Luiz Inácio Lula da Silva ganó este domingo 25 de octubre la segunda vuelta presidencial de Brasil y aseguró un cuarto mandato, tras imponerse al senador Flávio Bolsonaro en una elección marcada por la polarización y un cerrado escrutinio. Con 99.91% de las urnas contabilizadas, el mandatario alcanzaba 51.77% de los votos válidos, equivalentes a más de 64.1 millones de sufragios, frente a 48.23% y cerca de 59.8 millones para su adversario. El Tribunal Superior Electoral (TSE) confirmó que la ventaja era irreversible.
La victoria representa una remontada respecto de la primera vuelta celebrada el 4 de octubre. Entonces, Flávio Bolsonaro había terminado en primer lugar con 47.03%, equivalente a 56.1 millones de votos, mientras Lula obtuvo 45.16%, con 53.8 millones. El resultado convierte al presidente en el primer candidato desde el retorno de Brasil a la democracia que logra conquistar la Presidencia después de haber terminado segundo en la primera ronda.
Lula, de 80 años, gobernó Brasil entre 2003 y 2010 y regresó al poder en enero de 2023 después de derrotar a Jair Bolsonaro en las elecciones de 2022. Con este nuevo triunfo comenzará en 2027 un cuarto periodo no consecutivo al frente de la mayor economía de América Latina, acompañado nuevamente por Geraldo Alckmin como vicepresidente.

Una elección que volvió a dividir a Brasil
La segunda vuelta enfrentó dos proyectos políticos claramente diferenciados. Lula defendió la continuidad de sus programas sociales y destacó durante la campaña la reducción del desempleo, la pobreza y la desigualdad registrada durante su tercer gobierno. Flávio Bolsonaro, senador por Río de Janeiro e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, concentró su propuesta en seguridad, reducción del gasto público y una relación más estrecha con Estados Unidos.
El costo de vida, la inseguridad, la corrupción y las condiciones de las finanzas públicas estuvieron entre las principales preocupaciones de los electores. A ello se sumaron los elevados niveles de endeudamiento de los hogares y una política monetaria restrictiva que ha mantenido altas las tasas de interés en los últimos años.
El resultado también confirmó que el bolsonarismo conserva una base electoral considerable. Flávio Bolsonaro recibió cerca de 60 millones de votos y su Partido Liberal, junto con fuerzas aliadas, contará con una posición significativa en el Congreso, factor que podría limitar la capacidad del Ejecutivo para impulsar reformas sin negociación parlamentaria.
Lula enfrentará un Congreso más conservador
Aunque Lula gana en Brasil y conserva la Presidencia, el escenario legislativo será considerablemente más complejo. El PL y sus aliados podrían controlar más de 280 escaños en la Cámara de Diputados y alrededor de 50 posiciones en el Senado, formando uno de los bloques conservadores más amplios desde la restauración democrática.
El desafío inmediato también será económico. El gobierno brasileño proyecta un crecimiento cercano a 2.3% para 2027, mientras la deuda pública supera 82% del producto interno bruto. El elevado costo financiero, las presiones presupuestarias y las demandas de mayor gasto social obligarán al próximo gobierno a conciliar sus compromisos sociales con la necesidad de mantener estabilidad fiscal.
En política exterior, la reelección mantiene a Brasil en una posición distinta frente al avance de gobiernos de derecha en América Latina y preserva la línea diplomática seguida por Lula durante su tercer mandato. La relación con Washington será otro punto de atención, especialmente después de las tensiones recientes con la administración de Donald Trump por cuestiones comerciales y políticas.
La toma de posesión del presidente y vicepresidente electos está prevista para el 5 de enero de 2027.



