Este Mundial de la FIFA 2026 está acabando, con altos y bajos, controversias y justicia en el campo. Este torneo demostró tanto lo mejor como lo peor de nosotros como humanidad. Fuimos testigos de la mentira sobre las sociedades meritocráticas ante la falta de oportunidades; presenciamos cómo a pesar de todo el racismo es una constante que más que desaparecer parece normalizarse. Sin embargo, a pesar de todo también observamos cómo la gente se puede unir, compartir y celebrar juntos. Comprobamos cómo sí es posible estar en la misma página y organizarnos por una misma causa a pesar de nuestras diferencias.
Siendo honestos, no fue un torneo perfecto por ninguna medida posible. Acusaciones de corrupción a la FIFA y Gianni Infantino tomaron primera plana por sus conflictos de interés, como lo ha sido su cercanía con Donald Trump. El trato a la selección iraní debido a la guerra con Estados Unidos que puso en duda su participación, que junto a problemas logísticos y migratorios los obligo a cambiar su sede de entrenamiento a Tijuana. La controvertida decisión de levantar la suspensión de Folarin Balogun después de una tarjeta roja. Las denuncias por lavado de dinero a la Asociación de Futbol Argentino (AFA) que ahora siguen a Argentina a una nueva final mundialista. Claramente este mundial fue polémico, pero aun así vimos como gente de todo el mundo celebraba junta, se unía en celebraciones, alegrías, y tristezas. Olvidamos los problemas, la polarización, y el odio para demostrar que el problema nunca ha sido las personas comunes, sino las personas que escuchamos y se aferran al poder. Como humanidad aprendimos que podemos hacer más cuando nos unimos.
A los mexicanos nos demostró que podemos dejar de pelear entre nosotros y unirnos por una misma causa. Este mundial comprobó que sí podemos organizarnos para hacer saber cuando las cosas están mal, como cuando tres hombres insultaron a las madres buscadoras o una mujer derramó su cerveza sobre los ecuatorianos. Presenciamos como a pesar de que todo estaba perdido contra Inglaterra, la fe y esperanza no se perdía, no caímos en la resignación. Como creímos fielmente que podíamos vencer a los grandes. En ediciones anteriores éramos los primeros en dudar de nuestra selección, en hacernos menos ante los rivales y rendirnos antes de que el partido comenzara. Esta vez vimos a los jugadores pelear hasta el último minuto, como a pesar de perder sentimos orgullo por la batalla que dimos. No solo fue nuestra selección, mostramos como los mexicanos podemos dar la bienvenida al mundo y celebrar con ellos. Creo fielmente que durante esta copa del mundial los mexicanos hicimos más por la diplomacia del país que la SRE en décadas.
La Copa Mundial de la FIFA 2026 llegó con problemas en los meses previos. Desde los altos precios de boletos que efectivamente dejaron a miles de fans fuera de los estadios, hasta problemas tanto migratorios como de seguridad. La logística y desgaste de realizar este evento en 3 países distintos fue real, y muchos hoy se cuestionan si valió la pena. Las proyecciones económicas que se tenían para ella se quedaron cortas. Sin embargo, el espíritu de lo que muchos consideran el verdadero valor de la copa prospero y gano. Quienes se aferran al poder vieron su peor temor hecho realidad, que si todos nos unimos somos más fuertes, que su poder esta basado en nuestra separación. Puede que el mundo no estuviera listo para una copa del mundo, pero si fue algo que el mundo necesitaba para recordar que es lo que más nos importa y quienes somos.



