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Remesas en febrero se estancan y caen en bimestre

Las remesas en febrero subieron apenas 0.4%, pero el acumulado del bimestre cayó 0.5% y el superávit también retrocedió.

Las remesas enviadas a México mostraron en febrero una señal de resistencia, aunque con un avance apenas marginal y con un arranque de año más débil en el acumulado. En el segundo mes de 2026, los ingresos por remesas provenientes del exterior alcanzaron 4,468 millones de dólares, lo que representó un aumento anual de apenas 0.4%. El dato mide los recursos que llegan del exterior a los hogares del país por esta vía y confirma que el flujo sigue en niveles elevados, pero con mucho menos dinamismo que en otros momentos.

El detalle mensual deja ver con claridad de dónde salió ese crecimiento tan limitado. En febrero se contabilizaron 11.3 millones de transacciones, una caída anual de 3.2%, mientras la remesa promedio se ubicó en 395 dólares, con un aumento de 3.7%. Es decir, el flujo total logró mantenerse al alza no porque llegaran más envíos, sino porque cada operación tuvo un monto mayor. Esa combinación importa porque cambia la lectura de fondo: el soporte de las remesas ya no está viniendo por volumen, sino por valor promedio.

También hubo movimiento en el flujo que sale del país. Las remesas enviadas por residentes en México al exterior llegaron a 91 millones de dólares, con un crecimiento anual de 4.9%. Aun con ese aumento, el saldo de la cuenta de remesas siguió siendo ampliamente favorable para México y en febrero registró un superávit de 4,377 millones de dólares, cifra ligeramente superior a los 4,364 millones observados en el mismo mes de 2025.

En cifras ajustadas por estacionalidad, el comportamiento de febrero fue algo mejor en el margen. Los ingresos por remesas avanzaron 0.5% respecto a enero, mientras los egresos bajaron 0.7%. Con ello, el superávit mensual se colocó en 5,220 millones de dólares, por encima de los 5,192 millones del mes previo. Esa comparación muestra una mejora mensual, aunque todavía no alcanza para borrar el tono de enfriamiento que deja el acumulado del arranque de año.

En el primer bimestre de 2026, los ingresos por remesas sumaron 9,062 millones de dólares, por debajo de los 9,112 millones del mismo lapso de 2025. Eso implicó una contracción anual de 0.5%. La debilidad vuelve a explicarse por menos operaciones: entre enero y febrero se registraron 22.8 millones de envíos, una baja de 4.2%, mientras la remesa promedio se elevó a 398 dólares, con un aumento de 3.8%.

La estructura del flujo recibido prácticamente no cambió y siguió dominada por transferencias electrónicas:

  • 8,957 millones de dólares llegaron por transferencias electrónicas, equivalentes a 98.8% del total
  • 87 millones de dólares correspondieron a efectivo y especie, con 1.0% del monto total
  • 19 millones de dólares se enviaron mediante money orders, con 0.2%

Por el lado de los egresos, el primer bimestre dejó una cifra de 191 millones de dólares, frente a 197 millones un año antes, lo que significó una reducción anual de 3.0%. Así, el superávit acumulado de la cuenta de remesas se ubicó en 8,872 millones de dólares, por debajo de los 8,915 millones del mismo periodo de 2025, también con una caída de 0.5%.

La lectura económica del arranque de 2026 es doble. Por un lado, las remesas siguen entrando en montos muy altos y conservan un peso importante para el ingreso de millones de hogares. Por otro, el crecimiento perdió fuerza y el bimestre ya muestra una ligera contracción. Cuando el monto total se sostiene por envíos promedio más altos, pero con menos transacciones, la señal es distinta a la de una expansión amplia y sostenida del flujo.

En los últimos doce meses, el panorama luce más estable. Entre marzo de 2025 y febrero de 2026, los ingresos acumulados por remesas alcanzaron 61,727 millones de dólares, los egresos sumaron 1,177 millones y el saldo superavitario llegó a 60,550 millones. Esa estabilidad de mediano plazo ayuda a amortiguar la debilidad del bimestre, pero no cambia el hecho de que el arranque de 2026 fue más flojo que el del año previo.

Para los hogares que dependen de estos recursos, eso implica que el respaldo externo se mantiene, aunque con menor empuje. Para las economías locales donde las remesas alimentan consumo, pagos cotidianos y gasto básico, el dato sugiere que el flujo sigue siendo alto, pero sin el impulso adicional que sí llegó a observarse en otros periodos. La cifra de febrero no retrata un desplome, pero sí confirma que las remesas entraron a 2026 con crecimiento prácticamente detenido.

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