Los mercados abren este martes con una lectura algo más favorable que la observada al inicio de la semana: los rendimientos de los bonos estadounidenses retroceden desde máximos de 24 años, el petróleo vuelve a colocarse por debajo de 100 dólares y Wall Street apunta al alza mientras la inteligencia artificial mantiene el liderazgo del mercado. Sin embargo, el alivio financiero convive con señales económicas mucho menos cómodas. México reporta una caída de la confianza del consumidor a 45.1 puntos; Alemania sorprende con un desplome mensual de 10.6% en las órdenes de fábrica; Francia amplía su déficit presupuestario y las ventas minoristas de la eurozona avanzan menos de lo esperado.
El contraste vuelve a ser importante. Los mercados descuentan ahora una probabilidad cercana a cuatro de cada cinco de que la Reserva Federal mantenga su tasa sin cambios en octubre después del débil empleo estadounidense, pero el Treasury a diez años continúa alrededor de 5.28% y el bono a treinta años cerca de 5.64%. El precio del dinero afloja ligeramente, pero sigue siendo extraordinariamente elevado.
La caída del petróleo ofrece el principal alivio adicional. El Brent retrocede hacia 98–99 dólares por barril y el WTI hacia 88 dólares, apoyados por una recuperación mucho más amplia de los flujos petroleros del Golfo y por la liberación coordinada de reservas de emergencia del G7. Menor energía ayuda a inflación, bonos y acciones, pero todavía no elimina el riesgo geopolítico.
Cierre previo: inteligencia artificial volvió a imponerse
Wall Street cerró el lunes con una configuración que habría parecido difícil de sostener hace apenas unos meses: acciones tecnológicas marcando récords mientras los rendimientos de los bonos estadounidenses alcanzaban nuevamente máximos de más de dos décadas.
+0.66%
≈+1.1%
+0.18%
≈5.31%
El Nasdaq volvió a cerrar en máximo histórico impulsado por Nvidia, Microsoft y el entusiasmo por el ciclo de inversión en inteligencia artificial. Nvidia se aproxima a una capitalización cercana a 6 billones de dólares, una magnitud que resume hasta qué punto la narrativa de IA continúa dominando las valuaciones bursátiles.
El mercado está apostando a que las utilidades del tercer trimestre puedan justificar ese optimismo. Las previsiones de consenso apuntan a un crecimiento de beneficios del S&P 500 cercano a 30% anual, con una parte sustancial proveniente de empresas relacionadas con infraestructura tecnológica, centros de datos y semiconductores.
La anomalía permanece: las acciones suben como si el crecimiento empresarial fuera extraordinariamente fuerte, mientras los bonos exigen rendimientos compatibles con un entorno de inflación, déficit y riesgo fiscal mucho menos cómodo.
Semáforo de apertura
45.1
Cae desde 46.3 y confirma mayor cautela de los hogares.
-10.6%
Desplome mensual frente al -0.9% previsto y +3.2% anterior.
-€159.6 mil M
El déficit se amplía desde €145.9 mil millones.
-0.3%
Contracción mensual frente a una previsión de +0.2%.
+0.1%
Ventas minoristas crecen, pero menos que el +0.2% esperado.
≈5.28%
Cede desde máximos de 24 años, aunque sigue extremadamente elevado.
Brent < US$100
Mayores flujos del Golfo y reservas del G7 reducen el riesgo inmediato de oferta.
Futuros al alza
Menores tasas y petróleo impulsan especialmente tecnología.
≈78% pausa
El débil empleo reduce de forma importante la probabilidad de otra subida inmediata.
Alza aún descontada
La inflación en servicios mantiene abierta la puerta a un nuevo movimiento antes de cerrar el año.
≈18.07
Recupera algo de terreno conforme bajan rendimientos y petróleo.
≈US$1.12
Permanece cerca de mínimos de 17 meses por deuda francesa y riesgo político.
≈US$4,153
Recibe apoyo del retroceso marginal de rendimientos y del dólar.
≈US$85.3 mil
Sigue sin romper con claridad la resistencia cercana a 87 mil dólares.
México en foco: la inversión sube, pero los hogares pierden confianza
México ofrece esta mañana una lectura que complementa —y complica— el buen dato de inversión publicado ayer.
La confianza del consumidor desestacionalizada cayó a 45.1 puntos en septiembre, desde 46.3. La lectura no desestacionalizada bajó de 46.6 a 45.2 puntos.
Un indicador de confianza no equivale directamente a consumo efectivo. Los hogares pueden seguir gastando aun cuando declaren mayor preocupación, especialmente si empleo e ingreso permanecen relativamente sólidos.
Pero el deterioro importa porque las decisiones de consumo duradero —automóviles, muebles, vivienda, crédito y otros gastos importantes— dependen considerablemente de expectativas sobre ingreso futuro, empleo, inflación y costo financiero.
Y el entorno que enfrentan los hogares mexicanos se ha vuelto menos favorable durante las últimas semanas.
El peso pasó de niveles inferiores a 17 unidades por dólar a cotizar nuevamente alrededor de 18; el petróleo y los combustibles han vuelto a presionar precios internacionales; la inflación general de la primera quincena de septiembre sorprendió al alza y las tasas de interés permanecen suficientemente elevadas como para encarecer crédito.
Eso ayuda a explicar por qué la confianza puede deteriorarse incluso cuando varios indicadores de producción e inversión mejoran.
Inversión y confianza cuentan dos historias distintas
La divergencia entre inversión y confianza no necesariamente es contradictoria.
La inversión fija bruta publicada ayer avanzó 6.6% anual. Ese indicador refleja decisiones empresariales tomadas con horizontes largos: construcción, maquinaria, equipamiento y ampliaciones de capacidad.
La confianza del consumidor, en cambio, responde mucho más rápidamente a aquello que una familia observa cada semana: precio de alimentos, gasolina, tipo de cambio, costo del crédito, perspectivas laborales e incertidumbre.
Por eso ambos indicadores pueden moverse en sentidos opuestos durante algún tiempo.
El verdadero riesgo aparecería si la menor confianza termina convirtiéndose en menor consumo y, posteriormente, las empresas perciben menor demanda y frenan la inversión.
Todavía no hay evidencia suficiente para afirmar que ese círculo haya comenzado.
Pero después de las ventas minoristas débiles conocidas recientemente, la lectura de confianza merece vigilancia.
Peso: debajo de 18.10, pero el cambio de régimen sigue vigente
El peso muestra algo de alivio esta mañana y se mueve alrededor de 18.07 unidades por dólar, después de haber superado ampliamente 18.20 durante la semana pasada.
El movimiento tiene sentido.
Menor petróleo reduce presión inflacionaria global, los rendimientos estadounidenses retroceden marginalmente y las probabilidades de otra subida de la Fed en octubre han caído a alrededor de 20%-22%.
Todo eso favorece nuevamente a monedas emergentes.
Pero sería prematuro interpretar la recuperación como un regreso al régimen cambiario del verano.
El dólar permanece cerca de máximos de aproximadamente 18 meses frente a una canasta de monedas y los Treasuries continúan ofreciendo rendimientos superiores a 5%. El diferencial mexicano todavía es atractivo, pero ya no es extraordinario frente a una alternativa estadounidense que ofrece alto rendimiento, liquidez y menor riesgo.
Además, el euro debilitado por Francia y las elecciones españolas sigue generando demanda defensiva de dólares.
Para el peso, la conclusión sigue siendo la misma: la moneda mexicana recuperó algo de espacio, pero el entorno internacional que produjo su depreciación de septiembre no ha desaparecido.
Banxico: confianza débil no basta para justificar un recorte
La caída de la confianza del consumidor podría utilizarse como argumento de que la demanda doméstica empieza a perder fuerza.
Pero Banxico no observa un solo indicador.
El banco central tiene frente a sí una economía que acaba de registrar crecimiento mensual de actividad de 0.8%, inversión fija de 6.6% anual, desempleo reducido y un sector externo relativamente resistente.
En el otro lado aparecen inflación general todavía incómoda, un peso más débil que hace dos meses y un entorno energético volátil.
La confianza aporta cautela, pero no cambia todavía esa ecuación.
El escenario más razonable continúa siendo que Banxico preserve la tasa de 6.50% mientras observa si el deterioro en percepción termina apareciendo también en consumo, empleo y actividad.
Alemania: un desplome difícil de ignorar
El dato más sorprendente de Europa no viene esta mañana de inflación ni de bonos, sino de la industria alemana.
Las órdenes de fábrica cayeron 10.6% mensual en agosto, frente a una previsión de apenas -0.9% y después de crecer 3.2% en julio.
La magnitud obliga a tener cuidado antes de interpretarla como un colapso generalizado.
Las órdenes industriales alemanas suelen registrar una volatilidad considerable cuando aparecen o desaparecen grandes contratos de maquinaria, defensa, transporte o equipo industrial. Un solo mes puede exagerar la tendencia.
Pero tampoco puede ignorarse.
Alemania venía mostrando mejores PMIs, recuperación de confianza empresarial y un regreso del sector manufacturero a expansión. Una caída de dos dígitos en nuevas órdenes indica que la recuperación todavía no está consolidada.
Además, datos del sector de ingeniería mecánica conocidos esta semana muestran que la demanda externa continúa siendo irregular y que todavía falta un ciclo suficientemente fuerte de nuevas inversiones para hablar de una recuperación industrial sostenible.
Eurozona: algo más de consumo, todavía poca convicción
Las ventas minoristas de la eurozona aumentaron 0.1% mensual en agosto, recuperándose parcialmente de la caída de 0.6% anterior, pero por debajo del 0.2% esperado.
En comparación anual avanzaron 0.8%, frente a 0.4% previamente, aunque también quedaron debajo de la previsión de 1.0%.
La lectura es positiva en dirección, pero modesta en magnitud.
Europa está mostrando una recuperación mucho más clara en servicios y algunos segmentos industriales que en consumo doméstico.
Eso puede explicarse por tasas elevadas, energía todavía cara y una inflación que volvió a 3.8% durante septiembre.
El consumidor europeo continúa teniendo menos margen para impulsar el ciclo que las empresas vinculadas con inversión, defensa, tecnología o turismo.
Francia: algo de alivio en bonos, ningún alivio fiscal
El mercado francés respira ligeramente esta mañana, pero los datos fiscales no ayudan.
El déficit presupuestario acumulado aumentó a 159.6 mil millones de euros en agosto, frente a 145.9 mil millones anteriormente.
La producción industrial, además, cayó 0.3% mensual cuando se esperaba un crecimiento de 0.2%.
La combinación es precisamente la que incomoda al mercado de bonos: menor actividad productiva y un déficit que continúa ampliándose.
Aun así, los bonos franceses recuperan algo de terreno. El rendimiento a diez años cayó alrededor de nueve puntos base hacia 4.77% y la prima frente a Alemania se redujo hacia aproximadamente 130 puntos base.
Parte de la mejora responde a las propuestas de disciplina fiscal presentadas por Marine Le Pen, favorita para las presidenciales del próximo año, que plantea llevar el déficit hacia el límite europeo de 3% del PIB para 2030 mediante fuertes recortes de gasto.
Pero la presión no está resuelta.
Francia sigue teniendo una deuda elevada, déficit superior a los límites europeos y un sistema político fragmentado. Mientras el mercado dude de la capacidad del próximo gobierno para ejecutar el ajuste, la prima de riesgo probablemente seguirá considerablemente por encima de los niveles observados hace apenas un mes.
España: mejor economía, más incertidumbre política
España entra a esta jornada con una economía considerablemente más fuerte que la francesa, pero con una nueva fuente de incertidumbre política después de la convocatoria de elecciones anticipadas para el 29 de noviembre.
La producción industrial creció 1.5% anual en agosto, aunque desaceleró desde 2.5%.
Sus PMIs manufactureros y de servicios siguen mostrando expansión, y el sector servicios continúa siendo uno de los más dinámicos de la eurozona.
Las subastas de letras conocidas esta mañana reflejan, sin embargo, el nuevo nivel general de tasas: el rendimiento a doce meses subió a 2.999% desde 2.832%, y el de seis meses a 2.769% desde 2.623%.
No existe todavía una señal de estrés soberano comparable con Francia.
Pero una campaña electoral puede modificar expectativas sobre presupuesto, vivienda, impuestos y regulación. En un mercado de bonos mucho más sensible a política fiscal que hace algunos años, España tendrá ahora que demostrar que su fortaleza económica puede convivir con incertidumbre institucional sin elevar significativamente su prima de riesgo.
Construcción europea: mejora parcial, contracción generalizada
Los PMIs de construcción publicados esta mañana recuerdan que la recuperación europea sigue siendo muy desigual.
Italia mejora a 46.5 desde 41.7, pero continúa claramente debajo de 50. Francia sube a 39.8, todavía en una contracción profunda. Reino Unido alcanza 46.1, mejor que el 45.0 esperado y el 44.3 previo, aunque sigue indicando caída de actividad.
La lectura conjunta es sencilla: servicios están creciendo; manufactura empieza a recuperarse en algunas economías; construcción continúa rezagada.
No sorprende.
La construcción es uno de los sectores más sensibles a las tasas de interés y, por tanto, uno de los primeros donde se siente un costo de capital persistentemente elevado.
Estados Unidos: menos empleo, pero inflación en servicios todavía viva
El mercado estadounidense sigue procesando dos señales que apuntan en direcciones diferentes.
La primera es el empleo: apenas 29 mil nuevas nóminas en septiembre, desempleo de 4.2% y salarios creciendo solamente 0.1% mensual. Ese conjunto reduce considerablemente la urgencia de subir tasas en octubre.
La segunda es servicios.
El ISM no manufacturero publicado ayer se moderó a aproximadamente 54.9 puntos, ligeramente debajo de la lectura anterior, pero permaneció claramente en expansión.
Más importante fue el comportamiento de precios.
El componente de precios pagados alcanzó su nivel más alto en aproximadamente cuatro años. Eso indica que las empresas de servicios siguen enfrentando mayores costos por energía, transporte, materiales y disrupciones logísticas.
Aquí aparece nuevamente el problema para la Fed.
El mercado laboral está perdiendo velocidad, pero la inflación de servicios no desaparece.
La decisión de octubre se vuelve relativamente sencilla: esperar.
La decisión de diciembre puede ser mucho más difícil.
Comercio estadounidense: otro posible freno al crecimiento
A las 6:30 h, apenas después del corte de este Radar, se conocerá la balanza comercial estadounidense de agosto.
El consenso anticipa un déficit de aproximadamente 100.8 mil millones de dólares, frente a 88.6 mil millones anteriormente.
Ya conocemos una señal adelantada preocupante: el déficit de comercio de bienes se amplió en agosto hasta 132.6 mil millones de dólares, impulsado por un fuerte aumento de importaciones de suministros industriales y bienes de capital.
Parte de esas importaciones refleja inversión asociada con infraestructura de inteligencia artificial, lo cual es positivo para capacidad futura.
Pero contablemente el comercio ha restado al PIB durante tres trimestres consecutivos.
Si el déficit total vuelve a ampliarse significativamente, la economía estadounidense podría entrar al cuarto trimestre con una combinación peculiar: fuerte inversión tecnológica, servicios todavía resistentes, contratación débil y sector externo restando crecimiento.
Fed: Williams puede definir el tono de la jornada
La agenda de hoy incluye varias intervenciones de funcionarios de la Reserva Federal.
John Williams, presidente de la Fed de Nueva York, será probablemente el más relevante después de haber mostrado recientemente mayor disposición a esperar antes de volver a endurecer.
También hablarán Michelle Bowman, Jeffrey Schmid y Lorie Logan.
El mercado ha pasado en poco más de una semana de asignar aproximadamente 70% de probabilidad a una subida en octubre a descontar una pausa cercana a 80%.
Pero diciembre continúa incorporando una probabilidad elevada de otro incremento.
Los funcionarios tendrán que explicar cómo interpretan precisamente la divergencia que domina los datos: menos contratación, pero servicios sólidos y presiones de precios todavía elevadas.
Bonos: alivio no significa normalización
El Treasury a diez años cede hacia 5.28% y el bono a treinta años hacia 5.64%.
Es una mejora frente a los máximos observados entre lunes y la semana pasada.
Pero ambos niveles continúan siendo extraordinariamente elevados.
El mercado de bonos está separando cada vez más dos historias.
La primera es la Fed: el empleo débil reduce la necesidad de seguir subiendo agresivamente.
La segunda son las condiciones estructurales: déficit público, emisión masiva de Treasury, inflación de largo plazo y enorme competencia privada por capital para financiar inteligencia artificial, energía, defensa e infraestructura.
Esa segunda historia sigue intacta.
Hay además una señal menos visible: los flujos hacia fondos monetarios estadounidenses se han desacelerado considerablemente durante 2026. Menor entrada de dinero a esos vehículos significa menor demanda marginal de letras del Tesoro justo cuando el Gobierno necesita colocar grandes cantidades de deuda.
Si oferta aumenta y demanda deja de crecer al mismo ritmo, el rendimiento necesario para colocar esa deuda tiene que subir.
Wall Street: petróleo y bonos dan permiso a la tecnología para seguir corriendo
Los futuros estadounidenses muestran tono positivo.
El Dow avanza alrededor de 0.55%, el S&P 500 cerca de 0.39% y el Nasdaq 100 aproximadamente 0.61%.
La combinación es casi perfecta para acciones de crecimiento: el petróleo cae, los rendimientos aflojan y la probabilidad de una subida inmediata de la Fed disminuye.
Nvidia avanza nuevamente y AMD recibe apoyo después de anunciar planes para aumentar significativamente su oferta de chips en 2027.
El sector energético también empieza a cruzarse cada vez más con la narrativa de IA. Google cerró un enorme acuerdo de suministro eléctrico con Constellation Energy, recordando que los centros de datos necesitan no sólo semiconductores, sino generación, redes y contratos de electricidad de largo plazo.
Esa conexión ayuda a explicar por qué el auge de inteligencia artificial empieza a impactar prácticamente todos los mercados: acciones, deuda corporativa, electricidad, cobre, infraestructura y hasta tasas soberanas.
Pero el problema de valuación no desaparece.
Cuanto más suben las tecnológicas, mayor es la cantidad de crecimiento futuro que el mercado incorpora hoy en sus precios.
Con un Treasury todavía arriba de 5%, la temporada de resultados tendrá que ser suficientemente fuerte para defender esas expectativas.
Divisas: dólar firme, euro vulnerable
El índice dólar se mantiene alrededor de 102 puntos, después de alcanzar máximos de aproximadamente 18 meses.
Es llamativo porque la probabilidad de una subida de la Fed en octubre ha caído.
Normalmente menores expectativas de tasas debilitarían al dólar.
Esta vez Europa está haciendo parte del trabajo contrario.
El euro cotiza alrededor de 1.12 dólares, apenas por encima de mínimos de 17 meses. Francia mantiene una elevada prima de riesgo y España entra ahora en elecciones anticipadas.
El dólar no necesita que todas las noticias estadounidenses sean buenas; simplemente necesita parecer relativamente menos riesgoso que las alternativas.
Esa condición permanece.
Petróleo: por debajo de 100 dólares, finalmente
El Brent cae hacia 98.6 dólares y el WTI hacia 87.6 dólares, en una de las señales de alivio más importantes de la mañana.
Los flujos petroleros del Golfo, excluyendo Irán, recuperaron durante septiembre más de 81% de sus niveles previos a la guerra.
Arabia Saudita logró elevar el flujo por su oleoducto Este-Oeste hasta aproximadamente 5.8 millones de barriles, y los avances militares de fuerzas yemeníes respaldadas por Riad alrededor de Bab el-Mandeb redujeron parcialmente el riesgo sobre las rutas marítimas.
A eso se suma la liberación de 100 millones de barriles de diésel y crudo desde reservas de emergencia del G7.
Es la primera combinación suficientemente potente en varias semanas para romper de manera más clara la barrera psicológica de 100 dólares.
Pero no significa que la crisis energética haya terminado.
Continúan ataques sobre infraestructura y aeropuertos sauditas, el Estrecho de Ormuz sigue sujeto a riesgo geopolítico y el mercado de combustibles refinados permanece mucho más ajustado que el de crudo.
Oro y Bitcoin: tasas todavía imponen techo
El oro avanza ligeramente hacia 4,153 dólares por onza.
El descenso de rendimientos ayuda, pero un Treasury todavía arriba de 5% continúa ofreciendo una competencia formidable para un activo que no paga intereses.
Bitcoin se mantiene alrededor de 85 mil–86 mil dólares después de intentar superar nuevamente 87 mil.
La criptomoneda ha recibido apoyo de menores expectativas de la Fed, pero continúa mostrando dificultad para romper de manera sostenida sus máximos recientes.
Para ambos activos, la variable esencial sigue siendo la misma: cuánto puede realmente caer el rendimiento estadounidense.
Brasil: después del rally, empieza la campaña de mercado
Los activos brasileños vienen de una de sus sesiones más fuertes en años.
El Bovespa saltó cerca de 8% el lunes, su mayor avance diario desde 2020, después de que Flávio Bolsonaro sorprendiera en la primera vuelta presidencial y pasara a la segunda ronda frente al presidente Lula da Silva.
El real, los bonos soberanos y las acciones de empresas brasileñas también reaccionaron con fuertes ganancias.
La reacción refleja expectativas de una política económica potencialmente más favorable al mercado, no un resultado electoral definitivo.
Faltan casi tres semanas para la segunda vuelta del 25 de octubre y las encuestas pueden modificar rápidamente esa percepción.
Por eso Brasil entra ahora en un periodo donde casi cualquier encuesta electoral puede generar movimientos comparables con un dato macroeconómico.
A las 12:00 h se conocerá además la balanza comercial de septiembre, con un superávit esperado de aproximadamente 7.19 mil millones de dólares.
Asia: China cerrada; India y Japón preparan nuevas decisiones
China permanece cerrada por la Fiesta Nacional, lo que continúa reduciendo liquidez y referencias directas desde uno de los principales mercados asiáticos.
Japón sigue siendo mucho más relevante.
El dólar se mueve alrededor de 158 yenes y el Banco de Japón podría señalar durante octubre que la inflación subyacente ya se encuentra suficientemente cerca de su objetivo de 2% como para justificar nuevas subidas de tasas.
Kazuo Ueda habló esta madrugada y el mercado continúa evaluando cuándo podría llegar el siguiente movimiento.
Durante la noche se conocerán salarios japoneses, una variable central porque el BoJ necesita comprobar que los aumentos salariales son suficientemente persistentes para sostener inflación doméstica.
India también merece atención.
La decisión de política monetaria está prevista para esta noche, con consenso de una subida desde 5.25% hasta 5.50%. El mercado de swaps incluso ha comenzado a incorporar el riesgo de un ajuste mayor, ante la presión proveniente de inflación, petróleo y rendimientos globales.
Si India endurece política, se sumará a la tendencia que ha marcado septiembre: varias economías que hace meses discutían recortes vuelven ahora a discutir alzas.
Qué vigilar durante la sesión
La apertura deja una fotografía más compleja que la observada ayer.
Los mercados financieros reciben por fin dos señales que necesitaban: petróleo debajo de 100 dólares y rendimientos estadounidenses retrocediendo desde máximos de 24 años. Eso permite que Wall Street mantenga el rally y que el Nasdaq siga operando cerca de máximos históricos.
Pero el alivio de mercado aparece al mismo tiempo que algunos datos de economía real empiezan a deteriorarse.
México acaba de mostrar inversión fija de 6.6% anual y actividad económica fuerte, pero la confianza del consumidor cae a 45.1. La señal no invalida la recuperación, pero recuerda que mejores cifras agregadas todavía no se traducen automáticamente en mayor percepción de bienestar de los hogares.
Alemania enfrenta el problema contrario: sus PMIs habían sugerido recuperación manufacturera y empresarial, pero las órdenes de fábrica se desploman 10.6%. Europa vende un poco más al consumidor, pero Francia combina déficit creciente con industria débil y la política continúa presionando al euro.
Estados Unidos tampoco ofrece una historia completamente limpia. El empleo pierde fuerza y eso favorece una pausa de la Fed, pero los servicios permanecen en expansión y las presiones de costos alcanzan niveles que impiden declarar derrotada a la inflación.
Por eso los bonos son todavía la variable esencial.
Si el Treasury consigue bajar de manera sostenida desde la zona de 5.3%, el petróleo permanece debajo de 100 dólares y la Fed confirma una pausa, el cuarto trimestre podría comenzar con un alivio financiero mucho más significativo.
Si los rendimientos vuelven a subir pese a menor crecimiento y menor empleo, el mensaje sería mucho más incómodo: que déficit, deuda e inflación estructural están empezando a dominar más que el ciclo económico.
El mercado respira porque bajan bonos y petróleo; la economía real recuerda por qué tuvo que hacerlo.
INEGI / calendario económico — Confianza del consumidor de México, septiembre de 2026.
Reuters — Mercados globales, Wall Street, Treasury, divisas y expectativas de la Reserva Federal, 6 de octubre de 2026.
Reuters — Mercado internacional de petróleo, flujos del Golfo y liberación de reservas del G7, 6 de octubre de 2026.
Reuters / ISM — Sector servicios de Estados Unidos, septiembre de 2026.
Destatis / calendario económico — Órdenes de fábrica de Alemania, agosto de 2026.
Eurostat / calendario económico — Ventas minoristas de la eurozona, agosto de 2026.
Ministerio de Finanzas de Francia / calendario económico — Balance presupuestario de Francia.
Reuters — Bonos franceses, euro y riesgo fiscal europeo, 6 de octubre de 2026.
S&P Global — PMIs europeos de construcción.
Reuters — Brasil, elección presidencial y reacción de los mercados.
Reuters / Banco de Japón — Política monetaria japonesa y perspectivas de inflación.
Calendario económico internacional — Estados Unidos, Canadá, Brasil, Japón, Australia e India.
Fecha de corte: 6 de octubre de 2026, 6:27 h, Ciudad de México.



