El Gobierno federal colocó la recuperación del salario mínimo como uno de los principales resultados de su política laboral al presentar este lunes el avance registrado desde 2018. El secretario del Trabajo, Marath Baruch Bolaños López, destacó que el salario mínimo general pasó de 88.36 pesos diarios al cierre de 2017 a 315.04 pesos en 2026, mientras la administración mantiene como siguiente meta llevarlo al equivalente de 2.5 canastas básicas en 2030.
El aumento más reciente entró en vigor en enero, cuando la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos aprobó un incremento de 13 por ciento para la zona general. El salario pasó entonces de 278.80 a 315.04 pesos diarios. En la Zona Libre de la Frontera Norte el ajuste fue de 5 por ciento y llevó el monto a 440.87 pesos.
La diferencia con el nivel de 2017 permite dimensionar el cambio de la política salarial. El monto de 88.36 pesos diarios fue la referencia para 2018, antes de que comenzara una etapa de incrementos sostenidos. La Conasami incorporó desde entonces el Monto Independiente de Recuperación, mecanismo destinado específicamente a recuperar el poder adquisitivo del salario mínimo.
Para 2026, la Secretaría del Trabajo reportó que el incremento benefició directamente a 8.5 millones de personas trabajadoras aseguradas ante el IMSS. A junio, el salario mínimo general permitía adquirir 1.93 veces el valor de la canasta alimentaria y no alimentaria urbana, una relación que el Gobierno utiliza para medir cuánto terreno se ha recuperado frente al aumento de los precios.
El salario ya cubre dos canastas, pero la meta está más adelante
La recuperación salarial no termina con el aumento de 2026. El objetivo fijado por el Gobierno es que el ingreso mínimo alcance para cubrir 2.5 veces el valor de la canasta básica en 2030. Con el monto vigente este año, la Presidencia reportó que la cobertura pasó de aproximadamente 1.8 canastas en 2025 a 2.0 en 2026.
Ese avance forma parte de una estrategia que busca elevar el ingreso real y no solamente el monto nominal del salario. La Conasami ha utilizado la relación entre salario y costo de las canastas para dar seguimiento al poder de compra, mientras que el Gobierno ha señalado una recuperación de 154 por ciento entre 2018 y 2026.
El objetivo también implica que los próximos aumentos tendrán que definirse cada año en la Conasami, donde participan representantes de trabajadores, empleadores y gobierno. La fijación del salario no depende únicamente de mantener la trayectoria de incrementos, sino de observar cómo evolucionan los precios y las condiciones del mercado laboral.
La diferencia entre las zonas salariales también permanece. Mientras el salario general llegó a 315.04 pesos diarios, el monto de la frontera norte alcanzó 440.87 pesos. La política mantiene así dos referencias distintas para el ingreso mínimo, de acuerdo con las condiciones establecidas para cada área geográfica.
El siguiente reto es sostener el poder de compra
El Gobierno ha acompañado el balance salarial con datos sobre empleo formal. Un análisis elaborado por la Conasami y el Servicio Nacional de Empleo con información del IMSS estimó que 6.4 millones de personas trabajadoras conservaron su empleo después del incremento de 2026 y se beneficiaron directamente del ajuste.
La Secretaría del Trabajo también reportó que el salario promedio de las personas afiliadas al IMSS alcanzó 671.3 pesos diarios en mayo. Ese indicador no corresponde al salario mínimo, pero forma parte del contexto utilizado por la dependencia para evaluar la evolución de los ingresos laborales.
La política salarial llega así a una nueva etapa: el aumento ya aplicado para 2026 debe compararse con el comportamiento de los precios y del empleo para determinar cuánto poder de compra se conserva durante el año. La meta de 2.5 canastas básicas en 2030 fija el siguiente punto de referencia, pero su cumplimiento dependerá de las decisiones salariales de los próximos cuatro años y de la evolución del costo de vida.



