios de aplicación técnica:
- Alcance de la medida: Se aplicará en Juegos Olímpicos de Verano e Invierno, ediciones juveniles, absolutas y torneos de clasificación.
- Método de verificación: La forma de determinar la elegibilidad será mediante el análisis del gen SRY a través de muestras de saliva o sangre.
- Frecuencia de las pruebas: Los test deberán realizarse una única vez en la vida de la deportista bajo supervisión de federaciones internacionales.
- Vigencia programada: La política entrará en vigor de manera oficial para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
- Carácter no retroactivo: Los resultados obtenidos en ediciones previas no se verán afectados por esta resolución.
- Flexibilidad geográfica: Atletas de países que prohíban estos test podrán realizarlos durante desplazamientos a competencias internacionales.
Impacto en la competencia
La resolución institucional impacta directamente en la organización del deporte de élite al priorizar el sexo biológico sobre la identidad de género para fines de competencia. El grupo de expertos en endocrinología, medicina deportiva y derecho que participó en la creación de la norma concluyó que la diferenciación biológica es el factor más preciso para garantizar la equidad en el campo de juego. Esta política busca resolver controversias previas registradas en disciplinas como el boxeo y la halterofilia, donde la ventaja física ha sido un punto de debate constante.
Al establecer que la medida no es retroactiva, la boxeadora argelina Imane Khelif conservará la medalla de oro obtenida en los Juegos de París, a pesar de haber reconocido ser portadora del gen SRY. No obstante, de cara al futuro, la obligatoriedad de los análisis genéticos reorganiza las expectativas de las instituciones deportivas nacionales, que ahora deben integrar protocolos científicos de verificación para asegurar el acceso de sus atletas a la máxima justa deportiva.
Calendario y próximos pasos
Tras el anuncio oficial este 26 de marzo de 2026, las federaciones internacionales tienen dos años para coordinar la logística de los test con las instituciones deportivas nacionales antes de que inicien los procesos clasificatorios hacia 2028. El objetivo es que la base de datos de elegibilidad esté consolidada para evitar conflictos administrativos durante la próxima edición de verano. La dirección del Departamento de Salud, Medicina y Ciencia del organismo continuará supervisando la implementación de estos protocolos para asegurar que se realicen bajo estándares de ética médica y rigor científico.



