27 de octubre de 2026

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18 de mayo de 2026

Menos crecimiento, más inflación

La economía mexicana combina su peor crecimiento en años —0.2% en 2026— con inflación al alza y una confianza empresarial en colapso, producto del deterioro del Estado de derecho.

La economía mexicana está pasando por una etapa de menor crecimiento con mayor inflación, precisamente la condición contraria a la que debería tener. Lo ideal es que la tasa de crecimiento de la economía sea cada vez mayor y que la tasa de inflación sea cada vez menor. También conviene que la tasa de crecimiento sea mayor que la tasa de inflación. Nada de esto está sucediendo actualmente en la economía mexicana, que está creciendo, desafortunadamente, cada vez menos.

Hay que recordar que el crecimiento de la economía se mide por el comportamiento de la producción de bienes y servicios para el consumo final, lo que se conoce como Producto Interno Bruto. Y voy a dar algunos datos para que nos demos una idea clara de cuál es el problema que tenemos en materia de crecimiento económico.

A ver: en el primer trimestre de 2023, comparado con el primer trimestre de 2022, la economía creció 3.8%. En el primer trimestre de 2024, comparado con el primero de 2023, creció menos: 1.8%. En el primer trimestre de 2025, comparado con el primero de 2024, creció menos: 0.4%. Y en el primer trimestre de este 2026, comparado con el primer trimestre del año pasado, creció solamente 0.2%.

Un crecimiento cada vez menor. Y repito las cifras para el primer trimestre de cada año: 2023, 3.8%; 2024, 1.8%; 2025, 0.4%; 2026, 0.2% de crecimiento de la economía.

Y esa producción está relacionada con la creación de empleos, puesto que para producir alguien tiene que trabajar, y con la generación de ingreso, puesto que a quien trabaja se le paga por hacerlo. Empleo e ingreso son dos de las condiciones que se tienen que dar para lograr el bienestar de las personas. Y yo siempre he creído que el fin de la economía es el bienestar de las personas: se trata de que vivamos bien y vivamos mejor.

Y esas posibilidades de vivir bien y de vivir mejor se van reduciendo si la economía crece, como ha venido sucediendo en México, cada vez menos: 0.2% en el primer trimestre de este año, comparado con el primer trimestre del año pasado.

Y en materia de inflación, es decir, de la pérdida en el poder adquisitivo de nuestro dinero, esta va creciendo cada vez más. A ver: en diciembre del año pasado tuvimos una inflación anual, comparando el nivel de precios de diciembre de 2025 con diciembre de 2024, de 3.69%, que aumentó a 3.79% en enero, que aumentó a 4.02% en febrero y que aumentó a 4.59% en marzo.

¿Qué tenemos? Un crecimiento cada vez menor con una inflación cada vez mayor. Y esta es la combinación errónea, porque el resultado tendría que ser exactamente el contrario: que la tasa de crecimiento fuera cada vez mayor y la tasa de inflación cada vez menor. Es más, que la tasa de crecimiento fuera mayor que la tasa de inflación. Eso sería lo ideal. Algo que en México no ha sucedido.

¿Y de quién es la culpa de que la inflación sea cada vez mayor? Prácticamente, fundamentalmente, esencialmente, del Banco de México y de lo que para mí consiste en un grave error en materia de política monetaria: el hecho de que el Banco de México tenga una meta de inflación del 3%.

¿Qué quiere decir que el Banco de México tiene una meta de inflación del 3%? Que tiene que hacer lo que tenga que hacer para lograr que la inflación sea 3% y mantenerla en 3%. Bueno, a ver: en diciembre fue 3.69%; en enero, 3.79%; en febrero, 4.02%; en marzo, 4.59%; y lo más probable es que en abril haya repuntado todavía más. Y esto es responsabilidad del Banco de México.

¿Y quién es el responsable por la falta de crecimiento de la economía? El gobierno federal y todas las medidas que se han venido tomando a partir de 2019 para debilitar el Estado de derecho en nuestro país. Y esa es responsabilidad, fundamentalmente, del gobierno federal.

Y ese debilitamiento del Estado de derecho se ha traducido en una falta de confianza de los empresarios nacionales y extranjeros para invertir directamente en México. Inversiones directas de las que dependen la producción de bienes y servicios, la creación de empleos, la generación de ingresos y, en última instancia, el bienestar.

Déjeme darle un dato, en escala de 0 a 100: cero, total desconfianza; 100, confianza total. En el pasado mes de abril, según los datos del INEGI del indicador de confianza empresarial, la confianza de los empresarios para invertir directamente en México fue, en escala de 0 a 100, de 31.7 puntos. Muy baja.

¿Cuánto fue el año pasado, en abril de 2025? Pues en abril de 2025 fue 40.6, que ya era muy baja. Y un año después, abril de este 2026, bajó a 31.7.

Y esta falta de confianza de los empresarios para invertir directamente se ha traducido en menos inversiones directas, en instalaciones, maquinaria, equipo y todo lo que se requiere para producir bienes y servicios. Y esto se ha traducido, como ya lo vimos, en un menor crecimiento de la economía.

Si a mí me dijeran que tengo el poder para revertir una sola de las reformas que ha llevado a cabo la Cuarta Transformación y que han debilitado seriamente el Estado de derecho, si yo pudiera revertir una sola de esas reformas y darle un giro de 180 grados, ¿cuál sería? La reforma al Poder Judicial.

Porque no es posible tener un Poder Judicial supeditado políticamente al Ejecutivo federal, a la Presidencia de la República, y creer que tenemos verdadero Estado de derecho, y que la impartición de justicia se va a llevar a cabo conforme a derecho, conforme a las leyes y, en última instancia, conforme a justicia, y no en función de los intereses que tenga la Presidencia de la República.

Y si a mí me dijeran: “¿Puedes elegir una sola de las reformas que ha llevado a cabo la Cuarta Transformación y que han debilitado seriamente el Estado de derecho? ¿Puedes elegir una sola de ellas para revertirla y dar un giro de 180 grados?”, sin duda alguna, para mí esa reforma sería la del Poder Judicial. Porque es parte esencial del Estado de derecho tener un Poder Judicial autónomo, que resuelva los casos que llegan a sus mesas conforme a derecho, conforme a lo que dice la ley, conforme a la justicia, y no en función de los intereses que tenga la presidenta de la República.

Pero, desafortunadamente, dar ese giro de 180 grados en materia de reforma judicial va a estar, no imposible, pero sí muy difícil. Y mientras ese giro no se dé, la confianza de los empresarios va a seguir siendo baja, las inversiones directas van a dejar mucho que desear y el crecimiento de la economía va a seguir siendo mediocre.

Pero por lo pronto, la economía mexicana enfrenta esta situación de menor crecimiento acompañado de mayor inflación, perfectamente el escenario de, pues vamos a decirlo así, la mediocridad económica.

Hasta aquí este comentario.

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