Llevo semanas pensando qué tema tratar en esta ocasión. En un principio, consideré comentar la Encíclica Magnifica Humanitas, pero muchos de mis colegas ya lo hicieron de manera brillante. Lo que sí puedo decir, es que se trata de un texto que no tiene desperdicio, ¡te invito a leerlo!
Esta semana he seguido de cerca el viaje apostólico del Papa a España. He leído los textos que se publican en el sitio del Vaticano y he escuchado los diálogos que Su Santidad ha sostenidos con los jóvenes, los presos y los creyentes. Estos encuentros me recuerdan mucho a los que San Juan Pablo II tuvo durante su largo pontificado.
Una vez más, el mensaje del Papa, gira en torno a la dignidad inviolable de la persona, un presupuesto antropológico que no se puede ignorar para abordar temas políticos, sociales y tecnológicos. Siguiendo el Magisterio de la Iglesia, la vida humana ha de protegerse desde el inicio hasta su ocaso natural. En Madrid, invitó a los jóvenes a no tener miedo a casarse y a formar una familia, ese ámbito privilegiado para aprender a amar y ser amado.
Tanto frente a las autoridades de Madrid, como el Congreso, el Papa ha insistido en abandonar las narrativas divisivas y polarizantes que nos impiden ver al otro como uno igual a mí. En su Encíclica, hizo un análisis brillante sobre transhumanismo y poshumanismo, como ideologías que nos alejan de la verdad del hombre y de la mujer y la belleza de nuestra imperfección.
Desde el inicio de su pontificado, León XIV ha insistido en la paz. En este viaje, se ha referido a ella, no como la ausencia de conflicto, sino como fruto de la verdad, la justicia, la libertad y el diálogo entre todos los actores sociales.
Respecto del tema de los abusos, se refirió a ellos como “una llaga que sigue abierta”. Como te dije hace dos comentarios, las buenas noticias suelen no ser noticia. La Iglesia, desde San Juan Pablo II a la fecha, ha reconocido con profundo dolor la realidad de los abusos de poder que se han materializado en abuso sexual de menores y personas vulnerables y ha reconocido la necesidad de dar una respuesta basada en la escucha de las víctimas con un verdadero deseo de encontrar la verdad, actuar en justicia y reparar, en lo posible, el daño causado.
Según los reportes del encuentro privado que tuvo con las víctimas, reconoció que es un problema responsabilidad de toda la Iglesia, que requiere una respuesta más decidida y coherente. Por eso es importante crear espacios seguros que protejan a los más débiles y vulnerables.
Un tema que abordó, en continuidad con Papa Francisco, es la cultura del encuentro, el salir de uno para llegar con los migrantes, los pobres, las personas sin hogar, los presos y los que sufren.
Sé que muchos estarán ocupados los días que siguen viendo los partidos de futbol del Mundial, pero si tienes un tiempito, te invito a ver y escuchar los diálogos que tuvo en Madrid con los jóvenes, en el Estadio olímpico de Barcelona con los fieles, en especial con la mujer que le cuestionó sobre el perdón a su padre y la profesora con la que habló de salud mental y depresión y; con los presos. Y no te pierdas las imágenes de la inauguración de la Torre de Jesucristo en la Sagrada Família, valió la pena esperar 100 años para admirar la visión bíblica de Guadí.







