Las exportaciones mexicanas alcanzaron 77 mil 797 millones de dólares en septiembre de 2026, un incremento anual de 37.9 por ciento que representó un máximo histórico para ese mes. El resultado estuvo impulsado principalmente por las manufacturas no automotrices, en particular los equipos y aparatos eléctricos y electrónicos, cuyas ventas al exterior registraron un crecimiento destacado.
Las cifras oportunas de la balanza comercial de mercancías muestran que las exportaciones avanzaron a un ritmo superior al de las importaciones, aunque estas últimas también aumentaron considerablemente. México compró productos extranjeros por 78 mil 403 millones de dólares durante septiembre, por lo que el intercambio comercial dejó un déficit de 606 millones de dólares.
El comportamiento del comercio exterior refleja la importancia de la industria manufacturera para la economía mexicana y su integración con las cadenas internacionales de producción. Sin embargo, el crecimiento de las ventas externas debe analizarse junto con la adquisición de insumos, maquinaria y otros bienes necesarios para sostener las actividades productivas.
Manufacturas electrónicas impulsan las ventas externas
Las exportaciones manufactureras sumaron 72 mil 773 millones de dólares en septiembre, un incremento anual de 39 por ciento. Dentro de este segmento destacaron los equipos y aparatos eléctricos y electrónicos, con un crecimiento de 94.7 por ciento frente al mismo mes de 2025. También aumentaron las ventas de productos minerometalúrgicos, 15.5 por ciento, y de maquinaria y equipo especial para industrias diversas, 14.7 por ciento.
Las manufacturas no automotrices avanzaron 53 por ciento anual, hasta alcanzar 56 mil 339 millones de dólares. Este resultado contrastó con el crecimiento más moderado de la industria automotriz, cuyas exportaciones aumentaron 5.7 por ciento y totalizaron aproximadamente 16 mil 434 millones de dólares.
La demanda de equipos de cómputo y productos electrónicos está vinculada con la transformación digital, la expansión de centros de datos y las necesidades de infraestructura tecnológica. A ello se suma la integración industrial de América del Norte, que favorece el intercambio de componentes y productos terminados entre empresas que operan en distintos países.
Estados Unidos continuó como el principal destino de las mercancías mexicanas. En septiembre, las exportaciones no petroleras dirigidas a ese mercado crecieron 43.5 por ciento anual, mientras que las destinadas al resto del mundo aumentaron 16.4 por ciento. Esta concentración comercial fortalece los vínculos productivos regionales, pero también expone a México a cambios en la demanda estadounidense y en las condiciones del comercio internacional.
Importaciones elevadas y superávit acumulado
Las importaciones crecieron 33.1 por ciento anual y alcanzaron 78 mil 403 millones de dólares. El principal componente fueron los bienes de uso intermedio, con compras por 63 mil 103 millones de dólares, un aumento de 38.8 por ciento respecto de septiembre del año anterior. Se trata de insumos que las empresas utilizan para fabricar otros productos, por lo que su comportamiento está relacionado con la actividad industrial y las cadenas de suministro.
Por su parte, las importaciones de bienes de capital sumaron 5 mil 477 millones de dólares, 18.7 por ciento más que un año antes. Este rubro incluye maquinaria y equipo empleado en los procesos productivos. Su crecimiento puede reflejar mayores necesidades de equipamiento, aunque no constituye por sí solo una medida definitiva de la inversión productiva.
Pese al déficit mensual, el balance comercial acumuló un superávit de 9 mil 254 millones de dólares entre enero y septiembre de 2026. Durante el mismo periodo de 2025, México había registrado un déficit de 3 mil 398 millones. El cambio refleja que, en el acumulado del año, el valor de las exportaciones superó al de las importaciones.
El desempeño de los próximos meses permitirá evaluar si el crecimiento exportador se mantiene. También será relevante observar la evolución de la demanda internacional, los costos de producción y las condiciones comerciales con Estados Unidos. Además del valor total vendido al exterior, la capacidad de generar mayor valor agregado nacional y diversificar los mercados será determinante para sostener la competitividad de las empresas mexicanas.



