La actividad económica mexicana habría llegado prácticamente sin impulso a marzo. La estimación oportuna para ese mes anticipa un crecimiento anual de apenas 0.5% del Indicador Global de la Actividad Económica y una variación mensual de 0.0%, lo que dibuja un cierre de trimestre con expansión mínima y sin avance en el margen.
El dato es relevante porque el indicador oportuno adelanta varias semanas el comportamiento de la actividad económica y permite ver con más claridad cómo terminó el primer trimestre. La señal no es la de una contracción abierta, pero sí la de una economía que pierde tracción y que entra a la primavera con una mezcla incómoda: servicios todavía en terreno positivo y un sector secundario que sigue sin levantar con firmeza.
Por grandes grupos de actividad, la fotografía de marzo quedó así:
- IGAE total: 0.5% anual y 0.0% mensual
- Actividades secundarias: -0.5% anual y 0.1% mensual
- Actividades terciarias: 1.1% anual y -0.1% mensual
La composición del dato deja ver que el sostén principal sigue viniendo de los servicios, aunque con un ritmo todavía modesto. Las actividades terciarias habrían crecido 1.1% respecto a marzo de 2025, pero en la comparación mensual incluso mostrarían una leve baja de 0.1%. La industria, por su parte, seguiría arrastrando debilidad: las actividades secundarias habrían caído 0.5% anual, aunque con una mejora marginal de 0.1% frente a febrero.
El contraste con febrero ayuda a entender mejor la desaceleración. Para ese mes, el indicador oportuno ya estimaba un crecimiento anual de 0.3% en el IGAE y un avance mensual de 0.5%. En los servicios, febrero apuntaba a 0.9% anual y 0.4% mensual. En las actividades secundarias, el valor observado para febrero fue de -1.3% anual y 0.4% mensual. En otras palabras, el trimestre cerraría con un ligero rebote respecto a febrero en términos anuales, pero con una economía que pierde el impulso mensual hasta quedar detenida en marzo.
Los niveles del índice también muestran esa meseta. Para marzo, el IGAE se ubicaría en 105.2 puntos con base 2018=100, exactamente el mismo nivel estimado para febrero. Las actividades secundarias pasarían de 100.7 a 100.9 puntos, mientras las terciarias bajarían de 107.5 a 107.4 puntos. La combinación vuelve a ser consistente con una economía que no se desploma, pero tampoco logra encadenar un nuevo tramo de crecimiento claro.
Los intervalos de confianza refuerzan la necesidad de leer el dato con cautela, pero no alteran el mensaje central. Para marzo, el rango estimado del crecimiento anual del IGAE va de -0.7% a 1.7%, mientras el de la variación mensual se mueve entre -1.2% y 1.2%. En servicios, el crecimiento anual podría ubicarse entre -0.3% y 2.4%; en industria, entre -2.8% y 1.8%. Aun con ese margen estadístico, el punto central de la estimación sigue apuntando a una economía prácticamente estancada en el mes.
La lectura económica del dato es clara. El motor terciario todavía evita que la actividad entre en terreno abiertamente negativo, pero ya no ofrece una aceleración suficiente para compensar del todo la debilidad industrial. Y cuando el agregado se queda sin crecimiento mensual, la señal para el arranque del segundo trimestre es de cautela más que de expansión.
Marzo deja así una economía que todavía crece frente al año pasado, pero con una velocidad cada vez más limitada. El dato oportuno no retrata una caída generalizada; retrata algo quizá más incómodo: una economía que avanza demasiado poco.



