La presidenta Claudia Sheinbaum firmó este miércoles el decreto de reforma constitucional que establece la nacionalidad mexicana única como requisito para quienes busquen la Presidencia de la República, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México. Con la firma presidencial, una iniciativa presentada en agosto dejó atrás la discusión legislativa y quedó encaminada a modificar las reglas de elegibilidad para los próximos cargos ejecutivos que se disputen a partir de 2028.
La reforma modifica los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución. El nuevo requisito no elimina la doble nacionalidad para los mexicanos en general: se dirige a quienes pretendan competir por los cargos señalados. Si una persona cuenta con otra nacionalidad, deberá renunciar a ella antes de solicitar su registro como candidata o candidato.
El cambio llega después de una ruta constitucional que comenzó con la iniciativa enviada por el Ejecutivo y continuó con su aprobación en ambas cámaras del Congreso. El Senado avaló el dictamen el 29 de septiembre con 86 votos a favor y 43 en contra; posteriormente, 22 congresos estatales dieron su aprobación, número suficiente para completar el procedimiento previsto por el artículo 135 constitucional.
La doble nacionalidad deja de ser compatible con estos cargos
La reforma establece que para ocupar la Presidencia, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno se deberá ser mexicano por nacimiento, estar en pleno goce de los derechos y ser hijo o hija de padre o madre mexicanos. Quien tenga otra nacionalidad deberá renunciar a ella antes de solicitar su registro como candidato.
La restricción no termina con el registro. Una vez en el cargo, la persona tampoco podrá adquirir o solicitar otra nacionalidad, invocar ante una autoridad extranjera una nacionalidad distinta de la mexicana, utilizar un pasaporte o documento de identidad expedido por otro Estado, ejercer derechos políticos inherentes a una ciudadanía extranjera ni acogerse a su protección diplomática.
Ese alcance marca una diferencia frente a una simple condición para competir en una elección. La reforma establece una regla que acompañará el ejercicio del cargo y que busca impedir que el titular del Poder Ejecutivo federal o de un gobierno local mantenga vínculos jurídicos de ciudadanía con otro Estado mientras desempeña esa responsabilidad.
Durante la discusión legislativa, Morena y sus aliados defendieron la medida como una forma de garantizar una lealtad exclusiva hacia México. La oposición cuestionó que la doble nacionalidad pueda utilizarse como criterio para determinar la capacidad de una persona para gobernar y advirtió sobre sus efectos para ciudadanos mexicanos con vínculos migratorios.
El primer examen será en 2028
La aplicación de la reforma quedó prevista para el proceso electoral de 2028. Esto significa que no modifica las condiciones con las que fueron electas las autoridades actualmente en funciones ni altera el proceso electoral de 2027.
El momento de aplicación también tendrá consecuencias para los partidos políticos. Cuando comiencen a definir candidaturas para los cargos ejecutivos comprendidos en la reforma, tendrán que comprobar que sus aspirantes cumplen con la nueva condición de nacionalidad. Una persona con doble nacionalidad no quedará excluida de la vida política por ese solo hecho, pero sí tendrá que renunciar a la segunda nacionalidad si pretende competir por alguno de estos cargos.
La reforma además ordena al Congreso de la Unión adecuar la Ley de Nacionalidad y la legislación electoral dentro de los 90 días naturales posteriores a su entrada en vigor. Las entidades federativas tendrán el mismo plazo para armonizar sus constituciones y leyes electorales.
Con la firma de Sheinbaum, el debate deja de estar concentrado en si la reforma debía aprobarse y pasa a una etapa distinta: cómo se acreditará el nuevo requisito cuando lleguen los registros de candidaturas. Será entonces cuando la nacionalidad única deje de ser una modificación constitucional y se convierta en una condición concreta para decidir quién puede aparecer en la boleta.



