El consumo privado en México apunta a un arranque de primavera con crecimiento moderado, pero sin un impulso claro en el margen. La estimación oportuna para marzo anticipa un avance anual de 2.1%, el mismo ritmo previsto para febrero, mientras que en la comparación mensual el gasto de los hogares se habría quedado sin cambio. La señal de fondo es clara: el consumo sigue creciendo frente al año pasado, pero empieza a perder velocidad en el corto plazo.
El indicador oportuno, que adelanta el comportamiento del consumo privado antes de la publicación del dato definitivo, ubicó el nivel del índice en 112.4 puntos tanto para febrero como para marzo, en cifras desestacionalizadas. Eso significa que, por ahora, no se anticipa un deterioro fuerte del gasto de los hogares, pero tampoco una aceleración que permita hablar de un nuevo tramo expansivo.
Las estimaciones centrales para los dos meses quedaron así:
- Febrero de 2026: 2.1% anual y 0.2% mensual
- Marzo de 2026: 2.1% anual y 0.0% mensual
- Índice previsto en ambos meses: 112.4 puntos
La lectura mensual es la más delicada. Después del ligero avance esperado para febrero, marzo apunta a un consumo privado prácticamente estancado. En otras palabras, el gasto de los hogares seguiría por encima del nivel del año pasado, pero ya no estaría ganando tracción al mismo ritmo en el arranque del año. Esa diferencia importa porque una economía puede mantener crecimiento anual por efecto de base de comparación, aun cuando en el margen pierda dinamismo.
Los intervalos de confianza también ayudan a leer el dato con cautela. Para la variación anual de febrero, el rango estimado va de 0.7% a 3.4%; para marzo, de 0.7% a 3.6%. En la variación mensual, el intervalo de febrero va de -1.1% a 1.5%, y el de marzo de -1.4% a 1.5%. Eso confirma que la señal central sigue siendo de crecimiento moderado, aunque con un margen de incertidumbre suficiente como para evitar lecturas triunfalistas.
La trayectoria reciente del índice también muestra un consumo que, si bien se mantiene en niveles relativamente altos, dejó atrás el impulso más claro observado en etapas previas. El dato oportuno no sugiere un desplome del gasto de los hogares, pero sí una fase más plana, donde el consumo parece sostenerse más por inercia que por una expansión vigorosa.
Para las empresas orientadas al mercado interno, esto implica un entorno donde la demanda todavía ofrece soporte, pero con menos fuerza para acelerar ventas de forma amplia. Para la economía en general, el mensaje también pesa: si el consumo privado es uno de los componentes más relevantes de la demanda agregada, un avance anual estable combinado con un desempeño mensual casi inmóvil sugiere que el mercado interno sigue en pie, aunque ya con señales visibles de enfriamiento.
Marzo deja, así, una fotografía contenida. El consumo privado no se cae, pero tampoco despega. Mantiene un crecimiento anual de 2.1%, sí, pero lo hace con un pulso mensual prácticamente detenido.



