Buscar productos que transmitan seguridad, simplificar rutinas y sentir que la propia identidad tiene espacio para expresarse sin filtros: así describe el consumidor global de 2026 un informe que traza cuatro tendencias de fondo en la manera en que las personas compran, se cuidan y se relacionan con las marcas. La lectura no describe un fenómeno pasajero, sino un cambio de fondo en cómo se organiza la vida cotidiana frente a un contexto de mayor costo de vida y volatilidad.
Euromonitor International presentó el 5 de noviembre de 2025, en Londres, su informe anual de Tendencias Globales de Consumo para 2026, en el que identificó cuatro categorías que ordenan el comportamiento del consumidor: modo confort, autenticidad sin filtros, bienestar reprogramado y nueva ola asiática.
Comodidad y simplicidad como refugio
La primera tendencia, denominada modo confort, describe a un consumidor que prioriza la comodidad y las cosas simples frente a un entorno cada vez más volátil. La organización informó que 58% de las personas reporta niveles de estrés moderados a extremos cada día, lo que empuja la búsqueda de productos con ingredientes naturales y saludables, capaces de transmitir seguridad y equilibrio. Alison Angus, directora de innovación en Euromonitor International, señaló que este comportamiento está impulsado por el deseo de confort, la libertad de expresar la individualidad y la expectativa de encontrar soluciones de bienestar cada vez más innovadoras.
Identidad, autenticidad y bienestar de precisión
La segunda tendencia, autenticidad sin filtros, describe una apuesta por la autoexpresión y la honestidad radical: la mitad de los consumidores busca productos y servicios hechos a su medida, y 65% siente que la sociedad acepta su verdadera identidad. Esto se traduce, en la vida cotidiana, en decisiones de consumo cada vez más personalizadas y menos guiadas por estándares homogéneos de estilo o presentación.
La tercera tendencia, bienestar reprogramado, muestra una disposición a pagar más por soluciones de bienestar con respaldo científico: 49% de los consumidores pagaría un 10% adicional por productos de belleza premium con formulaciones validadas científicamente. La cuarta, nueva ola asiática, documenta la creciente influencia de marcas de Asia Oriental —particularmente chinas— que combinan precios accesibles, innovación y experiencias digitales integradas entre contenido y comercio.
En conjunto, estas cuatro tendencias comparten un mismo trasfondo: la vida diaria se organiza cada vez más alrededor de la búsqueda de estabilidad emocional y de espacios donde la identidad personal no tenga que ajustarse a un molde. El estudio de Tecnnova, una consultoría que retomó este mismo marco de cuatro tendencias para el análisis del mercado, coincide en que el hilo conductor de 2026 es la manera en que la incertidumbre, la tecnología y la búsqueda de bienestar redefinen las motivaciones de compra.
Para la vida cotidiana, estas tendencias se traducen en rutinas más simples, un consumo que privilegia lo funcional sobre lo aspiracional y una relación distinta con el gasto en bienestar, donde la ciencia y la personalización pesan más que la promesa genérica. El resultado es un consumidor que no necesariamente compra más, sino que compra de forma más selectiva, en función de lo que le devuelve seguridad, identidad o sensación de control frente a un entorno percibido como incierto.


