15 de octubre de 2026

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El metro de la Ciudad de México

El metro de la Ciudad de México fue despojado de su mármol, sus museos y su identidad para convertirlo en propaganda política pintada de ajolotes morados. Así lo documenta Hichel Atilano.

Tenía menos de ocho años cuando vi por primera entre fotografías a blanco y negro, algunos otros recuerdos de la vida de mis abuelos maternos una bolsa transparente algo desgastada y opaca el recorte de una noticia publicada el 6 de septiembre de 1969 en el periódico el Universal, una fotografía de una pareja que pasaba el torniquete del metro, con la inocencia propia de la edad pregunté ¿quiénes son?, uno de mis tíos respondió son tus abuelos fueron de los primeros en viajar en la línea 1 del metro de Zaragoza a Chapultepec.

En mi niñez por lo esporádico que era viajar en metro constituía una aventura; la estación Instituto del Petróleo con sus pisos negros relucientes, las paredes de piedra obscura y las esculturas hechas con barriles de petróleo pintados de rojo y amarillo intenso, era una de mis favoritas, el transbordo de la línea 3 a la línea 5 de la estación la Raza fantaseaba recorrerlo sobre la patineta pues caminando se me hacía larguísimo aunque a veces me distraía con las fotografías del universo que lo decoraba.

Como estudiante universitaria usar el metro era requisito y sabía de antemano que si llegaba a las 06:05 de la mañana ni de chiste llegaría a la clase de las 7, fue en esta época que realmente tomaba atención a los consejos de expertos en este medio de transporte tíos y mi abuelita materna como usuaria pionera de este medio transporte que hoy se extiende a lo largo de la caótica ciudad de México, entre los que se encontraba salir con tiempo, no llevar nada ostentoso, estar atenta de lo que ocurre en mi entorno, nunca pasar la línea amarilla del andén, siempre dejar salir antes de entrar, y el más importante todos si en algún momento te sientes desubicada localiza la estación del metro más cercana y regresaras con bien, cada uno a la fecha son aplicables y apreciados.

Hay algo que siempre me impresionó de niña en la década de los ochentas que al bajar por las escaleras al metro se sentía frío, los pisos y paredes de mármol de colores gris, negro, marrón y blanco grisáceo hacían que la temperatura fuera agradable dentro del barullo de personas, las exposiciones de pintura, fotografía, escultura, réplicas de estelas y otras piezas de distintas culturas prehispánicas adornaban los corredores de algunas estaciones de metro, en otras estaciones el encanto de vitrales creados con cristales tintados, murales y por supuesto domos que reflectaban la luz que bajaba al subterráneo, era como si en cada estación existiera un museo o galería de arte. 

De adolescente en el metro ya no había tantas paredes de mármol como cuando era niña fueron reemplazadas algunas con paneles de pasta o plafones de aluminio pintado, y la temperatura ya no era fría se sentía un bochorno producto de los comercios de comida caliente dentro de las estaciones, las tortas de la estación Miguel Hidalgo fueron por años famosas, ideas creativas como la impulsada por el entonces Jefe de Gobierno Marcelo Ebrad de poner ventiladores que roseaban agua para bajar la temperatura en algunas estaciones metro, cuando la respuesta se tuvo desde su construcción de las primeras líneas del metro en 1969 y 1970, el mármol servía para mantener fresco el espacio además de los sistemas ventilación.

Pasaron muchos años para mi reencuentro con este medio de transporte y fue triste, todo aquello que para mí le daba identidad al metro de la ciudad de México le ha sido arrancado ante la mirada indiferente de miles usuarios que tropiezan con materiales de construcción, los pisos y paredes fueron desnudados de su precioso mármol para ser sustituido por losas cerámicas genéricas, placas de plástico y en el mejor de los casos con tabla roca.

En la recién remodelada línea 2 del metro que va de Cuatro Caminos a Taxqueña algunas estaciones parecen una versión de la mansión de los López en Angangueo, de la serie “Riquísimos…por cierto” con las paredes pintadas de colores estridentes que se suman al estrés del usuario, luminarias y candelabros que no sabemos todavía si aguanten la primera temporada de lluvias si las cascadas interiores prevalecen, desaparecieron la réplicas de las estelas y piezas de las culturas prehispánicas para ser sustituidas por pinturas de ajolotes morados, verdes y azules, se fueron los mini museos para dar paso espacios sin alma con elementos desechables y propios de la imagen de campaña política.    

El metro de la ciudad de México es parte de la identidad y cultura de esta gran urbe, no solo un medio de transporte, la remodelación que muchos usuarios esperábamos del metro no requería despojarla de su historia de poco más de 50 años, sino dignificar y preservar la operatividad de la infraestructura que crearon ingenieros, arquitectos y trabajadores mexicanos hace más de cincuenta años con el diseño y construcción de estructuras que se consideraban imposibles para una ciudad asentada en mantos freáticos.

El rezago en el mantenimiento de las 12 líneas que conforman el Sistema de Transporte Colectivo Metro provocó fallas operativas recurrentes y el deterioro visible en estaciones, trenes e instalaciones eléctricas cuyas consecuencias en algunos casos ha costado la vida de personas usuarias. Han sido muchos los discursos para desvirtuar hechos los trenes del metro no solo mueven personas sino también intereses y dinero de unos cuantos de ahí los señalamientos de corrupción, negligencia y omisiones atribuidos a servidores públicos de la ciudad de México y lideres sindicales, que son unos días noticia y después, poco o nada se sabe si hubo sanción o impunidad.

El proceso de remodelación de las distintas líneas del metro más reciente inició en el año 2022 se esperaba que éste no fuera solo estético para salir del paso del mundial de futbol que está próximo a celebrarse en México como una de las sedes, sino que incluyera la rehabilitación, reparación y mantenimiento de estaciones, vías por las que transitan los trenes, los sistemas de pilotaje automático, subestaciones eléctricas y equipos hidráulicos, las techumbres, sistemas des de desagüe, la modernización de trenes, escaleras eléctricas y más, para una población de usuarios que día a día confían en la seguridad, eficiencia, limpieza y rápides de un transporte que moviliza a millones de personas por está gran ciudad.  

Se destinaron para la remodelación de las líneas 1 y 2 del metro 37,000 y 474.3 millones de pesos, respectivamente, de un paquete económico cuantificado en 2,463 millones de pesos.  Para la línea 1 del metro con sus 20 estaciones se adjudicó la obra pública mediante el contrato de prestación de servicios a largo plazo STC-CNCS-195/2020 a la empresa china CRRC Zhuzhou Locomotive el cual incluyó el diseño, modernización de vías, un nuevo sistema de control y la incorporación de 29 trenes modelo NM22, este contrato contó con una ampliación de plazo que feneció a mediados de 2025.

Pero para la línea 2 no es remodelación de las 24 estaciones es rehabilitación estética, los contratos se adjudicaron a 7 empresas entre las que destacan Especialistas en Acabados Profesionales, S.A. de C.V. que en su experiencia cuenta con 15 contratos previos con el Metro y 111 contratos con el Senado, la Cámara de diputados, alcaldías de la Ciudad de México y otras dependencias de la ciudad, otra de las adjudicadas es Construcciones Grysle, S.A. de C.V. contratista de las Utopías impulsadas por Clara Brugada mediante 87 contratos desde 2019, y Gami Ingeniería e Instalaciones, S.A. de C.V., que en su haber tiene como antecedente 54 contratos con los gobiernos morenistas a nivel federal y la ciudad de México, estas empresas con probada experiencia estética e identificación con los gobiernos de la 4T.

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