Geopolítica y Comercio
A diferencia de Donald Trump, China no amenaza antes de tomar represalias comerciales. Cuando el gobierno de Xi Jinping pretende actuar en respuesta a alguna medida instrumentada por otro país, generalmente dice que está estudiando el problema y que en base a dicho estudio, aplicará las medidas que considere pertinentes. Por tanto, México no puede ignorar el reporte sobre la investigación que realizó el Ministerio de Comercio chino con relación a la reciente aplicación de aranceles a productos de países con los que no tiene un tratado de libre comercio, publicado ayer y que concluye que estos gravámenes son barreras que “restringen e impiden la entrada de productos, servicios e inversión china al mercado mexicano, socavando la competitividad de las empresas chinas”.
La investigación, iniciada el pasado 25 de septiembre luego de que el gobierno mexicano anunció su intención de aplicar aranceles a productos de países con los que no tiene un tratado comercial como parte del paquete fiscal 2026 para generar ingresos, señala que los aranceles mexicanos tienen un impacto en más de 30,000 millones de dólares en exportaciones chinas y que pueden ocasionar pérdidas por más de 9,400 millones de dólares, especialmente en los sectores automotriz, textil y de aparatos eléctricos. Por ello, un portavoz del ministerio dijo que esa dependencia tiene el derecho y la autoridad para implementar las medidas que permitan salvaguardar los intereses de la industria china, aunque no especificó cuáles serán dichas medidas.
El año pasado, México fue el principal comprador de autos chinos en todo el mundo, su mercado más importante en el continente americano – por encima de Estados Unidos, Brasil y Canadá – y uno de los diez principales importadores de productos chinos en todo el orbe. México importó en 2025 133,271 millones de dólares en productos chinos, que representaron el 20% de sus importaciones totales y la gran mayoría fueron bienes intermedios e insumos, muchos de los cuales no existen en territorio mexicano, como las tierras raras. Por países, Estados Unidos fue el principal proveedor de la economía mexicana con el 37.6% de todas las importaciones, China el segundo y Canadá el tercero con el 1.9% del total.
Se puede argumentar que entre los tres países del TMEC, México tiene la posición más vulnerable ante China, pues el año pasado las importaciones chinas representaron el 9% del total importado por Estados Unidos y el 8% para Canadá. Además, el gobierno estadounidense ha otorgado excepciones a diferentes compañías que han solicitado no pagar los aranceles correspondientes a las importaciones chinas de insumos, argumentando que no existen sustitutos cercanos para dichos productos, en especial en el sector militar y de alta tecnología. Por su parte, Mark Carney logró en enero un primer acuerdo con China por medio del cual Ottawa importará una cuota de 49,000 vehículos eléctricos con un arancel del 6%, en lugar del 100%, y que podrá crecer hasta 70,000 unidades, a cambio de la eliminación de aranceles a diversos productos alimenticios canadienses.
A falta de un tratado, el intercambio comercial entre México y China se rige por las directrices de la Organización Mundial del Comercio y el gobierno de Xi Jinping podría solicitar la formación de un panel en el seno de este organismo para que determine el resarcimiento, luego que al gobierno mexicano se le acusa de haber aplicado los aranceles de manera discriminatoria – pues los productos provenientes de los 50 países con los que el país tiene tratados de libre comercio fueron excluidos – y de no contar con una investigación previa a la implementación de los aranceles que determine el daño que las importaciones chinas estuvieran generando a su economía. Marcelo Ebrard dijo que los aranceles se aplicarían para evitar la pérdida de unos 350,000 empleos, pero hasta la fecha no ha mencionado la fuente de dicha estimación.
Me llamó la atención que el reporte del Ministerio de Comercio de China identifica posibles daños a las cadenas de suministro en México, derivadas de la aplicación de estos aranceles que van del 5 al 35%. Sin embargo, debemos esperar que a pesar de los nuevos aranceles la demanda por muchos de estos productos intermedios no sufrirá un gran cambio debido a que no se producen en el país, no hay sustitutos cercanos a precios similares en otros mercados y la inseguridad que priva en muchos estados de la república mexicana sigue siendo un detractor para la creación de nuevas empresas.




