Estamos viviendo momentos muy cambiantes, violentos, agresivos, inciertos. Todo está cambiando y dentro de la incertidumbre de estos tiempos me siento como una hoja de papel azotada por los vientos. Las preguntas llenas de dudas y deseo de aclararlas: ¿qué más pasará? ¿qué haré? ¿hacia donde ir? ¿mis planes tienen futuro? ¿hasta donde aceptar y acoplarme? ¿hasta donde resistir o hacer un cambio drástico?
Llevamos muchos años escuchando que hay que ser desapegados, que hay que soltar, que hay que vivir ligeros sin tantas ataduras para poder desarrollarnos mejor, sobretodo en el ámbito personal y espiritual. Siento que hoy todo es tan volátil, desde las guerras y la toma de decisiones, pasando por la economía y los amores que vuelve todo muy confuso.
Pero recordé que hay algo que puede darnos algo de rumbo o por lo menos hacernos sentir, a momentos, un poco menos perdidos y eso son las raíces. Sí las raíces como las de los árboles que hacen que se mantengan en pie a pesar de las tempestades, las que nos recuerdan las profundidades de nuestra vida y nos ayudan a retomar claridad y dirección.
¿Y cuales pueden ser esas raíces? Pues depende de cada uno, pero algunas que me vienen a la mente son: la familia, ya sea la de origen o la de elección, aquellos que te quieren bien y desean lo mejor para ti; las amistades verdaderas, con las que tienes lazos profundos y de tiempo cuya sinceridad te aconseja; tu mentor u orientador religioso o espiritual cuyos comentarios pueden darte luz. También pienso en las tradiciones, no solamente en las festivas del país, sino aquellas que viviste en tu hogar, que te llevan a esos momentos de calor, apapacho, alegría, reflexión, fe o cualquier otra emoción que te ayude a pausar la confusión, a “enraizarte”, a sentirte contenido para poder encontrar paz dentro de ti y así seguir adelante con mayor claridad.
Lo que sí sé por experiencia es que tenemos que seguir navegando en las tempestades y que agarrarse del mástil de tu barco, el del mío es Dios, hará que tu travesía sea menos angustiosa y cierta que estarás cuidado, amado y acompañado hasta buen puerto.



