24 de septiembre de 2026

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Actividad industrial repunta en febrero, pero sigue débil

La actividad industrial subió 0.4% mensual en febrero, pero cayó 1.3% anual, arrastrada por la debilidad persistente de las manufacturas.

La actividad industrial en México mostró un respiro en febrero, aunque todavía no logra salir de un terreno frágil. El indicador se ubicó en 100.7 puntos y registró un avance de 0.4% mensual en cifras desestacionalizadas. Sin embargo, en comparación con febrero de 2025 cayó 1.3%, lo que confirma que el rebote del mes no alcanza para revertir la debilidad que viene arrastrando el sector.

El dato mide la evolución de la producción industrial del país e integra cuatro grandes bloques: minería, energía, construcción y manufacturas. En el arranque de 2026, la lectura deja una señal mixta. Hubo recuperación en tres de los cuatro componentes en el margen mensual, pero el balance anual siguió lastrado por la parte manufacturera, que sigue siendo el eslabón más débil del cuadro industrial.

Por componente, el movimiento mensual de febrero fue el siguiente:

  • Industrias manufactureras: 0.7%
  • Minería: 0.6%
  • Construcción: 0.3%
  • Generación, transmisión y distribución de energía, agua y gas: -1.4%

La lectura anual muestra un retrato menos amable. En febrero, las manufacturas retrocedieron 2.3% y el rubro de energía, agua y gas cayó 1.4%. Del lado positivo, la minería avanzó 0.9% y la construcción 1.2%. Es decir, el repunte mensual sí existió, pero no fue suficientemente amplio como para cambiar la tendencia general de una industria que sigue por debajo del nivel observado un año atrás.

La manufactura vuelve a ser el punto más delicado porque concentra una parte sustancial del aparato productivo y del vínculo con exportaciones, cadenas de proveeduría y empleo industrial. Incluso con el repunte mensual de febrero, el retroceso anual confirma que la recuperación no está consolidada. La gráfica de tendencia-ciclo también sugiere un comportamiento todavía debilitado en ese segmento, mientras la construcción mantiene niveles relativamente más firmes y la minería apenas intenta estabilizarse después de una fase claramente descendente.

Las cifras originales permiten ver con más detalle dónde estuvo la mayor presión. Dentro de la minería, la extracción de petróleo y gas creció 3.1% anual, y los servicios relacionados con la minería se dispararon 19.5%, pero la minería de minerales metálicos y no metálicos cayó 7.2%. En construcción, la edificación retrocedió 0.2%, mientras la obra de ingeniería civil subió 3.2% y los trabajos especializados avanzaron 4.1%. Esto sugiere que la mejora del sector no fue uniforme, pero sí tuvo soporte suficiente para mantener saldo positivo anual.

En manufactura, la fotografía fue más cargada hacia las caídas. Entre los descensos más notorios destacaron:

  • Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación eléctrica: -9.9%
  • Industria de la madera: -9.1%
  • Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles: -8.5%
  • Industria del papel: -8.1%
  • Curtido y acabado de cuero y piel: -8.1%
  • Fabricación de equipo de transporte: -6.4%

También hubo algunos focos de avance dentro de la manufactura, pero fueron insuficientes para compensar el deterioro del conjunto. La fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón creció 30.8%, la fabricación de maquinaria y equipo 1.3% y las industrias metálicas básicas 1.9%. Aun así, la dispersión de caídas en ramas clave muestra que la debilidad sigue siendo bastante extendida.

En el acumulado de enero y febrero, la actividad industrial cayó 1.2% anual. Ahí también se confirma el mismo patrón: manufacturas con -2.6%, energía, agua y gas con -0.4%, mientras construcción avanzó 2.4% y minería 0.9%. No es una caída generalizada de todos los componentes, pero sí una estructura suficientemente débil como para impedir una recuperación más clara del indicador total.

La lectura económica del dato es bastante directa. La industria logró una mejora mensual después del tropiezo de enero, pero sigue atrapada entre una construcción que resiste, una minería que apenas compensa y una manufactura que continúa perdiendo fuerza. Para las empresas, eso significa que el entorno industrial todavía no ofrece una señal robusta de expansión sostenida. Para la economía en su conjunto, implica que uno de sus motores productivos sigue funcionando con menor potencia de la deseable.

Febrero dejó, así, un alivio moderado, no un cambio de tendencia. La actividad industrial avanzó en el mes, sí, pero el dato anual sigue recordando que la recuperación todavía no encuentra una base suficientemente sólida.

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