24 de septiembre de 2026

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Líneas de pobreza suben más que la inflación

Las líneas de pobreza aumentaron en abril por arriba de la inflación general, impulsadas por alimentos, transporte y gastos fuera del hogar.

Las líneas de pobreza en México volvieron a subir en abril a un ritmo mayor que la inflación general, una señal de presión directa sobre los hogares con menores ingresos. El umbral mensual de la canasta alimentaria quedó en 1,966.06 pesos por persona en el ámbito rural y en 2,598.99 pesos en el urbano. Al mismo tiempo, la línea de pobreza por ingresos, que incorpora también bienes y servicios no alimentarios, se ubicó en 3,572.47 pesos en zonas rurales y en 4,954.23 pesos en las urbanas.

El dato más delicado está en la velocidad de ese encarecimiento. En abril, las líneas de pobreza extrema por ingresos, ligadas solo a la canasta alimentaria, aumentaron 8.3% anual tanto en el ámbito rural como en el urbano. Esa variación quedó 3.9 puntos porcentuales por encima de la inflación general anual, que fue de 4.4%. En términos mensuales, la presión también fue visible: la canasta alimentaria subió 1.3% en el ámbito rural y 1.1% en el urbano, frente a una inflación general mensual de apenas 0.2%.

Eso significa que, aunque el índice general de precios mostró cierta moderación en abril, el costo de cubrir lo mínimo indispensable para comer siguió aumentando con mucha más fuerza. Para los hogares más vulnerables, esa diferencia importa más que el promedio nacional, porque el deterioro se concentra justo en los productos y consumos que pesan más dentro de su gasto cotidiano.

Los productos que más empujaron el encarecimiento de la canasta alimentaria fueron pocos, pero con un impacto muy fuerte. En el ámbito rural, los mayores golpes vinieron de:

  • Jitomate, con un alza anual de 121.1% y una incidencia relativa de 45.4%
  • Alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar, con aumento de 6.8% e incidencia de 17.9%
  • Chile, con incremento de 59.8% e incidencia de 9.0%

En el ámbito urbano, la presión se concentró en:

  • Jitomate, también con 121.1% de aumento anual e incidencia de 32.4%
  • Alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar, con 6.8% e incidencia de 25.1%
  • Papa, con alza de 49.3% e incidencia de 9.0%

La composición monetaria de la canasta ayuda a dimensionar el problema. En el ámbito rural, el valor mensual del jitomate ya llegó a 125.49 pesos por persona, mientras los alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar representaron 427.24 pesos. En el urbano, esos mismos rubros alcanzaron 117.87 pesos y 784.03 pesos, respectivamente. Es decir, no solo subieron productos frescos con alta volatilidad; también siguió pesando el costo de comer fuera de casa, un gasto que para muchos hogares ya no es accesorio, sino parte normal de la vida laboral cotidiana.

La presión no terminó en la canasta alimentaria. Las líneas de pobreza por ingresos, que incluyen además gasto no alimentario, aumentaron 6.3% anual en el ámbito rural y 5.7% en el urbano. En ambos casos, también rebasaron a la inflación general. La diferencia fue de 1.8 puntos porcentuales en el campo y de 1.3 puntos en las ciudades. En términos mensuales, estas líneas avanzaron 0.5% en el ámbito rural y 0.3% en el urbano.

Aquí el golpe fue más amplio. En el ámbito rural, los rubros con mayor incidencia al alza fueron la canasta alimentaria, con una contribución relativa de 72.0%, el transporte público, con 7.5%, y los cuidados personales, con 5.2%. En el ámbito urbano, la mayor incidencia también provino de la canasta alimentaria, con 74.0%, pero después aparecieron educación, cultura y recreación, con 6.5%, y transporte público, también con 6.5%.

La lectura de fondo es clara. Abril no solo dejó alimentos más caros; dejó una línea de bienestar básico que siguió alejándose del ingreso necesario para alcanzarla. Cuando la canasta alimentaria sube 8.3% y la inflación general avanza 4.4%, el promedio nacional deja de contar toda la historia. La presión real sobre los hogares más pobres está creciendo más rápido que la inflación que suele destacarse en el debate público.

En otras palabras, el costo de no caer en pobreza extrema y el costo de cubrir el conjunto básico de necesidades siguieron subiendo con más fuerza que el nivel general de precios. Y eso implica que, aun con una inflación más moderada en el agregado, la barrera económica mínima para millones de personas se volvió más alta en abril.

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