Geopolítica y Comercio
Más allá del culto a su personalidad, de los constantes ataques a países que fueron aliados incondicionales de los Estados Unidos desde la segunda guerra mundial, de ignorar las leyes internacionales o de su antagonismo al cuidado del medio ambiente, el gobierno de Donald Trump durante este segundo mandato está llevando a cabo una silenciosa pero inexorable transferencia de riqueza en favor de la clase más alta de su país, que ya se está reflejando en la cantidad de millonarios que habitan en ese país a costa de una división que cada día se hace más profunda entre los que tienen todo, y cada vez más, y los que cada día tienen menos.
Con la excusa de que todo lo que hizo el gobierno de Joe Biden estuvo mal y tiene que ser eliminado y corregido para que “Estados Unidos vuelva a ser grande otra vez”, el programa de trabajo del gobierno de Trump estructurado en el Proyect 2025, publicado hace dos años por la Fundación Heritage, está beneficiando de diversas maneras a los grandes capitales mientras que la clase media y baja está sufriendo las consecuencias. Uno de los ejemplos más importantes es la implementación de aranceles que se ha traducido en un aumento en el gasto por familia que se calcula entre 1,700 y 2,800 dólares durante el año pasado, teniendo un mayor efecto en los hogares de menores ingresos, afectando en particular a familias latinas y afroamericanas. Y a pesar de las decisiones de la Corte de Comercio Internacional y de la Suprema Corte en contra de dichos aranceles, Trump ha declarado que no eliminará estos gravámenes.
Los aranceles han funcionado como un impuesto al consumo que ha afectado el bolsillo de todos los ciudadanos en tanto que Estados Unidos ha aplicado estas medidas tanto a productos terminados, como a los automóviles y camiones nuevos, como a insumos claves utilizados por toda la industria en la producción, como el acero, aluminio, cobre y semiconductores. Aunque Trump defendió algunos de estos aranceles argumentando que su aplicación repatriaría a territorio estadounidense la producción automotriz y de otras manufacturas, las estadísticas del Departamento del Trabajo muestran que el año pasado hubo una ganancia neta de sólo 181,000 empleos, haciendo del 2025 el año de menor creación neta de puestos de trabajo desde el 2020.
Por su parte, la llamada One Big Beautiful Bill, que el Capitolio aprobó el año pasado para financiar los principales programas del segundo mandato de Trump, si bien exentó del pago de impuestos a las personas que viven de propinas, lo hizo a costa de eliminar el acceso de más de cuatro millones de personas a los programas de salud establecidos durante el gobierno de Obama, conocidos como Obamacare. El financiamiento del programa de Trump se ha traducido en un aumento del 30% en el costo del seguro médico de más de 20 millones de personas, quienes tuvieron que pagar este año más de mil dólares adicionales por su seguro personal, y más de cinco millones no lo renovaron.
La guerra en Irán ha sido otro factor que está afectando a toda la población, pero sobre todo a quienes tienen menores ingresos, al generar aumentos en el precio del petróleo, que se ha traducido en aumentos en el precio de todos los combustibles, lo que ha tenido efectos más importantes en tanto que Trump detuvo todos los programas para el desarrollo de energías limpias y renovables, aumentando significativamente la dependencia de la economía estadounidense en los combustibles fósiles, precisamente cuando las reservas probadas de crudo ya no llegan a 30 años.
Además, el bloqueo del estrecho de Ormuz ha traído un aumento muy significativo en el precio de los fertilizantes. Este aumento se agrega a los incrementos que vienen sufriendo los fertilizantes y la urea desde que inició la invasión de Rusia a Ucrania, dos de los principales productores de estos productos y que luego de cuatro años se refleja en una caída en la producción de mundial alimentos que está contribuyendo al aumento en sus precios. La secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, ya solicitó el apoyo de Trump para usar parte de los ingresos recaudados por aranceles para apoyar a los agricultores de ese país, pues no se ve el fin del conflicto armado en esa parte del mundo y vienen las elecciones legislativas del 3 de noviembre, donde se espera que los republicanos pierdan al menos el control del senado. Y mientras tanto, la fortuna personal de Trump se calcula haber aumentado en más de dos mil millones de dólares el año pasado.



