La capital del estado de Michoacán volvió a consolidarse como el epicentro cultural del país al albergar la vigésimo cuarta edición del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), encuentro cinematográfico que culminó formalmente sus actividades con una emotiva ceremonia de premiación en las instalaciones del histórico Teatro Melchor Ocampo. Tras intensas jornadas de exhibición, debates y encuentros entre realizadores, el certamen cerró sus salas reafirmando su propósito fundamental: fungir como un espacio incluyente para el cine independiente, impulsar a las promesas emergentes de la cinematografía nacional e internacional y operar como un refugio de paz a través del arte.
Durante el evento de clausura, las autoridades del festival, encabezadas por su directora Daniela Michel, destacaron la relevancia de mantener vivas estas plataformas en colaboración con las instancias culturales gubernamentales, recordando que el acceso a la cultura representa un derecho humano indispensable y un motor decisivo para la reconstrucción del tejido social. La gala de premiación no solo celebró la excelencia técnica y narrativa de las películas participantes, sino que visibilizó posturas políticas, causas ambientales y llamados firmes a defender la libertad de creación en el México contemporáneo.
Los máximos galardones de la Selección Oficial
El codiciado premio Ojo a Mejor Largometraje Mexicano de Ficción fue otorgado a la película Seis meses en el edificio rosa con azul, producción dirigida por Bruno Santamaría Razo que conquistó tanto al jurado oficial como al público asistente. En el rubro documental, la cinta Forensita, de Pablo Vaca, se alzó con la máxima estatuilla por su rigurosa aproximación narrativa. Asimismo, el cineasta Nicolás Pereda obtuvo el reconocimiento a Mejor Dirección de Ficción por Lo demás es ruido, filme que también le valió el galardón de Mejor Actriz a Teresa Sánchez por su sobresaliente interpretación.
Por su parte, la categoría de guion reconoció el trabajo de Joaquín Ruano por la cinta Nosotros, mientras que la película El jardín que soñamos, dirigida por Joaquín del Paso, se llevó la Mención Especial del jurado y el premio a Mejor Fotografía para Gökhan Tiryaki. En las secciones de cortometraje, resultaron ganadoras las obras Cuerda manual en ficción, Voces del bosque en documental y Cuna de lobas en animación. El Concurso Michoacano reconoció como triunfador a Buenos días, buenas noches, buenas tardes, de Adrián González-Camargo.
Impulso a la industria y proyección internacional
Más allá de la exhibición en salas, la vigésimo cuarta edición del FICM fortaleció su compromiso con el desarrollo de la industria cinematográfica mediante la plataforma Impulso Morelia 12. Este programa otorgó valiosos recursos económicos y apoyos para la etapa de posproducción de largometrajes en proceso, beneficiando a proyectos destacados de cineastas como Tatiana Huezo (Galerna), Elisa Miller (Legítima), Diego del Río (Toda el agua del mundo) y Alonso Garibay (Homeboys).
Adicionalmente, el certamen volvió a destacar como un puente directo hacia los escenarios internacionales más importantes, recordando que los cortometrajes galardonados mantienen la elegibilidad oficial para competir por las nominaciones a los Premios Oscar y al Festival de Cannes. Con discursos centrados en la memoria, el activismo y la equidad de género, el Festival de Morelia despidió una edición memorable que ratifica la vigencia y vitalidad del cine mexicano.



