La acusación del Partido del Trabajo de que Estados Unidos influyó en la definición de coordinadores de Morena rumbo a 2027 provocó este jueves una respuesta directa de Claudia Sheinbaum: la presidenta calificó el señalamiento de “absurdo” y sostuvo que las designaciones se hicieron conforme al mecanismo de encuestas que el partido utiliza desde su fundación.
La declaración de Sheinbaum llegó después de que Alberto Anaya, dirigente nacional del PT, afirmara que hubo presión de Estados Unidos para que Morena se desplazara hacia posiciones de centro y centro-derecha. Anaya cuestionó los resultados de la selección de coordinadores en las 17 entidades que renovarán gubernatura en junio de 2027 y dejó abierta la posibilidad de que el PT compita por separado en algunos estados. El dirigente no presentó públicamente pruebas que acreditaran una intervención de Washington en las decisiones internas de Morena.
La molestia del PT quedó ligada al reparto de posiciones
El origen inmediato de la inconformidad está en los resultados del proceso interno. Según los señalamientos de Anaya, ningún perfil del PT quedó favorecido en las definiciones realizadas por Morena, mientras el Partido Verde obtuvo espacios en algunas entidades. El reclamo no se limita a una diferencia ideológica: también toca el equilibrio que cada partido busca conservar dentro de la alianza rumbo a una elección en la que estarán en juego 17 gobiernos estatales y la Cámara de Diputados.
Anaya planteó que el resultado refleja un cambio en el rumbo político de Morena y vinculó ese desplazamiento con una supuesta presión estadounidense. La acusación elevó el tono de una relación marcada por desacuerdos sobre el peso de sus aliados en las decisiones electorales.
Sheinbaum respondió desde otro punto. Recordó que Morena adoptó desde su origen las encuestas como mecanismo para definir a sus coordinadores y explicó que el resultado puede no coincidir con el perfil que alguno de los partidos aliados hubiera preferido. “Es un absurdo, realmente, no tiene ningún sustento lo que está diciendo”, afirmó durante su conferencia matutina. Sheinbaum reconoció que cualquier método puede ser perfectible, pero rechazó que las diferencias constituyan evidencia de intervención extranjera.
Una disputa que puede complicar la alianza hacia 2027
El desacuerdo ocurre cuando la selección de coordinadores ya tiene consecuencias electorales. Aunque esos cargos no equivalen jurídicamente a una candidatura, dentro de Morena perfilan a quienes encabezarán la competencia por las gubernaturas. Por eso, cada definición modifica desde ahora el margen de negociación de los partidos aliados.
La propia Sheinbaum ha sostenido que las decisiones de Morena sobre sus coordinadores corresponden al partido y que ella no interviene en esos detalles. La Presidencia defiende el procedimiento, pero evita asumir formalmente la conducción de las decisiones partidistas.
Para el PT, el problema tiene otra dimensión. Si la inconformidad se convierte en una competencia separada en algunos estados, Morena podría enfrentar negociaciones más difíciles para conservar una coalición amplia. El escenario no implica una ruptura, pero introduce una variable electoral: los partidos deberán decidir si competir juntos compensa las diferencias por los espacios que cada uno considera propios.
En ese punto, la acusación sobre Estados Unidos queda como el elemento más controvertido, porque hasta ahora permanece como un señalamiento político sin pruebas públicas que demuestren una intervención estadounidense en las encuestas o en las decisiones de Morena. Lo comprobable es la inconformidad del PT y la respuesta presidencial.
Mientras Morena avanza en la definición de sus perfiles para 2027, la discusión se desplaza de quién ganó cada encuesta a quién tendrá capacidad para negociar las candidaturas definitivas. Esa diferencia puede determinar si la alianza llega a la elección con una estrategia común o con acuerdos parciales y candidaturas separadas.



