El comercio con Asia gana protagonismo en América Latina y el Caribe, en un escenario de reorganización de proveedores y cadenas productivas, señaló la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en su informe sobre perspectivas comerciales de 2026, presentado este jueves 15 de octubre.
Durante el primer semestre, el valor de las exportaciones regionales de bienes hacia Asia aumentó 37% interanual, mientras que las importaciones desde ese continente crecieron 33%. Ambas tasas superaron el desempeño del comercio de la región con otros grandes socios, según los cuadros del documento.
El análisis forma parte de Perspectivas del Comercio Internacional de América Latina y el Caribe 2026: la importancia de las exportaciones de servicios modernos y cómo promoverlas. El informe fue presentado en Santiago, Chile, por el secretario ejecutivo del organismo, José Manuel Salazar-Xirinachs.
El comercio con Asia amplía sus destinos
La India destacó entre los mercados más dinámicos: las ventas de bienes de América Latina y el Caribe hacia ese país aumentaron 102% en enero-junio frente al mismo período de 2025. Su participación en las exportaciones totales regionales fue de 1.7%.
Los envíos hacia China crecieron 24% y los destinados a la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (ASEAN), 28%. Japón registró un incremento de 8%. Estos resultados muestran que la expansión de los vínculos asiáticos alcanza a varios mercados.
El tamaño de cada destino sigue siendo relevante. Estados Unidos concentró 44.4% de las exportaciones regionales durante la primera mitad del año, mientras que China representó 13%. Así, el rápido crecimiento de nuevos mercados convive con el peso de los socios tradicionales.
Para el cierre de 2026, la CEPAL proyecta que las exportaciones regionales hacia las economías asiáticas distintas de China crezcan 32% en valor. Los envíos hacia China aumentarían 19%, frente a incrementos previstos de 24% hacia Estados Unidos y de 20% hacia la Unión Europea.
Por el lado de las compras externas, las importaciones procedentes de las economías asiáticas distintas de China crecerían 52% durante el año. El organismo identifica una mayor gravitación de Asia en el abastecimiento de manufacturas, bienes intermedios y bienes de capital de la región.
Cadenas productivas cambian de ubicación
La CEPAL vincula esta transformación con las rivalidades geopolíticas y la diversificación de proveedores. Durante el primer semestre, Estados Unidos redujo sus compras de bienes provenientes de China y la Unión Europea, mientras aumentó las procedentes de la ASEAN.
Dentro de Asia también se fortalecen las conexiones productivas. El informe describe la estrategia denominada China Más Uno, mediante la cual las empresas complementan sus operaciones en China con otras localizaciones. Esta expansión favorece nuevos polos manufactureros en países asiáticos. China conserva un papel central en las cadenas de suministro.
El organismo relaciona parte del dinamismo comercial de China, Corea del Sur y el sudeste asiático con la demanda mundial de semiconductores, componentes electrónicos y equipos asociados a las inversiones en inteligencia artificial. Las nuevas tecnologías influyen así en la distribución de la producción y los intercambios.
Para América Latina y el Caribe, el acercamiento ofrece oportunidades de diversificación, aunque mantiene desafíos productivos. El documento destaca a la India como un mercado dinámico para las ventas sudamericanas de petróleo, oro y cobre, y a la ASEAN como destino de bienes primarios y manufacturas basadas en recursos naturales.
La CEPAL plantea que aprovechar la nueva geografía comercial requiere conectar las políticas de comercio, inversión y desarrollo productivo. El organismo identifica en el mayor peso de Asia y en la integración regional posibilidades para ampliar mercados y diversificar las exportaciones de bienes y servicios.
Al mismo tiempo, advierte riesgos relacionados con las tensiones geopolíticas, las disrupciones en rutas logísticas y la falta de previsibilidad de la política comercial. La competencia por minerales críticos y las nuevas exigencias ambientales también modifican las cadenas de valor y las condiciones de acceso a los mercados.



