Persisten las quejas de Estados Unidos sobre BNAs

El reporte NTE confirma que persisten las quejas de EE.UU. contra México por barreras no arancelarias. Morena hereda costos regulatorios, energéticos y comerciales rumbo a una renegociación más dura.
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Geopolítica y Comercio

Este martes, el Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) publicó su reporte anual sobre las barreras no arancelarias (BNAs) que enfrentan los productores y exportadores de ese país alrededor del mundo, conocido como el reporte NTE. Este documento es un requisito que solicita el congreso desde 1985 y que se genera a partir de los reportes que recibe esa dependencia de empresas, embajadas y diversas autoridades de ese país durante los últimos doce meses. Pero sobre todo es, junto con la agenda comercial y con el reporte sobre propiedad intelectual, uno de los tres reportes más importantes que utiliza el congreso como referencia a lo largo del año en materia de política comercial y de inversión extranjera.

El capítulo sobre México es uno de los más extensos en el reporte de este año, junto con el de China, Rusia, Canadá y la Unión Europe. No incluye todas las quejas que Marco Rubio entregó por escrito a Sheinbaum cuando se entrevistaron en septiembre, aunque el listado es muy similar al que se publicó en el reporte del año pasado e incluye nuevos temas, como que los requisitos normativos del sector ferrocarrilero sean de acuerdo con las normas europeas en lugar de las normas que se aplican en Estados Unidos y Canadá, temas sobre protección ambiental deficiente y sobre asuntos laborales.

Para México, el reporte NTE tiene una relevancia en varios sentidos. Es un conjunto de asuntos que Estados Unidos considera prioritarios y que pretendía resolver antes de la reunión ministerial del TMEC, que Sheibaum ha declarado en varias ocasiones que la mayoría de ellos ya se habían resuelto explicando al USTR lo que México puede hacer en cada caso y que las autoridades de ese país estaban de acuerdo. Sin embargo, el reporte indica que no hay tal entendimiento y aunque se cita que en varios casos se han elaborado borradores de enmiendas legislativas que permitirían solucionar algunos problemas, en ningún caso se dice que las autoridades mexicanas hayan tomado las medidas necesarias para subsanar cualquiera de las quejas.

La lista de quejas contra México ha crecido cada año desde 2018 y la renegociación del tratado pondrá estos temas sobre la mesa, con lo que podemos esperar que el proceso que deberá arrancar de manera oficial el primero de julio bien puede extenderse hasta el 2027. Además, la diversas de quejas abre la posibilidad de que la renegociación del tratado sea mucho más amplia de lo previsto por el gobierno mexicano y que lo fuerce a implementar cambios legislativos más ambiciosos de los que el grupo más conservador de Morena estaría dispuesto a permitir. Sin embargo, hay que reconocer que la mayoría de las quejas en contra del gobierno mexicano se derivan de decisiones adoptadas por los gobiernos de Morena más en términos ideológicos que técnicos.

Por otra parte, las quejas sobre las restricciones a las inversiones extranjeras en los sectores de minería, energía y telecomunicaciones también afectan a los proyectos europeos que podrían surgir con la firma de la actualización del tratado comercial con la Unión Europea, agendado para el próximo mes e indican que el propio gobierno mexicano es responsable de que el Plan México se haya vuelto irrelevante. En el caso del litio, el gobierno mexicano “nacionalizó” este sector en agosto de 2022 luego de haberlo dejado desprotegido durante la negociación del TMEC y hasta la fecha, no ha asignado ningún presupuesto para prospectar y desarrollar estas reservas. El litio es uno de principales metales críticos identificados por Estados Unidos para el desarrollo de su economía en las próximas tres décadas, donde China sigue siendo el principal productor y exportador, por lo que las oportunidades mexicanas en este rubro son únicas.

En el caso del sector de energía, Estados Unidos pretende acaparar la atracción de empresas de inteligencia artificial, las que representan cada una de ellas proyectos por más de mil millones de dólares. La ubicación de estos proyectos depende de la disponibilidad constante de energía, lo que en el caso de México será imposible con las restricciones actuales para que el sector privado no pueda generar más del 47% de la oferta. Y en el sector de telecomunicaciones, los altos costos del espectro mexicano lo hacen poco competitivo en el mediano y largo plazos. Al final del día, la solución de las BNAs generadas el sexenio pasado implica voluntad política que el actual gobierno parece carecer de ella, lo que determinará en buena medida el legado de la presidenta.

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