La inversión extranjera directa en México cerró 2025 con un nuevo máximo histórico, pero también con una concentración marcada por tipo de capital, por sector y por destino geográfico. La captación total ascendió a 40,871 millones de dólares, lo que representó un crecimiento anual de 10.8% frente a los 36,872 millones reportados al cierre de 2024. Con ello, el país sumó cuatro años consecutivos con un nuevo récord anual en este indicador.
El resultado no fue lineal durante todo el año. En el cuarto trimestre de 2025 se registró un flujo de -5,026 millones de dólares, explicado por pago de dividendos y repago de préstamos intragrupo desde empresas instaladas en México hacia sus afiliadas en el exterior. Al mismo tiempo, se incorporaron notificaciones extemporáneas por 4,991 millones correspondientes a inversiones materializadas entre enero y septiembre, por lo que el ajuste neto al cierre fue de apenas -35 millones respecto de lo reportado al tercer trimestre. La lectura de fondo es importante: el cierre anual fue positivo y récord, pero el último tramo del año mostró una salida financiera relevante dentro de la dinámica corporativa.
La composición de la IED deja ver con claridad de dónde vino el resultado:
- Reinversión de utilidades: 27,649 millones de dólares, equivalentes a 67.7% del total
- Nuevas inversiones: 7,377 millones, con 18.1% del total y un crecimiento anual de 132.8%
- Cuentas entre compañías: 5,844 millones, con 14.3% del total y un avance de 17.0%
El predominio de la reinversión confirma que el principal soporte del flujo sigue viniendo de empresas que ya operan en el país. Eso no resta valor al dato, pero sí matiza su lectura: la mayor parte del capital no correspondió a inversión completamente nueva, sino a utilidades retenidas dentro de las operaciones existentes. Aun así, el fuerte repunte de las nuevas inversiones sí mostró un cambio importante respecto de 2024, cuando ese componente había sido mucho menor.
Por sector, la industria manufacturera se mantuvo como el gran destino del capital foráneo, con 14,821 millones de dólares, equivalentes a 36.3% del total. Le siguieron los servicios financieros y de seguros, con 7,537 millones y 18.4%; alojamiento y preparación de alimentos y bebidas, con 3,179 millones y 7.8%; transportes, correos y almacenamiento, con 2,995 millones y 7.3%; y construcción, con 2,633 millones y 6.4%.
Dentro de la manufactura, la concentración también fue evidente. El subsector de equipo de transporte captó 6,822 millones de dólares, es decir, 46.0% de toda la IED manufacturera. Después aparecieron equipo de computación, comunicación y medición, con 1,165 millones; industria alimentaria, con 1,052 millones; otras industrias manufactureras, con 973 millones; y fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación eléctrica, con 965 millones. En conjunto, esos cinco subsectores concentraron 74.1% de la IED manufacturera. La señal es clara: el capital extranjero siguió privilegiando ramas industriales específicas, muy ligadas a cadenas productivas de mayor escala.
Por origen, Estados Unidos volvió a ser el principal inversionista, con 15,877 millones de dólares y una participación de 38.8%, aunque por debajo de los 16,513 millones del año previo. España se colocó en segundo lugar con 4,431 millones y 10.8%, después de haber registrado un flujo negativo en 2024. Canadá aportó 3,323 millones; Países Bajos, 2,387 millones; y Japón, 2,293 millones. Los cinco principales países concentraron 69.3% del total, mientras que solo Estados Unidos y Canadá representaron juntos 46.9% de toda la IED recibida.
La distribución territorial fue todavía más concentrada. Cinco entidades federativas absorbieron 80.2% de la inversión captada en 2025. La Ciudad de México recibió 22,381 millones de dólares, equivalentes a 54.8% del total nacional y con un crecimiento anual de 55.1%. Nuevo León captó 3,628 millones y creció 72.9%; el Estado de México, 3,279 millones y 24.1%; Baja California, 1,892 millones, aunque con una caída de 23.7%; y Baja California Sur, 1,578 millones, con un avance de 16.6%. El resto del país, en conjunto, apenas reunió 19.8% del flujo total.
Ese nivel de concentración obliga a leer el récord con más detalle. México sí captó más inversión extranjera que un año antes y lo hizo en un entorno internacional donde la IED mundial creció 14%, con un desempeño muy desigual entre economías desarrolladas y en desarrollo. En América Latina, la región avanzó 22% y México fue uno de los motores de ese comportamiento. Pero hacia dentro del país, el capital siguió asentándose sobre una base estrecha: pocas entidades, pocos sectores y un peso todavía dominante de empresas ya instaladas.
La conclusión del dato es doble. Por un lado, el país mantuvo capacidad para atraer capital y cerrar 2025 con un máximo histórico. Por otro, esa fortaleza no se distribuyó de manera homogénea ni territorial ni sectorialmente. La IED creció, sí, pero lo hizo con una concentración que sigue delimitando quiénes reciben el impulso de ese capital y quiénes permanecen fuera de su radio principal.



