Con la llegada de los últimos días del mes de octubre, la Ciudad de México se transforma por completo para dar paso a una de las celebraciones más esperadas, coloridas y profundamente arraigadas de la riqueza cultural mexicana: el Día de Muertos. Como ocurre cada año, el corazón político y cultural de la metrópoli se convierte en el epicentro principal de las festividades con la instalación de la tradicional Megaofrenda en la Plaza de la Constitución. Este emblemático evento reúne el trabajo de destacados artistas, artesanos y colectivos locales para rendir tributo a las almas que regresan del Mictlán, convirtiendo el espacio público en un refugio de memoria colectiva, arte popular y tradición milenaria.
Para la edición de este año, la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México anunció oficialmente que la instalación gigante estará dedicada a la memoria del célebre grabador e ilustrador mexicano José Guadalupe Posada, creador de la icónica «Calavera Garbancera», convertida más tarde por el muralista Diego Rivera en la mundialmente famosa Catrina. La temática busca honrar el valor histórico y la crítica social del artista hidrocálido, así como su incansable labor para retratar la identidad popular, ofreciendo a los miles de visitantes nacionales e internacionales un recorrido visual lleno de simbolismo, historia y arraigo tradicional.
Una monumental Catrina y campos de cempasúchil en el Zócalo
El gran atractivo visual y punto central de esta edición será la construcción de una imponente Catrina de más de 30 metros de altura, elaborada minuciosamente mediante técnicas tradicionales de cartonería por manos de talentosos artesanos pertenecientes a los colectivos del oriente de la capital. Con esta imponente estructura de grandes dimensiones, las autoridades locales y los creadores comunitarios buscan romper el Récord Guinness como la figura alusiva más alta del mundo, habiendo requerido maquinaria especializada y largas semanas de ensamblaje debido a la complejidad de las piezas que la conforman.
A partir del 29 de octubre y hasta el próximo 2 de noviembre, los asistentes podrán recorrer de manera completamente gratuita un extenso campo decorativo de flores de cempasúchil que se desplegará a lo largo de la plancha del Zócalo. Además de la gran escultura y las alfombras florales, el diseño de la megaofrenda incluirá enormes figuras artísticas de ajolotes —los entrañables anfibios endémicos de la zona de Xochimilco—, las cuales fueron intervenidas y decoradas por artesanos mexicanos especialmente para la ocasión.
Recomendaciones para los visitantes y ambiente nocturno
Aunque la megaofrenda no cuenta con un horario restringido de apertura y cierre por tratarse de un espacio público abierto, se recomienda ampliamente a la ciudadanía planificar su visita con anticipación y atender las indicaciones de Protección Civil para salvaguardar el orden ante la masiva afluencia esperada durante el fin de semana. La experiencia visual se complementará con un impresionante despliegue de iluminación ornamental alusiva, instalada en los edificios gubernamentales e históricos que rodean la plaza principal de la metrópoli.
Con esta impresionante propuesta, la Ciudad de México reafirma su compromiso con la preservación del patrimonio inmaterial, ofreciendo un punto de encuentro donde la historia, el arte popular y el fervor familiar convergen para celebrar la vida a través del recuerdo de quienes ya se han adelantado.



