El huracán Trudy se debilitó a categoría 1 en la escala Saffir-Simpson durante la tarde del viernes 16 de octubre, mientras avanzaba lentamente sobre el océano Pacífico, frente a las costas mexicanas. Aunque la disminución de intensidad representa un cambio respecto de los pronósticos de las primeras horas, el ciclón continúa bajo vigilancia por los vientos, las lluvias y el oleaje que puede generar durante el fin de semana.
El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC) informó en su aviso de las 15:00 horas, tiempo del centro de México, que Trudy registraba vientos máximos sostenidos de aproximadamente 140 kilómetros por hora. Su centro se ubicaba a unos 365 kilómetros al suroeste de Acapulco, Guerrero, y a 505 kilómetros al sur-sureste de Manzanillo, Colima. El sistema se desplazaba hacia el nor-noroeste a cerca de siete kilómetros por hora.
Los datos satelitales y un avión cazahuracanes indicaron que sus vientos eran menores de lo estimado durante la madrugada, por lo que los meteorólogos ajustaron su categoría. Sin embargo, el NHC advirtió que todavía podría fortalecerse ligeramente el sábado, antes de acercarse al litoral suroccidental y centro-occidental de México.
Lluvias intensas y oleaje mantienen la alerta costera
El pronóstico del NHC señala que Trudy se aproximará a la costa durante el sábado y podría pasar cerca de algunas zonas costeras entre la noche del sábado y el domingo. Se mantienen avisos de huracán para sectores del litoral entre Manzanillo y Cabo Corrientes, en Jalisco, mientras las autoridades vigilan posibles cambios en la trayectoria.
Además del viento, uno de los riesgos principales es la lluvia acumulada. Los pronósticos contemplan precipitaciones intensas en partes de Michoacán, Colima y Jalisco, con acumulaciones localmente mayores, así como lluvias que podrían provocar inundaciones repentinas en Guerrero. Las condiciones dependerán de la evolución del sistema y de la interacción de sus bandas nubosas con el relieve.
La saturación del suelo aumenta la posibilidad de deslaves en laderas, crecidas de ríos y arroyos, desbordamientos e inundaciones en zonas bajas. El oleaje y las corrientes de resaca también representan peligro para bañistas, pescadores y embarcaciones pequeñas.
Por ello, la categoría del huracán no debe utilizarse como único indicador de riesgo. Aunque Trudy perdió fuerza en términos de viento sostenido, sus lluvias y el mar agitado pueden causar afectaciones importantes lejos del centro del ciclón.
Protección Civil pide seguir los avisos oficiales
La Coordinación Nacional de Protección Civil y las autoridades estatales y municipales deben mantener informada a la población sobre las medidas aplicables en cada localidad. Las recomendaciones habituales incluyen evitar cruzar calles inundadas, ríos o arroyos crecidos, alejarse de playas con oleaje elevado y atender las indicaciones de evacuación cuando sean emitidas por las autoridades.
Las lluvias intensas pueden provocar derrumbes, cierres viales y cortes de servicios, por lo que conviene evitar desplazamientos innecesarios durante los periodos de mayor riesgo. Quienes vivan en zonas susceptibles a inundaciones o deslaves deben identificar rutas seguras y mantenerse atentos a los avisos locales.
Los pronósticos pueden cambiar a medida que se reciben nuevos datos meteorológicos. Por eso, la población debe consultar las actualizaciones del Servicio Meteorológico Nacional de la Comisión Nacional del Agua y del Centro Nacional de Huracanes, en lugar de depender de reportes anteriores o mensajes sin verificar.
El debilitamiento de Trudy reduce la intensidad estimada de sus vientos, pero no significa que la amenaza haya terminado. Mientras el sistema continúe cerca del litoral y persistan las previsiones de lluvia, oleaje peligroso e inundaciones, la vigilancia y la prevención serán esenciales. Las autoridades locales también deben precisar qué comunidades se encuentran bajo aviso, dónde hay refugios disponibles y qué vías permanecen transitables. Esa información práctica ayuda a que las familias tomen decisiones oportunas y evita que circulen instrucciones contradictorias durante la emergencia.



