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30 de mayo de 2026

IED: el gobierno se sigue engañando

La IED en México cayó 3.4% en el primer trimestre de 2026: los datos contradicen el optimismo oficial de Sheinbaum y Ebrard y revelan el estancamiento económico del país.

Geopolítica y Comercio

A diferencia de lo que dijeron el secretario de Economía Marcelo Ebrard y la presidenta Claudia Sheinbaum esta semana, los datos sobre la captación de inversión extranjera directa (IED) durante el primer trimestre de este año no son para alegrarse y por otra parte reflejan el estancamiento en el que ha caído la economía. De acuerdo con Banco de México, las empresas extranjeras invirtieron 23,590.6 millones de dólares, lo que representa una caída del 3.4% respecto al monto reportado en el primer trimestre del año pasado.

Tradicionalmente, el primer trimestre es cuando se observa la mayor captación de IED durante el año y el cuarto cuando los montos son más pequeños, reflejo de los ciclos de planeación de las empresas. Del total captado entre enero y marzo, 22,201.5 millones de dólares fueron utilidades reinvertidas por empresas que ya operan en territorio mexicano, equivalentes al 94.1% del total; 1,705.2 millones de dólares en nuevos proyectos, equivalentes al 7.2%; y hubo una salida neta de 336.1 millones de dólares por pagos entre compañías. El récord de mayor captación corresponde al primer trimestre del 2024, con 27,216.3 millones de dólares.

Destaca que las utilidades reinvertidas representan más del doble del valor de la tendencia histórica de este rubro – 40% hasta 2018, último año del gobierno de Enrique Peña Nieto – y que vienen creciendo desde el inicio del gobierno de López Obrador en 2019, mientras que la participación del monto por nuevos proyectos, que hasta el final del gobierno de Peña Nieto también representaba alrededor del 40% por trimestre, ha caído sustancialmente, registrando un mínimo histórico de 66.9 millones de dólares durante el último trimestre del año pasado, cuando la IED tuvo un saldo negativo de 5,096.4 millones de dólares, la mayor desinversión para un trimestre en la historia del país.

La principal diferencia entre nuevos proyectos y las utilidades reinvertidas es que el primero es dinero dedicado para iniciar nuevas plantas y la creación de empleos por parte de empresas que no necesariamente operaban hasta ese momento en el país, mientras que en el caso del segundo, son montos usados generalmente como capital de trabajo para pagar sueldos, insumos, mantenimiento, impuestos y otros gastos relacionados con la operación de la empresa. El que las utilidades reinvertidas representen un porcentaje tan alto de la IED total puede reflejar la escasez de créditos accesibles en el mercado o falta de liquidez de las empresas por una caída en sus ventas, lo que se explicaría por la caída en el consumo del 1.3% en este primer trimestre del año con respecto al último trimestre del 2025.

El que las utilidades reinvertidas sean altas no necesariamente refleja confianza en el país, sino es el resultado del manejo de las finanzas de las empresas que encuentran más barato financiar sus operaciones con su capital que acudir al sistema financiero. Por su parte, la caída en los montos trimestrales de nuevos proyectos desde que Morena llegó al poder refleja la desconfianza a iniciar operaciones en territorio mexicano por la eliminación de las agencias reguladoras, la reforma judicial que eliminó la independencia de los jueces y tribunales, ignorar los compromisos internacionales del país adquiridos en diversos tratados comerciales, la falta de una política industrial, comercial y de atracción de inversiones extranjeras y más recientemente, la caída en la evaluación de las grandes agencias calificadoras.

Siendo México el 11º país con la población más grande del mundo y el terceo del hemisferio, después de Estados Unidos y Brasil y con una población de casi el triple que Colombia, siempre habrá empresas interesadas en hacer negocios. Sin embargo, la falta de certidumbre económica generada por el gobierno de López Obrador hace que los pocos proyectos que han llegado a partir del 2019 sean empresas dedicadas a la producción de bienes de consumo con proyectos de montos relativamente pequeños y que pueden mudarse del país en unas cuantas semanas.

No se puede argumentar que haya habido una reubicación (nearshoring) importante de empresas a partir del término de la pandemia, mientras que el gobierno de Trump busca atraer la producción de autos y otros productos que considera estratégicos. La solución no son las arengas durante las conferencias mañaneras o los regaños a los empresarios. El gobierno sabe que la respuesta es generar certidumbre para los inversionistas, pero al parecer la ideología del partido se lo impide.

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