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4 de mayo de 2026

17 meses de caída: el otro fracaso económico

México acumula 17 meses consecutivos de caída en la inversión en maquinaria y equipo, con la confianza empresarial en mínimos históricos y sin señales de recuperación.

¿Cómo iniciamos este 2026 en una variable tan importante como es la inversión en instalaciones, maquinaria y equipo, que forma parte esencial de la inversión directa?

La inversión directa es la que realizan los empresarios, lo mismo da que sean nacionales o extranjeros, para producir bienes y servicios con los cuales satisfacemos nuestras necesidades. Esa producción de bienes y servicios es, además, la variable con la que se mide el crecimiento de la economía, y está relacionada tanto con la creación de empleos —puesto que para producir alguien tiene que trabajar— como con la generación de ingresos —puesto que a quien trabaja se le paga por hacerlo—. Y estas dos variables, empleo e ingreso, condicionan en muy buena medida el bienestar de las personas. Al final de cuentas, el fin de la economía debe ser el bienestar de las personas.

De lo que se trata es de que vivamos bien, de que vivamos mejor, y eso depende en muy buena medida de las inversiones directas, uno de cuyos componentes principales es la inversión en instalaciones, maquinaria y equipo, porque proporciona la infraestructura física necesaria para poder llevar a cabo los procesos de producción.

¿Cómo comenzamos el año en esta variable tan importante? Bueno, según los datos recientemente proporcionados por el INEGI, en enero de este año, en términos anuales —comparado con enero del año pasado—, la inversión en instalaciones, maquinaria y equipo decreció 2.2%. Decreció, aparece el signo negativo, con lo cual sumamos ya 17 meses consecutivos, de septiembre de 2024 a enero de 2026, de crecimiento negativo de la inversión en instalaciones, maquinaria y equipo: 5.43% en promedio mensual.

Y algo todavía más preocupante: con este decrecimiento del 2.2% en enero se rompió una racha de cuatro meses consecutivos de un menor decrecimiento en la inversión en instalaciones, maquinaria y equipo.

Voy a dar los datos. En agosto del año pasado, la inversión en instalaciones, maquinaria y equipo decreció 9.5%. Un mes después, en septiembre, decreció menos: 8.4%. Un mes después, en octubre, decreció 5.9%. Un mes después, en noviembre, decreció 5.7%. Y un mes después, en diciembre, decreció 1.7%. Con ello ligamos cuatro meses consecutivos con un decrecimiento cada vez menor, desde un -9.5% en agosto hasta un -1.7% en diciembre.

Pero, ¿qué sucedió en enero? Que no logramos mantener esa tendencia hacia un menor decrecimiento de la inversión en instalaciones, maquinaria y equipo, y esa tasa de decrecimiento repuntó: de -1.7% en diciembre a -2.2% en enero.

Y aquí viene, tal vez, la pregunta que tenemos que hacernos con relación a esto: ¿por qué este comportamiento tan preocupante? ¿Por qué 17 meses consecutivos de crecimiento negativo de la inversión en instalaciones, maquinaria y equipo?

Bueno, ¿de qué depende cuánto se invierte en instalaciones, maquinaria y equipo en un país? Depende, fundamentalmente, de la confianza que tengan los empresarios, nacionales y extranjeros, para invertir directamente.

Y, según el indicador de confianza del INEGI, en una escala de 0 a 100 —0 total desconfianza, 100 confianza total—, en enero de 2024 ese índice de confianza empresarial para invertir directamente en el país fue de 43.1 puntos. Un año después, en enero de 2025, bajó a 34.2 puntos. Y un año después, enero de este año —el mes que reportó recientemente el INEGI en materia de inversión en instalaciones, maquinaria y equipo—, la confianza de los empresarios para invertir directamente en el país fue de apenas 29.1 puntos.

Y esta es una de las causas de por qué se ha venido cayendo, creciendo de manera negativa o, simple y sencillamente, decreciendo la inversión en instalaciones, maquinaria y equipo.

¿Y esto qué quiere decir? Que el principal reto —y me atrevo a calificarlo así—, el principal reto que tenemos en la economía mexicana, es recobrar la confianza de los empresarios nacionales y extranjeros para que inviertan más, mucho más de lo que han invertido en los últimos años. Y para eso, el país y, en concreto, la estrategia gubernamental, tendría que dar un giro de 180 grados, algo que yo veo prácticamente imposible.

Pero, ¿qué duda cabe de que este comportamiento de la inversión en instalaciones, maquinaria y equipo —que es parte fundamental de la inversión directa, de la cual dependen la producción de bienes y servicios, la creación de empleos, la generación de ingresos y, al final de cuentas, el bienestar— es algo preocupante? Es algo que tendría que tener ocupadísimo al gobierno para resolver este problema que, al final de cuentas, lo que hace es limitar seriamente las posibilidades de la gran mayoría de los mexicanos para, gracias a su trabajo y a la generación personal del ingreso, lograr mayores niveles de bienestar.

Que, como ya lo dije, es el fin de la economía: que las personas vivan bien, que las personas vivan mejor, y no gracias a la redistribución gubernamental del ingreso, sino a la generación personal del ingreso a través del trabajo. Trabajos que requieren, sin duda alguna, mucha más inversión directa, mucha más inversión en instalaciones, maquinaria y equipo, de la que se ha venido realizando.

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