La confianza empresarial volvió a deteriorarse en marzo y confirmó que el ánimo de las empresas sigue atrapado en terreno de cautela. El indicador global se ubicó en 48.4 puntos, con una baja mensual de 0.4 puntos y una caída anual de 0.9 puntos. Con ello, acumuló 13 meses consecutivos por debajo del umbral de 50 puntos, nivel que separa una percepción más favorable de otra más débil sobre la situación económica.

El resultado deja ver que la debilidad no es aislada ni reciente. La trayectoria general muestra que el ánimo empresarial no ha logrado recuperar el umbral de optimismo y que la principal reserva sigue concentrándose en la inversión. Ese componente continúa siendo el más rezagado entre los distintos sectores, incluso cuando algunas variables ligadas a la situación futura del país o de las propias empresas se mantienen por arriba de 50.
En manufactura, el indicador cayó a 47.8 puntos, con un retroceso mensual de 0.5 puntos y una baja anual de 2.2 puntos. El dato también sumó 13 meses seguidos por debajo de 50. Lo más delicado es que los cinco componentes retrocedieron en el mes. El apartado de momento adecuado para invertir se ubicó en apenas 34.0 puntos, con una caída mensual de 0.7 puntos y una baja anual de 4.0 puntos, además de acumular 152 meses por debajo del umbral de 50. La situación económica presente del país se colocó en 47.9 puntos, mientras la situación económica futura del país llegó a 51.5, la situación presente de la empresa a 50.3 y la situación futura de la empresa a 55.5 puntos.
La construcción mostró una mejora mensual, pero no una salida del terreno negativo. Su indicador llegó a 47.8 puntos, con un aumento de 1.3 puntos frente a febrero y de 1.0 punto respecto a marzo del año pasado. Aun así, acumuló 19 meses consecutivos por debajo de 50. El componente de inversión fue el más débil, con apenas 25.9 puntos, aunque mejoró 2.7 puntos en el mes y 4.9 puntos en el año. La situación económica presente del país quedó en 46.8 puntos, la situación futura del país en 54.1, la situación presente de la empresa en 50.3 y la situación futura de la empresa en 61.5 puntos.
En comercio, la variación fue marginalmente positiva, pero insuficiente para modificar el panorama general. El indicador avanzó 0.1 puntos y se colocó en 48.8 puntos, con una baja anual de 0.4 puntos y 13 meses consecutivos bajo 50. El componente de inversión fue de 29.6 puntos, con una caída mensual de 1.7 puntos. La situación económica presente del país se ubicó en 47.3 puntos, la futura del país en 55.6, la presente de la empresa en 51.9 y la futura de la empresa en 59.4 puntos.
Los servicios privados no financieros también mostraron un deterioro. El indicador bajó 0.9 puntos en el mes y se estableció en 48.5 puntos, con un retroceso anual de 1.0 punto. Ya son seis meses consecutivos por debajo de 50. El componente de inversión fue de 34.1 puntos, todavía en zona débil, aunque con una mejora anual de 3.3 puntos. La situación económica presente del país cayó a 46.5 puntos, mientras la situación futura del país quedó en 53.8, la situación presente de la empresa en 50.6 y la situación futura de la empresa en 57.6 puntos.
La lectura por actividades ayuda a ubicar dónde está la mayor debilidad. En manufactura, el peor resultado correspondió a textiles, prendas de vestir, cuero y piel, madera, papel y otras industrias, con 41.2 puntos. También resaltó el deterioro en productos metálicos, maquinaria, equipo y muebles, que cayó a 47.2 puntos. En comercio, el segmento al mayoreo quedó en 47.4 puntos y el menudeo en 50.3, apenas encima del umbral. En servicios, transportes, correos y almacenamiento se colocó en 47.1 puntos, mientras otros servicios cayó a 49.7 puntos.
El balance de marzo deja una conclusión clara: las empresas no están viendo un entorno suficientemente sólido como para mejorar de forma sostenida su confianza. La percepción sobre el futuro de sus propias operaciones todavía resiste en varios sectores, pero el juicio sobre el momento para invertir sigue profundamente deprimido. Esa combinación suele reflejar una economía donde las empresas creen que pueden sostener actividad, pero no necesariamente ampliar capacidad o acelerar nuevos proyectos. Mientras esa reserva no cambie, la confianza empresarial seguirá dando una señal de cautela más que de recuperación.



