24 de septiembre de 2026

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Banxico baja tasa a 6.50% y frena recortes

Banxico redujo la tasa a 6.50%, pero dejó claro que buscará mantenerla ahí ante una economía débil y una inflación aún con riesgos al alza.

Banco de México recortó nuevamente la tasa de interés y la dejó en 6.50%, pero el mensaje central ya no fue de continuidad en las bajas, sino de pausa. La decisión implicó un ajuste de 25 puntos base con efectos a partir del 8 de mayo de 2026, y vino acompañada de una señal explícita: el banco central considera apropiado mantener la tasa en su nivel actual hacia delante.

El movimiento confirma que la prioridad inmediata sigue siendo calibrar la restricción monetaria frente a una economía más débil, pero sin perder de vista que la inflación todavía no está resuelta. La combinación no es menor. Por un lado, la actividad económica mexicana se contrajo en el primer trimestre de 2026 y el propio banco central reconoció que ahora prevé un mayor grado de holgura al anticipado antes. Por otro, las expectativas de inflación para el cierre de 2026 aumentaron y los riesgos inflacionarios siguen inclinados al alza.

El ajuste de la tasa ocurrió en un contexto donde la inflación general mostró cierta moderación reciente. Entre la primera quincena de marzo y abril, la inflación general bajó de 4.63% a 4.45%, mientras la subyacente pasó de 4.46% a 4.26%. Aun así, el panorama no luce suficientemente limpio como para seguir recortando con soltura. El banco central reconoció que los pronósticos de inflación general para el segundo y tercer trimestre de 2026 se ajustaron al alza, debido a niveles previstos más altos en la parte no subyacente.

Las cifras centrales del anuncio quedaron así:

  • Tasa de interés objetivo: 6.50%
  • Magnitud del recorte: 25 puntos base
  • Inflación general abril: 4.45%
  • Inflación subyacente abril: 4.26%
  • Convergencia esperada de la inflación a la meta: segundo trimestre de 2027

La señal más relevante del comunicado estuvo en el cambio de tono. La Junta de Gobierno juzgó apropiado hacer un recorte adicional y con ello dar por concluido el ciclo iniciado en marzo de 2024. Esa frase importa mucho más que el tamaño del ajuste mismo. Significa que, salvo un cambio importante en el entorno, el banco central ya no está insinuando nuevas bajas inmediatas, sino una etapa de espera para evaluar cómo se acomodan la inflación, el tipo de cambio, la actividad y los choques externos.

El diagnóstico detrás de esa pausa es bastante claro. La debilidad de la economía mexicana sugiere ausencia de presiones de demanda, lo que ayuda a justificar una postura menos restrictiva que hace algunos meses. Pero al mismo tiempo, persisten riesgos relevantes: disrupciones por políticas comerciales, el impacto inflacionario de los conflictos geopolíticos, presiones de costos, una posible depreciación del peso y afectaciones climáticas. Es decir, Banxico reconoce una economía más floja, pero no un entorno seguro para seguir relajando su postura sin cautela.

También pesó el entorno internacional. El banco central señaló que la inflación general repuntó en marzo en varias economías avanzadas por el alza en energéticos, mientras la inflación subyacente siguió mostrando persistencia. A eso se suma que la incertidumbre ligada al conflicto en Medio Oriente se moderó, sí, pero continúa elevada. Los mercados financieros y los precios de materias primas han mostrado volatilidad, y el impacto final de ese conflicto sobre la economía global sigue siendo incierto.

En el caso mexicano, desde la decisión previa, las tasas gubernamentales bajaron en plazos cortos y medios, pero subieron en los largos, mientras el peso se apreció. Esa mezcla le dio al banco central algo de espacio para recortar, aunque no para comprometerse con más movimientos en automático.

La votación también dejó ver una Junta menos alineada que en otras ocasiones. Victoria Rodríguez Ceja, José Gabriel Cuadra García y Omar Mejía Castelazo votaron a favor del recorte a 6.50%. Galia Borja Gómez y Jonathan Heath prefirieron mantener la tasa en 6.75%. El resultado fue, por tanto, una decisión por mayoría, no un consenso completo.

El mensaje final es claro: Banxico sí quiso dar un último alivio a la economía, pero no abrir la puerta a una nueva secuencia de bajas. La tasa ya está en 6.50%, el ciclo de recortes quedó formalmente cerrado y ahora el foco estará en ver si la inflación realmente sigue bajando sin nuevos sobresaltos. El banco central aflojó un poco más, pero dejó claro que no piensa soltar el volante.

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