La Ciudad de México atraviesa el Mundial 2026 con un patrón de consumo distinto al que se proyectaba meses atrás: la ocupación hotelera y el gasto en restaurantes se movieron con lentitud durante la etapa de reservas y se aceleraron solo en las semanas cercanas al inicio del torneo, mientras que las tarifas de hospedaje sí registraron incrementos históricos. El fenómeno toca directamente la vida diaria de quienes habitan y visitan la capital: dónde se hospedan, dónde comen, cuánto pagan y cómo se mueven por la ciudad durante 39 días de actividad futbolera.
La Asociación de Hoteles de la Ciudad de México informó que las reservaciones avanzaron de forma escalonada: entre 5% y 10% tras el primer sorteo del Mundial, 20% con el segundo sorteo y 30% hacia marzo de 2026, conforme se liberaban boletos. El organismo proyectaba un lleno total para la inauguración del 11 de junio y hasta 85% de ocupación durante los días de partido. La realidad, sin embargo, quedó por debajo de esa meta: al arranque del torneo, la ocupación en la capital se ubicó cerca de 65% para el día inaugural y 45% para el resto de las jornadas, un nivel más cercano a un junio ordinario que a un evento histórico.
Estos son algunos de los datos que retratan el comportamiento del consumo durante el torneo:
- La tarifa promedio por noche en CDMX durante el Mundial rondó los 210 dólares.
- Los hoteles cercanos al Estadio Azteca llegaron a cobrar hasta diez veces su precio habitual en la fecha inaugural.
- STR registró un aumento promedio de 120% en las tarifas diarias de hospedaje (ADR) en las sedes mexicanas frente al mismo periodo del año anterior, con incrementos de hasta 200% en CDMX, por encima de Nueva York.
- IATA reportó una caída de 2.2% en los boletos de avión reservados hacia la capital para junio y julio, una de solo dos sedes del Mundial con esa tendencia negativa.
- Deloitte estimó una derrama total cercana a 2,100 millones de dólares por el torneo en México, con la gastronomía como el rubro de mayor peso: 728 millones de dólares en restaurantes y bares.
- Airbnb calculó una derrama de 560 millones de dólares asociada a hospedaje en plataformas de renta vacacional.
Ese desfase entre expectativa y ocupación real no impidió que la oferta gastronómica capitalizara la temporada con paquetes y espacios pensados para ver los partidos. El Tajín, en el sur de la ciudad, ofrece un “menú de cancha” con botanas, cerveza y promociones en bebidas por 550 pesos por persona, válido durante los partidos de México en horario de comida. Cuatro de Barrio, en la Narvarte, vende un paquete para dos o tres personas con quesabirrias, birriamen, guacamole y cerveza por 659 pesos, además de rondas gratuitas por cada gol de la selección mexicana. En Reforma, el proyecto GRADA —impulsado por Diageo junto con el restaurante Salazar— opera durante los 39 días del torneo con mixología, takeovers de bares cada miércoles y un club nocturno los fines de semana. Morenos Tap Room, en la Escandón, lanzó un vaso conmemorativo con cerveza artesanal a 190 pesos y descuentos para quienes regresen con él.
El otro nodo relevante de consumo es el Fan Festival del Zócalo, con expectativa de hasta 100,000 personas para el partido inaugural. Ahí no se vende alcohol y los precios están fijados de forma oficial: un refresco de 600 mililitros, que incluye vaso conmemorativo, cuesta 120 pesos. El festival opera desde el 11 de junio hasta el 19 de julio, día de la final.
Para el capitalino promedio, el Mundial ha significado sobre todo un reacomodo de rutinas alrededor de corredores específicos —Centro Histórico, Reforma-Juárez, Roma-Condesa, Polanco y Coyoacán— más que una transformación total de la ciudad. La demanda no se distribuyó de manera pareja: se concentró en fan zones, restaurantes con pantallas y hoteles cercanos a los puntos de mayor actividad, mientras otras zonas mantuvieron un ritmo similar al de cualquier verano.
Con el torneo en curso hasta el 19 de julio, el comportamiento de reservas y consumo seguirá dependiendo del calendario de partidos: fechas como el cruce de México el 24 de junio o los octavos de final del 5 de julio son los puntos que, según el patrón observado hasta ahora, concentran los repuntes más fuertes de ocupación y gasto en la capital.


