Desembolso histórico y dependencia alimentaria
El gasto en compras agrícolas al exterior alcanzó niveles récord impulsado por el déficit en la producción nacional y el aumento de la demanda pecuaria e industrial. Por lo tanto, la factura por importación de granos se dispara 8.1% al sumar 11,920.9 millones de dólares entre enero y septiembre de 2026, frente a los 11,026.6 millones erogados en el mismo lapso del año previo. De acuerdo con el reporte de Grupo de Consultores de Mercados Agrícolas (GCMA) basado en datos de la Agencia Nacional de Aduanas de México, el país se consolidó como el segundo importador mundial de granos y oleaginosas.
En términos de volumen, las aduanas mexicanas registraron el ingreso de 37.3 millones de toneladas, representando un incremento de 5.1% interanual.
Desglose por cultivos y dinamismo de insumos
El maíz amarillo y el complejo de soya explicaron la mayor parte del incremento en el gasto del sector agroalimentario. En consecuencia, el desglose por volumen y valor de los principales insumos agrícolas refleja la siguiente dinámica:
- Maíz total: 19.46 millones de toneladas (+5.8%) con un costo de 4,355.3 millones de dólares, representando el 52.2% del volumen total importado.
- Maíz amarillo y quebrado: alza del 7.4% en volumen para llegar a 18.87 millones de toneladas, provenientes en un 99.8% de Estados Unidos.
- Complejo de soya: incremento del 23.8% en valor (3,325.2 millones de dólares) y 16.0% en volumen, representando el 71.6% del aumento neto en la factura global.
- Maíz blanco y trigo: caída del 27.8% en el volumen importado de maíz blanco y ligera contracción del 1.6% en volumen de trigo, aunque este último elevó su costo un 7.7% por mayor valor medio por tonelada.
Por consiguiente, GCMA advirtió que la cosecha mexicana apenas alcanza a cubrir alrededor del 42% del consumo interno total de granos y oleaginosas.
Propuestas de política agrícola y gestión de riesgos
La alta exposición del mercado nacional a la volatilidad de los precios internacionales y la fluctuación cambiaria incrementa los riesgos de inflación en alimentos. Ante esta coyuntura, la consultoría propuso a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) instrumentar esquemas de agricultura por contrato, coberturas de precios, financiamiento y asistencia técnica previo al inicio de los ciclos de siembra.
Por su parte, los industriales del sector pecuario continúan recurriendo al abasto externo para garantizar el suministro de alimento para ganado.
Desafíos de la producción nacional en el sector agropecuario
La baja autosuficiencia alimentaria exige la modernización de los esquemas de apoyo a los productores de granos básicos en el país.
En conclusión, la coyuntura en la que la factura por importación de granos se dispara 8.1% refleja la vulnerabilidad del abasto agrícola nacional. Gracias a las recomendaciones de los expertos del sector, se busca implementar esquemas de certidumbre para elevar la productividad del campo mexicano.



