El consumo de los hogares volvió a tropezar en febrero y dejó una señal incómoda para la economía mexicana: el mercado interno siguió perdiendo fuerza, mientras el gasto en bienes importados mantuvo un avance mucho más dinámico. El Indicador Mensual del Consumo Privado se ubicó en 111.4 puntos y registró una caída de 0.5% mensual en términos reales. En su comparación anual todavía mostró un crecimiento de 0.9%, pero ese avance ya luce modesto frente a la debilidad que se observa en los componentes de origen nacional.
La composición del dato deja poco espacio para lecturas complacientes. El consumo de bienes y servicios de origen nacional descendió 0.7% respecto a enero. Dentro de ese bloque, el gasto en bienes cayó 0.9% y el de servicios retrocedió 0.3%. En contraste, el consumo de bienes importados aumentó 1.9% en el mes. La fotografía es clara: el tropiezo de febrero no vino por un ajuste parejo, sino por una pérdida de dinamismo en el gasto interno, mientras el componente importado siguió avanzando.
En la comparación anual el contraste es todavía más marcado. El consumo privado total creció 0.9%, pero el gasto en origen nacional cayó 1.5%. A su interior, los bienes nacionales bajaron 2.9% y los servicios nacionales disminuyeron 0.1%. Del otro lado, los bienes importados aumentaron 11.7%. Es decir, el leve crecimiento anual del consumo total no estuvo sostenido por una mejora amplia del mercado interno, sino por el fuerte empuje del consumo importado.
Los principales movimientos de febrero fueron estos:
- Consumo privado total: -0.5% mensual y 0.9% anual
- Consumo nacional: -0.7% mensual y -1.5% anual
- Bienes nacionales: -0.9% mensual y -2.9% anual
- Servicios nacionales: -0.3% mensual y -0.1% anual
- Bienes importados: 1.9% mensual y 11.7% anual
El dato acumulado del primer bimestre tampoco cambia demasiado el tono. Entre enero y febrero, el consumo privado total avanzó 1.2% anual, pero el componente nacional cayó 0.9%. Dentro de este, los bienes nacionales bajaron 2.1%, mientras los servicios apenas crecieron 0.4%. En contraste, el consumo importado acumuló un aumento de 10.2%. La lectura es consistente con lo observado en febrero: el gasto de los hogares sigue vivo, sí, pero una porción creciente de ese impulso se está canalizando hacia bienes traídos del exterior y no hacia producción nacional.
La desagregación por tipo de bien refuerza esa señal. En cifras originales, los bienes duraderos nacionales se desplomaron 20.4% anual en febrero y acumularon una baja de 12.2% en el primer bimestre. Los semi duraderos nacionales cayeron 1.5% en el mes y 2.7% en el acumulado, mientras los no duraderos nacionales retrocedieron 0.4% y 0.5%, respectivamente. Del lado importado, el comportamiento fue muy distinto: los no duraderos importados crecieron 25.9% anual en febrero y 21.2% en el acumulado; los duraderos importados avanzaron 2.0% y 4.6%; solo los semi duraderos importados mostraron una baja de 3.5% en febrero y de 3.3% en el bimestre.
Ese patrón importa porque ayuda a entender mejor la calidad del consumo que hoy sostiene a la demanda. Cuando el gasto total apenas crece y el componente nacional se debilita, la señal para la economía doméstica se vuelve menos favorable. Hay consumo, sí, pero no necesariamente en rubros que empujen con la misma fuerza a la producción interna. Y cuando los bienes nacionales, especialmente los duraderos, muestran retrocesos tan marcados, la lectura sobre la confianza y la capacidad de gasto de los hogares se vuelve más frágil.
La serie mensual también muestra que febrero no fue un episodio aislado dentro de una trayectoria particularmente sólida. En los últimos meses, el consumo ha alternado avances y retrocesos, con oscilaciones claras en el margen. Después de la caída de 1.6% en diciembre, enero había mostrado un rebote de 1.0%, pero febrero volvió a terreno negativo con -0.5%. Ese comportamiento confirma un consumo errático, sin una tendencia firme de expansión.
La conclusión del dato es bastante clara. El consumo privado sigue avanzando frente al año pasado, pero cada vez con una base más frágil y menos apoyada en el mercado interno. Febrero dejó un retroceso mensual, debilidad en bienes y servicios nacionales y una dependencia creciente del gasto en importados. Para una economía que ya viene mostrando menor dinamismo, esa no es precisamente la mejor señal.



