Geopolítica y Comercio
Resulta muy difícil entender el razonamiento del equipo de Palacio Nacional para justificar el viaje de la presidenta Sheinbaum este fin de semana al Global Progressive Mobilisation (Movilización Progresista Global o MPG), el que inicia mañana viernes y concluye el sábado en Barcelona, sobre todo para un gobierno que sigue esgrimiendo como su bandera internacional la “no intervención” y cuando este foro se perfila a emitir a su conclusión una declaratoria en contra de las acciones injerencistas de los gobiernos autoritarios, con particular dedicatoria a Trump. Para algunos, parece que esta fue una decisión de último momento pues el nombre de la presidenta no figura entre la lista de ponentes.
De acuerdo con los organizadores del MPG, el foro de este fin de semana ofrece una alternativa necesaria ante las fuerzas conservadoras y de extrema derecha, teniendo como objetivo “hacer que las soluciones progresistas sean visibles y creíbles, demostrando que son la clave para la prosperidad de la humanidad,” mediante el trabajo coordinado de líderes de todo el mundo. El presidente español, Pedro Sánchez, ha trabajado con mucho cuidado en su organización pues espera que lo ratifique como uno de los principales actores a nivel internacional que se oponen a los caprichos de Trump, legitimando la política que sigue España hacia Estados Unidos, y que lo posicione como uno de los nuevos líderes europeos, después del desgaste que han sufrido el presidente Macron, el canciller Merz y el primer ministro Starmer a raíz del conflicto en Irán.
Junto con el presidente español, el programa lo encabezan los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, el de Colombia, Gustavo Petro, Yomandú Orsi de Uruguay, Cyril Ramaphosa de Sudáfrica y la primera ministro de Lituania, Inga Ruginiené. Ninguno de los presidentes latinoamericanos que asisten a Barcelona participaron en la cumbre del Escudo de las Américas, celebrada en Miami el pasado 7 de marzo en Miami. Por parte de México, participarán la secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, Pablo Monroy Conesa, director general para América del Sur de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Gabriela Ramos, que es copresidenta del Grupo de Trabajo sobre Desigualdad y Divulgación de Información Financiera Relacionada con Aspectos Sociales (TISFD), un grupo de trabajo internacional enfocado en desarrollar marcos para la transparencia financiera y el impacto social, y la exsenadora del PRI Beatriz Paredes.
El evento contará también con la participación de figuras de la izquierda europea, como Stefan Lofven, quien fue primer ministro de Suecia y preside el partido Socialista Europeo. Por parte de Estados Unidos han confirmado su asistencia el senador demócrata de Connecticut Chris Murphy, el gobernador de Minnesota, y quien fuera candidato a la vicepresidencia, Tim Walz, y Katherine Tai, que fue la Representante Comercial durante el gobierno de Biden.
La MPG se consolidó hace seis años como una iniciativa que resultó de la reorganización de la izquierda internacional en 2018, tras el desgaste de los partidos tradicionales que abrieron la puerta al Brexit en Reino Unido y al primer periodo de Donald Trump en la Casa Blanca, lo que va más allá de la retórica que se ha manejado en América Latina respecto al foro. Lo promueve la Internacional Socialista, el partido de los Socialistas Europeos –que es el segundo partido con más eurodiputados– y la Alianza Progresista, que integra a un grupo de partidos europeos socialistas. A diferencia de lo que explicó Sheinbaum esta semana, la participación en este foro significa acción y compromiso en torno a una visión donde no cabe la neutralidad. Por ello, invocar la doctrina Estrada no tiene sentido en este caso.
Sheinbaum asistirá sólo a las sesiones del sábado 18, cuando se establezcan las conclusiones y se presente la declaración final, que Trump puede interpretar como un desafío cuando el tema del evento es “No a la Guerra”. Esto lleva a cuestionar cuál fue el cálculo político que hicieron los asesores de la presidenta, a 75 días de la reunión ministerial del TMEC. Por otra parte, la participación en este evento implica un restablecimiento de la relación diplomática con España y olvidar el distanciamiento que ha manejado Morena con el principal inversionista europeo de México. Además, la visita de Sheinbaum debería servir para limar cualquier aspereza que pudiera estar posponiendo la firma de la actualización del tratado comercial con la Unión Europea. Veremos.



