La aerolínea pública que opera bajo la marca comercial Mexicana de Aviación acumuló una pérdida operativa de 513 millones de pesos durante el primer semestre de 2026, sin contemplar las transferencias y subsidios gubernamentales otorgados por la administración federal. De acuerdo con el estado de resultados de la empresa estatal, administrada por la Secretaría de la Defensa Nacional, los ingresos comerciales sumaron 270 millones de pesos en los primeros seis meses del ejercicio, mientras que sus gastos de operación totalizaron 783 millones de pesos para cubrir nóminas, mantenimiento aeronáutico y consumo de combustible.
La estructura financiera de la compañía refleja un desequilibrio por pasajero transportado. Durante la primera mitad del año, la aerolínea captó un ingreso promedio de 1,098 pesos por viajero, mientras que el costo unitario para movilizar a cada usuario ascendió a 3,188 pesos. Este margen negativo se vio presionado por el alza internacional en los precios del combustible de aviación y por un factor de ocupación promedio en sus aeronaves que se mantiene por debajo del punto de equilibrio necesario para hacer rentable la operación frente a los operadores privados del mercado nacional.
A pesar de incorporar nuevos aviones Embraer 190 para incrementar su disponibilidad de asientos en rutas nacionales, la paraestatal requirió una inyección constante de recursos del erario público para sostener su operación. Durante el semestre, la empresa recibió transferencias presupuestales por 1,242 millones de pesos destinadas a gasto corriente, a las que se sumaron 2,596 millones de pesos transferidos mediante un fideicomiso público para respaldar las líneas de crédito vinculadas a la adquisición de su flota comercial. De forma conjunta, los subsidios estatales superaron los 3,800 millones de pesos entre enero y junio.
En materia de planeación financiera, la entidad paraestatal respondió a solicitudes de información pública manifestando no contar con una versión actualizada de su plan de negocios ni con documentos técnicos que justifiquen sus proyecciones de rentabilidad a largo plazo. El esquema operativo inicial presentado ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público proyectaba subsidios públicos continuos hasta 2029 con aeronaves Boeing, mientras que la dirección general de la compañía, encabezada por Leobardo Ávila, ha situado el umbral de equilibrio operativo hacia el año 2030, en un contexto donde el presupuesto estimado para la compra de aviones se elevó desde los 5,000 millones originales hasta superar los 20,000 millones de pesos.
De forma paralela al balance contable, la aerolínea enfrenta litigios mercantiles, laborales y judiciales a escala internacional. El proceso de mayor cuantía se desahoga en la Corte de Distrito Sur de Nueva York, donde la firma estadounidense SAT Aero presentó una demanda por presunto incumplimiento de contrato que exige una indemnización cercana a los 15,000 millones de pesos. La compañía texana reclama la falta de cumplimiento en convenios de arrendamiento de aeronaves, mientras que la representación legal de la empresa mexicana argumenta que el proveedor no concretó las entregas físicas de las unidades tras el otorgamiento de anticipos financieros.
El proceso legal en tribunales estadounidenses se mantiene en la etapa de desahogo de pruebas periciales y testimoniales, lo que añade un pasivo contingente relevante para las arcas públicas. La pérdida operativa de Mexicana de Aviación evidencia las dificultades financieras que enfrenta la empresa para estabilizar sus ingresos propios en un mercado aéreo competido, condicionando su viabilidad comercial a la asignación de subsidios federales.



