México y Estados Unidos acercaron posiciones en la negociación comercial que mantienen rumbo a la revisión del T-MEC, luego de que Marcelo Ebrard y Jamieson Greer sostuvieran una reunión de casi una hora durante la reunión ministerial del G20 en Milwaukee. El secretario de Economía afirmó que ambos gobiernos avanzan en la resolución de temas pendientes y que México está “cada día más cerca” de alcanzar nuevos acuerdos.
El encuentro ocurre mientras Washington mantiene medidas arancelarias que afectan sectores mexicanos y mientras los dos países preparan la siguiente etapa de la revisión del tratado norteamericano. Para México, la prioridad no es únicamente reducir algunos gravámenes, sino conservar frente a Estados Unidos una posición comercial preferente respecto de otros socios.
Aranceles concentran la negociación bilateral
Ebrard identificó como uno de los puntos centrales la reducción de los aranceles aplicados bajo la Sección 232 estadounidense, particularmente para el acero y los vehículos. También forman parte de la discusión el aluminio, el cobre y otros productos vinculados con cadenas industriales de América del Norte.
La posición mexicana parte de una ventaja que el Gobierno busca preservar. La Secretaría de Economía informó en julio que 85% de las exportaciones mexicanas mantienen arancel cero en el mercado estadounidense bajo las condiciones comerciales vigentes. Esa integración explica parte de la estrategia de México para negociar condiciones distintas frente a otros países sujetos a las medidas arancelarias de Washington.
El argumento también se relaciona con las cadenas productivas. Automóviles, acero y otros bienes mexicanos incorporan componentes e insumos estadounidenses antes de llegar nuevamente al mercado de ese país. Para el Gobierno mexicano, esa interdependencia es un elemento para defender un trato comercial diferenciado.
Durante el G20, Ebrard sostuvo además reuniones con representantes de Canadá, la Unión Europea, India, Japón y Argentina. La Secretaría de Economía señaló que el objetivo fue ampliar oportunidades para las exportaciones mexicanas y atraer inversiones, mientras la delegación mexicana defendía sus intereses en sectores estratégicos.
El secretario también anunció una misión comercial de empresarios mexicanos a países europeos para 2027, vinculada con la modernización del acuerdo comercial entre México y la Unión Europea. La estrategia busca abrir alternativas para las empresas mexicanas mientras la relación con Washington atraviesa una etapa de negociación.
El T-MEC sigue abierto a cambios
La negociación actual no parte de cero. México y Estados Unidos ya celebraron tres rondas bilaterales durante 2026 y abordaron reglas de origen para determinados bienes industriales, seguridad económica, agricultura, trabajo, medio ambiente, acero, aluminio y automóviles. En junio, ambos gobiernos acordaron además impulsar un comité para revisar la implementación del capítulo 12 del T-MEC, relacionado con anexos sectoriales y compatibilidad regulatoria.
En julio, la Secretaría de Economía reportó avances en acero, aluminio, sectores estratégicos, fortalecimiento de cadenas de valor y sustitución de importaciones provenientes de Asia. La cuarta ronda de conversaciones fue programada para septiembre en Washington, como parte del proceso de revisión conjunta.
El encuentro entre Ebrard y Greer en Milwaukee representa ahora un nuevo contacto de alto nivel dentro de esa negociación. Sin embargo, el mensaje de acercamiento no significa que exista ya un acuerdo definitivo sobre los aranceles. Ebrard habló de posiciones que se han aproximado y de asuntos que continúan resolviéndose, pero no anunció una reducción concreta de los gravámenes.
La diferencia es relevante para los sectores involucrados. El acero, los automóviles y otros productos industriales seguirán sujetos a las condiciones vigentes mientras no se anuncien modificaciones formales por parte de Estados Unidos.
México busca así que el resultado de las conversaciones preserve las ventajas que actualmente obtiene mediante el T-MEC y reduzca los costos arancelarios para industrias integradas a las cadenas regionales. El siguiente paso dependerá de los equipos negociadores y de los acuerdos que puedan formalizarse en las próximas rondas, mientras ambos gobiernos continúan definiendo las condiciones comerciales que regirán la relación norteamericana.



