El presidente francés, Emmanuel Macron, busca asegurar nuevos suministros de diésel para Francia mediante acuerdos con países del Golfo Pérsico, en medio de la crisis energética provocada por la guerra en Oriente Medio y las dificultades para transportar hidrocarburos por el estrecho de Ormuz. Durante su gira regional del 19 al 21 de octubre de 2026, el mandatario negocia entregas adicionales para reforzar el abastecimiento francés y reducir la exposición del país a las tensiones del mercado internacional.
La Presidencia francesa informó que los compromisos de suministro incluyen 95.000 toneladas mensuales de Arabia Saudita durante octubre y noviembre. A esa cantidad se sumarían 100.000 toneladas mensuales de Emiratos Árabes Unidos y otras 100.000 de Baréin. Sin embargo, el anuncio sobre Baréin estaba previsto para una reunión posterior durante la visita del 20 de octubre, por lo que su concreción debe distinguirse del compromiso saudita ya comunicado. La documentación oficial consultada no permite establecer las condiciones contractuales ni la duración de los nuevos compromisos.
La negociación forma parte de una estrategia para asegurar productos energéticos considerados prioritarios por el Ejecutivo francés, entre ellos el diésel, el combustible para aviación y el gas. Macron explicó el 18 de septiembre que Francia estaba trabajando con sus socios para garantizar los suministros y facilitar una reapertura pacífica del estrecho de Ormuz. También advirtió que la crisis internacional estaba repercutiendo en los precios de los combustibles y en el poder adquisitivo de los hogares.
El estrecho de Ormuz constituye una ruta estratégica para el comercio mundial de hidrocarburos. Su bloqueo parcial ha dificultado el tránsito habitual de productos energéticos y ha incrementado la presión sobre los mercados. En su declaración del 18 de septiembre, Macron también mencionó los efectos de los ataques contra infraestructuras energéticas en Rusia y Ucrania, así como la reducción de los volúmenes transportados por el oleoducto saudita que llega al puerto de Yanbu, en el mar Rojo, tras ataques de los hutíes.
La respuesta francesa no se limita a la búsqueda de proveedores. El 2 de octubre, durante una reunión virtual del G7, los dirigentes acordaron coordinar la liberación de hasta 100 millones de barriles de productos petrolíferos procedentes de reservas estratégicas durante cuatro meses, bajo la coordinación de la Agencia Internacional de la Energía. El compromiso incluye productos refinados y busca aliviar las tensiones de abastecimiento y estabilizar los mercados.
En aplicación de esa iniciativa, el Gobierno francés anunció el 7 de octubre la puesta en el mercado de 10 millones de barriles de diésel procedentes de sus reservas estratégicas. El Ministerio de Economía estimó que la medida permitiría una reducción de entre 12 y 18 céntimos de euro por litro durante tres meses. El combustible se ofrecería a los distribuidores al precio de adquisición anterior a la crisis, con el objetivo de trasladar el ahorro a los consumidores. Esa estimación corresponde a la liberación de reservas y no a los nuevos acuerdos negociados por Macron en el Golfo.
Los compromisos de suministro y la liberación de reservas responden a mecanismos distintos. Mientras los acuerdos internacionales buscan garantizar la llegada de nuevos volúmenes de combustible, la medida nacional utiliza existencias acumuladas para aumentar temporalmente la oferta disponible. Ninguna de las dos actuaciones permite asegurar por sí sola una reducción específica del precio final en las gasolineras.
La gira presidencial está programada del 19 al 21 de octubre e incluye Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Qatar. El objetivo anunciado es reforzar las relaciones con los países productores y asegurar el abastecimiento energético francés. La Presidencia no ha publicado una estimación específica del efecto que los nuevos compromisos tendrán sobre los precios ni ha detallado un calendario completo de entregas.



