El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el 14 de octubre que está próxima a comenzar una exploración “masiva” de petróleo, gas y minerales en Groenlandia, pero un representante del Gobierno de la isla cuestionó el alcance de sus afirmaciones. Jørgen Hammeken-Holm, viceministro groenlandés de Recursos Minerales, señaló en una entrevista con CNN que las actividades estadounidenses están “muy lejos” de constituir una exploración masiva y que varios proyectos todavía se encuentran en etapas iniciales.
Trump publicó en su plataforma Truth Social que la explotación de petróleo, gas y minerales estaba por comenzar en “nuestra nueva y hermosa Groenlandia”. También aseguró que expertos consideran que la isla alberga grandes cantidades de petróleo de fácil acceso y destacó su importancia para la defensa de Estados Unidos y Europa. Sin embargo, no identificó empresas participantes, permisos nuevos, inversiones comprometidas ni un calendario para iniciar las operaciones.
La respuesta groenlandesa introduce una diferencia importante entre el anuncio político y la situación de los proyectos sobre el terreno. Hammeken-Holm reconoció que existen actividades de empresas estadounidenses, pero explicó que varias iniciativas continúan en fase de investigación y que podrían transcurrir años antes de que lleguen a ser operativas. La existencia de trabajos exploratorios no significa que haya comenzado una explotación comercial a gran escala.
Groenlandia mantiene restricciones para nuevas licencias de petróleo y gas desde 2021, cuando su Gobierno decidió dejar de conceder permisos de exploración de hidrocarburos por razones ambientales y climáticas. Las autorizaciones concedidas anteriormente no desaparecieron automáticamente, pero los proyectos deben cumplir las condiciones regulatorias y obtener las aprobaciones necesarias para avanzar.
Uno de los proyectos identificados por las autoridades groenlandesas se encuentra en Nunap Qeqqa, también conocido como Jameson Land, en el este de la isla. La zona cuenta con permisos relacionados con la exploración y una posible explotación petrolera, pero esa situación no equivale a una autorización general para perforar o producir hidrocarburos. Tampoco demuestra que el anuncio de Trump corresponda a un proyecto aprobado recientemente.
El presidente estadounidense tampoco detalló qué minerales pretende explorar ni qué compañías participarían en esa parte de la iniciativa. Por ello, no es posible determinar si se refiere a proyectos existentes o a nuevas operaciones. La normativa de Groenlandia establece procedimientos de autorización para las actividades relacionadas con sus recursos minerales, por lo que el anuncio no sustituye las decisiones de las autoridades locales.
La declaración también se produce después del acuerdo de seguridad firmado el 22 de septiembre por Trump, el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, y la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, en Nueva York. El documento busca ampliar la cooperación militar en el Ártico y el Atlántico Norte y permite establecer áreas de defensa adicionales en Narsarsuaq, en el sur de Groenlandia, y Mestersvig, en el este. El texto no concede por sí mismo permisos para explotar petróleo, gas o minerales.
El acuerdo reafirma la soberanía y la integridad territorial del Reino de Dinamarca, así como el derecho de autodeterminación del pueblo groenlandés. Nielsen sostuvo en el comunicado oficial sobre la firma que el documento reconoce ese derecho y la participación de Groenlandia en la seguridad común del Ártico. El pacto, además, debe seguir los procedimientos parlamentarios correspondientes para entrar en vigor.
La referencia de Trump a “nuestra” Groenlandia contrasta con el reconocimiento expreso de la soberanía danesa incluido en el acuerdo. La isla es un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca y sus autoridades conservan competencias sobre la gestión de sus recursos naturales. La ampliación de la cooperación militar estadounidense no implica una transferencia de soberanía ni otorga automáticamente derechos de explotación económica.
Hasta el 14 de octubre, no se había identificado un permiso nuevo ni un calendario oficial que confirmara el inicio de la exploración masiva anunciada por Trump. La diferencia entre su declaración y la respuesta del Gobierno groenlandés se centra, por tanto, en el alcance real de las actividades existentes y en los requisitos que deben cumplir los proyectos antes de pasar de la investigación a la explotación comercial.



