28 de septiembre de 2026

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Sheinbaum afirma que México no aceptará injerencias extranjeras

Claudia Sheinbaum cerró su gira nacional de rendición de cuentas con un mensaje sobre soberanía e independencia, mientras vinculó las reformas de su gobierno con el papel que atribuye a la actual Legislatura dentro de la Cuarta Transformación.

Claudia Sheinbaum cerró este domingo en el Zócalo de la Ciudad de México su gira nacional de rendición de cuentas con un mensaje centrado en la soberanía, la independencia y el rechazo a cualquier intervención extranjera. La presidenta sostuvo que México no quiere “injerencias”, “intervencionismo” ni violaciones a su territorialidad y vinculó esa posición con las decisiones impulsadas durante los primeros dos años de gobierno.

El pronunciamiento llegó después de una semana en la que Sheinbaum volvió a colocar la soberanía como límite de la relación con otros países. El 25 de septiembre, durante su gira por Tabasco, explicó que México busca mantener la integración económica con Estados Unidos, pero que no aceptará condiciones que involucren la soberanía, la territorialidad o la Constitución. La postura ocurre mientras ambos gobiernos mantienen negociaciones comerciales.

Desde el Zócalo, la presidenta presentó la defensa de la soberanía como un principio que atraviesa la política exterior y la agenda interna. Recordó que México es un país independiente y que las decisiones sobre su rumbo corresponden a su población.

La soberanía como límite frente al exterior

El planteamiento presidencial tiene además un respaldo constitucional. El artículo 40 establece que el pueblo de México no aceptará intervenciones, intromisiones o actos provenientes del extranjero que sean lesivos para la integridad, independencia y soberanía de la Nación, incluidos aquellos relacionados con elecciones o violaciones al territorio.

Sheinbaum ha utilizado ese principio para diferenciar entre cooperación e intervención. En sus recientes declaraciones sobre la relación con Estados Unidos ha sostenido que México puede colaborar en materia de seguridad, comercio y otros asuntos, pero bajo condiciones de respeto mutuo. El Gobierno federal ha mantenido esa fórmula mientras negocia temas comerciales con Washington y enfrenta presiones relacionadas con seguridad y migración.

La propia presidenta ha defendido la integración económica con Estados Unidos y la cooperación con otros países, pero ha establecido como límite que cualquier acuerdo debe mantenerse dentro de las leyes mexicanas y respetar la soberanía nacional.

En el cierre de su gira, ese argumento dejó de estar ligado únicamente a un asunto bilateral y se convirtió en uno de los ejes políticos del mensaje presidencial. La defensa de la independencia fue presentada como parte de la identidad del proyecto de gobierno y como condición para definir la relación de México con otras naciones.

Sheinbaum coloca al Congreso dentro de la transformación

El otro eje del discurso fue el papel del Poder Legislativo. Sheinbaum describió a la actual Legislatura como un “Congreso Constituyente” de la Cuarta Transformación y destacó las modificaciones constitucionales y legales aprobadas durante los primeros dos años de su administración.

La expresión no significa que el Congreso de la Unión haya sido formalmente convocado como un Congreso Constituyente. Se trata de una caracterización política de la presidenta sobre el alcance de las reformas aprobadas durante esta Legislatura.

Sheinbaum sostuvo que esos cambios han permitido construir una nueva etapa constitucional acorde con los principios que identifica con la Cuarta Transformación. Entre los conceptos mencionados estuvieron la independencia, la soberanía, la libertad, la igualdad y la democracia.

El planteamiento también muestra la importancia que el Ejecutivo atribuye a su relación con el Congreso. Las reformas requieren, según su naturaleza, la aprobación de las cámaras federales y, cuando son constitucionales, la participación de las legislaturas estatales.

Con el acto en el Zócalo concluyó la gira de rendición de cuentas que llevó a la presidenta a las 32 entidades del país durante septiembre. El cierre no se concentró únicamente en resultados administrativos: colocó nuevamente la soberanía como una definición política del gobierno y vinculó esa postura con el trabajo legislativo de la actual mayoría.

El mensaje deja así dos líneas que seguirán presentes en la agenda federal: la manera en que México manejará sus relaciones con otros países, particularmente con Estados Unidos, y el alcance de las reformas que el Ejecutivo y el Congreso continúen impulsando durante el resto del sexenio.

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